Los deberes hechos antes de afrontar una crisis sin precedentes

La pandemia del coronavirus afecta directamente a dos ejes de la estrategia de El Corte Inglés

La carta que la presidenta de El Corte Inglés, Marta Álvarez, ha incluido en el informe anual del grupo de grandes almacenes da idea de la severidad con que la crisis del coronavirus ha afectado a la empresa. “Ha sido para nuestra empresa un golpe imposible de prever y de una dureza que nunca habíamos sufrido”, dice Álvarez, que señala que la situación ha puesto a prueba la “propia capacidad de supervivencia” de la empresa como no había ocurrido en sus 80 años de historia. Suspender la actividad salvo en alimentación y otros productos de primera necesidad durante el estado de alarma ha golpeado al grupo con dureza.

Como prueban las cuentas que ayer aprobó la junta de accionistas, El Corte Inglés lleva varios años haciendo los deberes para recuperarse del duro golpe que ya supuso la anterior crisis, unida al cambio en las preferencias de los consumidores y el auge del comercio electrónico. Aunque el beneficio aún no llega a ser ni siquiera la mitad que el de 2007, casi se ha triplicado en los últimos cinco años. El grupo ha vendido activos, ha saneado su balance, que cargaba con una deuda difícil de digerir, y se ha sometido a la disciplina financiera de los mercados. La reducción de los costes financieros, los recortes de personal y la venta de activos le ha permitido elevar sus beneficios un 20% hasta los 310 millones, la cifra más alta en casi una década. Pero esta cifra no llega siquiera a la mitad del beneficio que tenía antes de la anterior crisis.

La pandemia del coronavirus afecta directamente a dos de los ejes de la estrategia de El Corte Inglés y compromete, al menos temporalmente, a uno de ellos: el hacer de los centros lugares de experiencias, vivencias y sensaciones únicas. La distancia física recomendada, el uso de mascarillas y otras cautelas hacen por el momento la experiencia de compra menos atractiva. El otro eje afectado es la digitalización. En este caso, la crisis del coronavirus la favorece y la presidenta de El Corte Inglés promete que la empresa seguirá avanzando y desarrollando nuevas herramientas online. Es cierto que el grupo ha dado un salto en esta materia, pero también que el enorme auge de la demanda ha puesto de manifiesto carencias organizativas y logísticas y que El Corte Inglés necesita recortar la gran ventaja que le llevan en la materia algunos de sus competidores más directos.

Ojalá que, como señala Marta Álvarez en su carta a accionistas y empleados, la situación de crisis sin precedentes que ha provocado la pandemia sea solo un paréntesis y El Corte Inglés tenga “un gran futuro” para “los próximos 80 años”.