Cofinanciación del desempleo para sostener los ERTE varios trimestres

Hay que aprovechar los resortes europeos, pero también movilizar todos los recursos financieros y de política económica

España ha pedido el auxilio financiero de la Unión Europea a través del primer fondo diseñado para soportar los costes que el desempleo masivo ocasionará a las finanzas públicas con la recesión. De un total de 100.000 millones disponibles para toda la Unión en el mecanismo SURE, España ha solicitado más de 20.000 millones de euros, prácticamente el tope permitido, ya que el límite está fijado en que tres países no sumen más de 60.000 millones de euros. La cantidad a recibir dependerá, en todo caso, de las peticiones del resto de los países, que tendrán que ser efectivas íntegramente esta misma semana. Puede considerarse una forma de rescate, como la inyección de 72.000 millones a fondo perdido pactados por el Consejo Europeo; pero tendría poco sentido resistirse a ello por estigmas maniqueos y seguir acumulando deuda propia para sostener un sistema de protección por desempleo que se va a desbordar por la intensidad de la crisis en países que, como España, tienen una dependencia extrema de actividades turísticas y de ocio.

El fondo europeo para aliviar los costes del desempleo se constituye con emisiones de deuda de la Unión, que dispone de calificación máxima, y los países solo han de aportar los avales subyacentes, en el caso de España unos 2.500 millones de euros, que se contabilizan como pasivos contingentes, y que no engordan el saldo fiscal negativo a efectos del protocolo de déficit excesivo.

España lleva consumidos en los seis primeros meses del año prácticamente la totalidad del presupuesto para desempleo de este año, y con absoluta seguridad superará el consumo de 2012 (casi 32.000 millones de euros), y que supone un récord absoluto de esta partida. El gran volumen de desempleados con cobertura tradicional, que está por encima de los tres millones, se ve incrementado por una temporada larga por los trabajadores refugiados en los expedientes de regulación temporal, que superan notablemente el millón adicional. Además, hay que sumar el colectivo de autónomos que no se han incorporado a sus negocios por falta de demanda y siguen percibiendo la prestación por cese de actividad.

Pero independientemente de que se trata de un colectivo muy elevado de gente, hay una parte muy notable (en torno a un millón de personas), que permanecerán en ERTE varios trimestres (el turismo solo puede recuperarse lentamente a partir de la primavera próxima), y otros, cuando sus empresas reabran, podrían ser despedidos definitivamente. Por ello, España debe aprovechar los resortes europeos para cofinanciar este gasto, pero movilizando en paralelo todos los recursos financieros y de política económica para acortar en la medida de lo posible el viacrucis del desempleo y cerrar la brecha abierta, en el turismo y en todas las actividades.