Así se repartirá el fondo europeo tras los recortes de la cumbre en descarbonización o desarrollo rural

La transición verde justa pierde dos terceras partes de su potencia frente al diseño original

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Las partidas que han acordado los líderes europeos y que dan forma al fondo de reconstrucción y al presupuesto comunitario al que este va asociado tienen grandes perdedores. Uno de ellos es el Fondo de Transición Justa, ideado para ayudar a las regiones europeas productoras de carbón, algunas de ellas en España pero situadas principalmente en los países del Este, a reajustar sus economías hacia una producción más verde. Esta palanca, en las correcciones del borrador de la última propuesta del Consejo, redactadas en la madrugada del martes, pierde dos terceras partes de su potencia, y se queda finalmente en los 10.000 millones de euros.

Lo mismo ha sucedido con el fondo de la inversión en ciencia, innovación e investigación, el Horizonte Europa, que pasa de 13.500 a 5.000 millones de euros; el de inversiones Invest EU, que se rebaja de los 30.300 millones a los 5.600; o el instrumento de solvencia propuesto por Bruselas para ayudar a empresas con problemas de liquidez, que partía con 26.000 millones y directamente fue eliminado antes de sellar el pacto.

También sufrió un importante varapalo el plan diseñado para impulsar el desarrollo rural, que baja de los 15.000 millones a la mitad; el NDICI (un instrumento de cooperación internacional), que también desaparece; o el plan de salud, presupuestado en 7.700 millones en un principio y reducido también a la nada. Pese a estos recortes, el texto del Consejo deja claro que al menos "el 30% de los fondos" deben destinarse a políticas o reformas que cumplan con los objetivos verdes de la UE.

En el presupuesto para el marco financiero 2021-2027 también sale dañada la Política Agrícola Común (PAC), que se queda con 343.950 millones de euros para los próximos siete años, lo que supone un tajo del 10% frente a la estimación que se hace para el periodo 2014-2020, de 382.855 millones de euros. En particular, el recorte a las ayudas directas para apoyar la renta de agricultores y ganaderos es del 9,6%, tras pasar de los 286.143 millones del periodo anterior a los 258.600 millones que recoge el proyecto presupuestario definitivo, si bien esta rebaja se intenta compensar con algunas de las partidas del fondo de recuperación.

A cambio, el Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia (FRR por sus siglas en inglés), la gran pata del fondo de reconstrucción destinada a financiar las reformas y las inversiones y cuyos presupuestos van a parar a los propios socios, se ha elevado hasta los 672.500 millones de euros, desde los 560.000 millones que preveía la Comisión Europea en el diseño original. De la cifra final, los Estados miembros obtendrían 312.500 millones en subsidios y 360.000 millones en créditos. Sumando el resto de palancas, las transferencias a fondo perdido pasarían a los 390.000 millones de euros.

Estos recortes en la descarbonización, la inversión en ciencia o la agricultura fueron necesarios para poder sellar el pacto sin que las ayudas que recibirán directamente los Estados miembros, provenientes del FRR, se viesen dañadas. También, para conseguir el visto bueno de los países más ortodoxos, los autodenominados frugales (Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia), que también se hicieron con importantes descuentos adicionales en su contribución al presupuesto comunitario entre 2021 y 2027.

Descuentos

El pacto sellado en Bruselas recoge un último artículo precedido del título “correcciones”. Es, en realidad, una concesión a Alemania y a los cuatro países frugales, más reticentes a abrir el melón de las ayudas directas. El artículo recoge la posibilidad de revisar las contribuciones netas de estos cinco países a los fondos de la Unión, atendiendo así las demandas de líderes como el holandés Mark Rutte. En total, los cinco países ahorrarán 53.221 millones a razón de 7.603 millones anuales.

“En el período 2021-2027, las correcciones de la suma global reducirán la contribución anual basada en el PIB de Dinamarca, los Países Bajos, Austria y Suecia”, comienza el punto 152, que a continuación cita a Alemania en el “contexto de apoyo para la recuperación y la resiliencia”. De esta forma, “los Estados miembros interesados se beneficiarán de una reducción bruta de su contribución anual basada en el ingreso nacional bruto a precios de 2020”.

Sin duda es Alemania quien, en términos absolutos, obtiene los mayores beneficios como locomotora de Europa. El país germano podría dejar de ingresar en las cuentas comunitarias hasta 3.671 millones de euros por ejercicio. A continuación, los Países Bajos de Rutte se ahorrarían 1.921 millones. Suecia, de acuerdo con su PIB, rebaja su contribución en 1.069 millones hasta el año 2027, Austria en 565 millones y Dinamarca en 377 millones.

¿Cómo se financiará este cheque para los países más saneados? El último apartado del acuerdo, el 153, condensa la explicación en una línea, sin aportar más detalle: estas reducciones serán financiadas por todos los Estados miembros de acuerdo con su PIB.

Los beneficiarios son los cinco principales contribuyentes netos de la UE, y los cuatro frugales ahorrarán 27.000 millones de euros, aun cuando según Bruselas figuran entre los principales beneficiarios del mercado interior. Estos descuentos iban a ser eliminados tras el Brexit, y antes de que estallase la pandemia del coronavirus.

Más que EE UU y China

El Consejo y la Comisión Europea, con todo, ponen en valor las cifras movilizadas. En conjunto, sumando el presupuesto plurianual (1,074 billones), el fondo de reconstrucción (750.000 millones) y la primera respuesta comunitaria que movilizó dinero del MEDE, el Sure y el Banco Europeo de Inversiones (540.000 millones en total), la respuesta europea asciende a los 2.364 billones de euros, el 17% del PIB de la UE.

Estados Unidos, según los datos del Consejo, ha movilizado 3.061 billones de dólares para hacer frente a la crisis sanitaria y económica, el 15,9% de su riqueza, mientras que la respuesta de China, con 4.200 billones de yenes, supone algo más del 4% de su riqueza.

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