TikTok aprende una vieja lección sobre el arte negociador de EE UU

La intervención de Trump en su compra por Microsoft recuerda que el Tío Sam tiene la última palabra

Logotipo de TikTok entre banderas de China y EE UU.
Logotipo de TikTok entre banderas de China y EE UU. REUTERS

TikTok está descubriendo a la fuerza que el Despacho Oval puede tener las cartas de triunfo en las operaciones que plantean problemas de seguridad nacional. El presidente Donald Trump presionó a favor de una venta de la popular aplicación de vídeo, y luego amenazó con prohibirla, provocando una llamada entre él y el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, para salvar las conversaciones. El vendedor, la empresa matriz ByteDance, con sede en Pekín, y otros posibles compradores tienen mucho de qué preocuparse.

Trump está jugando a intermediario en la que podría ser la mayor adquisición de Microsoft desde que compró LinkedIn en 2016 por 26.000 millones de dólares. Después de que tanto Reuters como el Wall Street Journal informaran de las conversaciones de ida y vuelta durante el fin de semana, la empresa de 1,6 billones de dólares dijo el domingo que seguiría adelante después de una llamada directa con el presidente.

La propiedad extranjera de compañías o activos de Estados Unidos suele llamar la atención del Comité de Inversiones Extranjeras (CFIUS, por sus siglas en inglés). Ese panel compuesto por varias agencias gubernamentales está investigando la compra por parte de ByteDance de la aplicación de sincronización labial Musical.ly en 2017, que se fusionó con TikTok. La mayoría de las empresas no se molestan en defenderse, pero en las raras ocasiones en que lo hacen, puede intervenir todo un presidente de EE UU.

Eso ocurrió en 2012, el único desafío legal a CFIUS desde que se estableció en 1975, cuando Ralls, filial del grupo chino Sany, compró parques eólicos en Oregón. El presidente Barack Obama ordenó a Ralls no solo que se deshiciera de los parques eólicos, sino que también la obligó a retirar los elementos añadidos a las instalaciones, incluidos los cimientos de hormigón, y prohibió el acceso de los empleados a las instalaciones. Sany lo acató.

Esa operación reafirmó que el comandante en jefe tiene carta blanca en los riesgos de seguridad de las fusiones y adquisiciones. Y la administración Trump se ha inmiscuido varias veces desde entonces. En marzo, el presidente requirió a Beijing Shiji Information Technology que vendiera la empresa de software de gestión hotelera StayNTouch.

En 2018, Ant Financial abandonó la compra de MoneyGram por 1.200 millones de dólares. Y el propietario chino de la aplicación de citas Grindr fue ordenado a venderla tres años después de comprarla en 2016.

Este endurecido entorno ha afectado a otros negocios. Un banquero contó a Breakingviews dos casos recientes en los que una empresa china recibió ofertas más altas de los pretendientes de su país, pero aceptó un precio más bajo de un comprador estadounidense para evitar las revisiones del CFIUS.

ByteDance es la última de una larga lista de empresas chinas que han aprendido que el Tío Sam es la píldora envenenada definitiva.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías