El golpe de Trump a Tencent puede doler a China más que el de Huawei

Tiene un alcance más global en algunos aspectos, y es uno de los inversores en tecnología más prolíficos del mundo

Sede de Tencent en Pekín (China).
Sede de Tencent en Pekín (China). AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha golpeado a China en uno de sus puntos más blandos: Tencent. La Casa Blanca dijo el jueves que dentro de 45 días bloqueará las “transacciones” con el coloso de la tecnología de 687.000 millones de dólares. Eso podría paralizar su aplicación de mensajería y pagos WeChat fuera de China y poner en riesgo una vasta cartera de inversiones en el extranjero. La prohibición podría, en última instancia, escocer más a China que la campaña contra el fabricante de equipos de telecomunicaciones Huawei.

Pekín ha luchado mucho por proteger la cuota de mercado de Huawei en el extranjero. Pero Tencent tiene un alcance más global en algunos aspectos. Está entre los inversores en tecnología más prolíficos del mundo, con una cartera de más de 60.000 millones de dólares a fecha de diciembre pasado. Sus posesiones incluyen desde participaciones en la australiana Afterpay hasta el foro online estadounidense Reddit. Las acciones de Tencent cayeron hasta un 10% después de la noticia.

En el sector de los videojuegos, el gigante de la tecnología de Pony Ma controla o tiene importantes participaciones en los desarrolladores que están detrás de éxitos de taquilla como League of Legends y Fortnite. El creador de este último, Epic Games, con sede en Carolina del Norte, es propiedad en un 40% de Tencent, cuenta con KKR como inversor y acaba de completar una ronda de financiación que la valora en 17.000 millones de dólares.

Las empresas nacionales de streaming de vídeo y música de Tencent están vinculadas a numerosas empresas estadounidenses, desde la NBA de baloncesto hasta Warner Music Group. Desenredar esos acuerdos podría ser complicado y costoso.

La ejecución de la orden probablemente se centrará primero en WeChat debido a las preocupaciones sobre censura y espionaje. Eso cortaría los ingresos por publicidad de las marcas estadounidenses que intentan llegar a los consumidores de China, y políticamente llevaría el coste de la guerra comercial a las casas de la gente común quizás más que cualquier otra cosa.

A millones de estudiantes, turistas y trabajadores chinos en Estados Unidos les costará conectarse con sus amigos, familiares y contactos de negocios sin la herramienta, de la misma manera que los expatriados extranjeros en China viven sin acceso a Google y WhatsApp.

La medida también hará que los capitalistas extranjeros se lo piensen dos veces antes de asociarse con empresas de la República Popular. Pekín ha invertido mucho capital político y económico en incubar paladines tecnológicos globales, pero Washington está aprovechando ahora sus ventajas regulatorias sobre la infraestructura de internet y los sistemas operativos para contener esas ambiciones. El golpe de la Casa Blanca a Tencent podría doler durante mucho tiempo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías