Inmunes ante la adversidad

La pandemia ha paralizado la economía, pero no todos los sectores han sufrido las consecuencias de la crisis de la misma manera. Muchas compañías han engordado sus beneficios al calor del Covid-19

Repartidores comida a domicilio
Reparto de comida a domicilio.

La emergencia sanitaria ha colapsado la economía mundial y se ha llevado por delante a muchas empresas. Sin embargo, no todas han sufrido el impacto del Covid-19 de igual manera, algunas han salido reforzadas e incluso han visto disparados sus beneficios.

Pero, más allá de la cuenta de resultados, Pilar Llácer, directora de prácticas curriculares en EAE Business School y asesora en temas relacionados con la transformación digital, la educación y el empleo, no tiene duda sobre quiénes han sido las compañías más beneficiadas: “Las del sector tecnológico, pero sobre todo aquellas que, al margen de su actividad, estaban preparadas tecnológicamente para poner a su plantilla a trabajar en remoto”.

Con millones de personas confinadas en todo el mundo, no sorprende que la industria del entretenimiento en casa haya sido una clara ganadora. Entre enero y abril, las nuevas suscripciones a Netflix sumaron 16 millones, cuando las estimaciones de la plataforma para ese mismo periodo previas al coronavirus eran de 8,2 millones. En abril, Netflix tenía casi 183 millones de suscriptores en todo el mundo.

En España, durante las semanas más duras de la pandemia, las nuevas instalaciones de la aplicación aumentaron un 34%, hasta los 3,4 millones de usuarios. Mientras cines y otros lugares de ocio echaban el cierre, los beneficios de la empresa en el primer trimestre fueron de 958 millones de dólares, frente a los 459 millones del mismo periodo de 2019.

La industria del entretenimiento en casa ha hecho su agosto durante el confinamiento

Otras plataformas audiovisuales como HBO, Amazon Prime Video, Filmin o Movistar+ también han engordado sus cuentas al calor del virus. Disney+, por ejemplo, ha hecho su agosto alcanzando 55 millones de clientes de pago globales cinco meses después de su lanzamiento en noviembre. Una cifra que a Netflix le costó obtener cinco años y que supone más de la mitad de su objetivo de 90 millones de usuarios para 2024.

Un negocio que también ha salido victorioso es el comercio electrónico. Aquí Amazon se lleva la palma. No solo gracias a que se han disparado las compras online por el confinamiento, sino también por el tirón de sus servicios en la nube, ya que muchas empresas se vieron obligadas a cerrar sus oficinas, mandar a sus empleados a casa y mantener su actividad en remoto.

Las acciones de Amazon se dispararon y, para responder a un tirón de la demanda equivalente a la que se produce en diciembre con las fiestas navideñas, la compañía tuvo que contratar a 175.000 empleados extra; también subió la retribución a los trabajadores.

Las herramientas de comunicación online han sido fundamentales para que millones de personas pudieran teletrabajar. Teams y Skype (Microsoft), Webex (Cisco), Slack y Zoom han salido beneficiadas de la crisis a medida que se iban convocando cada vez más eventos empresariales, educativos o sociales a través de videoconferencias.

La empresa que ha liderado este negocio es Zoom, con más de 131 millones de descargas en todo el mundo en abril; en mayo llegó a 300 millones de usuarios, y prevé un aumento de ingresos de un 330% en 2020 con respecto al año pasado.

El dato

El brote de Covid-19 ha disparado la demanda de software y servicios de computación en la nube. Microsoft, por ejemplo, registró un incremento del 775% en el uso de estos servicios. Y Citrix elevó un 20% sus ingresos en el primer trimestre, gracias a la demanda de licencias para el trabajo en remoto.

Las empresas tecnológicas con servicios a internet han estado a pleno rendimiento, las redes sociales echando humo –en España su uso ha aumentado 47% durante el confinamiento, situándose en la media mundial–.

Pero, paradójicamente, sus negocios de alrededor han sufrido una importante desaceleración. Twitter, que ha elevado su audiencia en torno al 23%, o Facebook se encuentran en el mismo escenario. La multinacional estadounidense ha experimentando un gran crecimiento en varios mercados importantes como el europeo, pero la mayor parte del uso se ha concentrado en la mensajería privada y las videollamadas, que la empresa no monetiza. La publicidad digital, su principal fuente de ingresos, también cayó. Como resultado, el gigante de las redes sociales ha reconocido que su negocio ha sufrido.

Laboratorios como Novavax y Moderna, farmacéuticas en búsqueda de remedios para combatir el virus –entre las que se ha colado la española PharmaMar– y compañías de material médico también han salido bien paradas por el impulso de las ventas de antivirales y medicamentos para el sistema respiratorio. El volumen de negocio de multinacionales como Bayer o Roche, entre otras, aumentó más de un 6%.

Y la entrega de comida a domicilio no ha parado de crecer. Los repartidores de empresas como Uber Eats, Glovo o Deliveroo han formado parte del paisaje de las grandes ciudades durante los momentos más duros.

Mientras, los súper estaban abarrotados de clientes temerosos de quedarse sin productos de primera necesidad. Pero no todo han sido ganancias. Mercadona, por ejemplo, pese a elevar las ventas un 14%, redujo sus beneficios un 95% en marzo por el alza de costes derivados de la adopción de medidas de seguridad.

Por último, otro sector que también ha registrado cifras positivas es el de la higiene y desinfección. En el top ten del índice S&P 500 de las empresas con mejores números durante la pandemia está Clorox, fabricante de productos de limpieza.

El ineludible gran paso tecnológico

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El estudio La crisis del Covid-19 y su impacto en el sector tecnológico, publicado por EAE Business School, revela que el uso de dispositivos tecnológicos para el teletrabajo y el ocio ha aumentado casi un 40% durante el confinamiento. “Todo parece indicar que esta pandemia nos ha obligado a dar el gran paso digital que muchos auguraban, pero que nadie encontraba el momento de hacer”, afirma el profesor Romà Andreu, que ha dirigido el informe; y advierte de que los nuevos hábitos y dinámicas de trabajo hacen patente que hay segmentos, dentro de las llamadas “sociedades avanzadas”, que corren el riesgo de quedarse atrás en este gran paso debido no solo a la brecha de conocimiento, sino también a la de acceso a ciertos dispositivos tecnológicos.

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