Una tabla de salvación para los Benetton en su odisea por las autopistas italianas

La disputa con el gobierno italiano puede zanjarse con una solución que no es buena, pero es mejor que una amenaza de expropiación

Una tabla de salvación para los Benetton en su odisea por las autopistas italianas

Los Benetton han conseguido pisar el freno en su viaje por la autopista justo antes de caer por el precipicio. El primer ministro Giuseppe Conte declaró ayer que una oferta en el último momento para poner fin a un litigio por un siniestro en un puente en 2018 podría servir de base para un acuerdo. Esto supondrá un revés para Atlantia, el grupo de infraestructuras del clan valorado en 11.000 millones de euros, pero sigue siendo mejor que la alternativa de una posible expropiación catastrófica.

En este complejo acuerdo, Atlantia, de la que los Benetton son los principales accionistas con una participación del 30%, entregará el control mayoritario de la unidad que gestiona la concesionaria de autopistas Autostrade per l’Italia (ASPI) al inversor estatal Cassa Depositi e Prestiti (CDP) y a otros fondos relacionados con el Estado. Al final, la empresa, actualmente participada en un 88% por Atlantia, se separará del grupo de infraestructuras y saldrá a Bolsa, lo que dejará a los magnates italianos con una participación directa de aproximadamente un 10% o menos.

La oferta parece lo suficientemente drástica como para contentar al Movimiento 5 Estrellas, el socio de coalición del Gobierno, que no ha parado de hacer campaña para quitarles a los Benetton la lucrativa concesión de las autopistas italianas tras el desastre del puente, en el que murieron 43 personas. Los accionistas de Atlantia lo ven más bien como un chantaje del Gobierno.

Como primera medida, ASPI realizará una ampliación de capital reservada solo para CDP por un valor de entre 2.600 y 2.800 millones de euros, lo que otorgará al grupo de propiedad estatal una participación de entre el 30% y el 33%, según ha informado a Breakingviews una fuente conocedora de la situación. Si tomamos el punto intermedio de estas dos horquillas, la emisión de acciones valoraría el capital propio de ASPI en unos 8.600 millones de euros. Eso está muy lejos de los casi 15.000 millones de euros en los que estaba valorada en 2017 por la venta de una participación minoritaria. La participación accionaria de Atlantia valdría poco más de 5.000 millones de euros, antes de vender una parte a los inversores relacionados con CDP.

La alternativa habría sido mucho peor. Si el Gobierno retirase la concesión de las autopistas a ASPI, la operadora de autopistas de peaje correría el riesgo de no poder pagar su deuda de aproximadamente 10.000 millones de euros, lo que presionaría a Atlantia, que garantiza más o menos la mitad del préstamo. Los Benetton se enfrentarían a años de complejos pleitos en Italia con un resultado incierto. Entregar el control a Roma a un menor valor supone un alto precio, pero el calvario de Atlantia con las autopistas podría estar llegando a su fin.