El BCE ve ya la efectividad de sus medidas y urge a la UE a un pacto ambicioso

Lagarde destaca el incremento del crédito bancario y avanza que empleará la totalidad de los 1,35 billones del plan de compras antipandemia

No se esperaban cambios y no los ha habido. El BCE ha dejado inalterada sus herramientas de política monetaria tras la reunión del Consejo de Gobierno celebrada hoy. La institución ha optado por dejar reposar las últimas medidas extraordinarias adoptadas, ante las primeras señales de que están contribuyendo de manera efectiva a la recuperación económica de la zona euro.Y también a la expectativa de la cumbre que mañana inician los líderes de la UE y de la que espera un acuerdo sobre el fondo europeo de reconstrucción, clave en la estrategia de la región para diseñar la salida de la crisis.

El BCE insiste en que sigue preparado para ajustar sus instrumentos de política monetaria "a fin de asegurar que la inflación avance hacia su objetivo de forma sostenida, en línea con su compromiso de simetría". En la pasada reunión de junio ya tomó una decisión de calado, cuando anunció el incremento en 600.000 millones de euros, más de lo esperado, del plan extraordinario de compras de deuda por la pandemia (PEPP por sus siglas en inglés), que alcanzará así un volumen de 1,35 millones hasta al menos junio de 2021.

De hecho, en una nueva muestra de su compromiso con la recuperación –y conjurando cualquier riesgo de decepcionar a los inversores–, Christine Lagarde ha disipado las dudas sobre si lo empleará en su totalidad. "A menos que haya una significativa sorpresa positiva, que por el momento francamente no vemos, nuestro escenario base es que será necesario el programa completo del PEPP", ha señalado. El anuncio ha permitido al rendimiento del bono italiano a 10 años regresar al nivel del 11 de marzo y al del bono español al mismo plazo, caer del 0,4%, también a niveles previos a la pandemia.

El BCE también recuerda que los activos adquiridos dentro de este programa extraordinario (PEPP) se reinvertirán hasta al menos finales de 2022 y que mantiene vivos los programas de compra de activos previos a la pandemia, por 20.000 millones de euros al mes, más otro programa provisional por 120.000 millones hasta final de año. Manifiesta además su compromiso con continuar suministrando amplia liquidez al Sistema y destaca en particular la última inyección de liquidez TLTRO III, realizada en junio y que recibió peticiones de la banca por 1,3 billones de euros, como vía de apoyar la concesión de crédito a empresas y hogares.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha destacado que las medidas adoptadas están siendo "un crucial apoyo para la recuperación de la zona euro" y para cumplir el objetivo de estabilidad de precios de la zona euro. Ha defendido que son "efectivas, adecuadas y están funcionando". En definitiva, el BCE se siente cómodo con las decisiones tomadas hasta ahora. "Estamos en un buen punto por el momento", ha asegurado, tras recordar el aumento en junio del programa de compras de activos antipandemia y la mejora en las líneas TLTRO III, que ha calificado de "gran éxito".

"Siempre lleva un tiempo apreciar cómo se transmiten las medidas de política monetaria. Pero ya hemos visto señales de su efectividad", ha insistido Lagarde. La banquera central ha destacado especialmente el incremento del crédito en la zona euro, gracias por un lado al aluvión de liquidez del BCE y por otro a los programas de avales lanzados por los gobiernos. Ha asegurado que en los tres últimos meses se apreció un crecimiento récord en la financiación, de 250.000 millones de euros, al tiempo que ha defendido que la situación de la banca es sólida, muy distinta a la de la anterior crisis."La TLTRO cumple su objetivo", ha explicado Lagarde. El BCE estará en todo caso vigilante ante el riesgo de que la banca, en el entorno actual de crisis, encarezca el crédito. Y no ve razones para mejorar el sistema de tiering, por el que liberó a las entidades financieras de parte de la penalización por su exceso de liquidez.

Lagarde también ha destacado la mejora de las condiciones en los mercados financieros, con el alza bursátil desde marzo y una notable caída de los diferenciales de la deuda, si bien ha reconocido que no toda la deuda soberana ha regresado al nivel previo a la pandemia, en velada alusión a Italia. "Seguimos muy atentos", ha advertido.

Tras la batería de medidas lanzada entre marzo y junio, el BCE ni siquiera ha debatido hoy el lanzamiento de otras nuevas y se ha centrado en analizar la situación económica y la efectividad de las políticas puestas en marcha. Lagarde ha avanzado además que el BCE calcula que las medidas adoptadas entre marzo y junio contribuirán en 1,3 puntos al crecimiento del PIB real de la zona euro hasta finales de 2022 y en 1,8 puntos al de la inflación. Así, según ha sugerido la banquera central, el BCE ha hecho su tarea y ahora es el momento para los líderes políticos de la UE. La presidenta de la institución ha aprovechado la ocasión para insistir, una vez más, en que los líderes de la UE deben alcanzar un acuerdo "rápido y ambicioso", respecto al fondo de reconstrucción europeo en la cumbre que se inicia mañana.

Lagarde ha querido mostrar su confianza y esperanza en que se logre un acuerdo para la constitución de un fondo de recuperación "rápido, flexible y también amplio". Ha añadido además que espera que esté formado en mayor medida por transferencias directas en lugar de por préstamos, un diseño que favorecería a las economías más golpeadas por la pandemia, como Italia y España, pero que encuentra una firme oposición en países como Holanda.

La negociación del diseño de un fondo que contará con 750.000 millones de euros se prevé ardua. "Un gran número de líderes son perfectamente conscientes de la importancia de no perder tiempo y de ser capaces de enviar una señal a los europeos, a los mercados y al mundo de que hay un grado de consenso y determinación para invertir juntos, recuperarnos juntos y de apoyarnos mutuamente, como demostraría un buen acuerdo que se produjese relativamente pronto", ha defendido Lagarde. Además, ha hecho un llamamiento a un diseño de políticas estructurales, bien diseñadas de cara al futuro, que sean la oportunidad de potenciar la inversión en la sostenibilidad y la economía digital. 

En junio, el BCE revisó a la baja sus previsiones económicas para la zona euro y advirtió de la elevada incertidumbre que plantea el coronavirus para los meses venideros. El BCE prevé una contracción del PIB de la zona euro este año del 8,7%, que podría ampliarse al 12,6% en un escenario más severo de rebrote de la enfermedad, y un rebote de la economía del 5,2% el año próximo. Lagarde ha reconocido que la actividad económica de la zona del euro ha mejorado en mayo y junio, pero sigue "muy por debajo del nivel al que estaba antes de la pandemia de coronavirus", lo que continúa haciendo necesario un amplio grado de estímulo monetario.

 

 

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