La alianza de los países pequeños deja a Calviño a las puertas del Eurogrupo

El ministro de Economía irlandés, Paschal Donohoe, gana la votación en la segunda ronda

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, junto al presidente saliente del Eurogrupo, Màrio Centeno, en una imagen de archivo.
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, junto al presidente saliente del Eurogrupo, Màrio Centeno, en una imagen de archivo.

La vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, se ha quedado a un paso de hacerse con la presidencia del Eurogrupo tras perder la segunda votación con su homólogo irlandes y principal competidor, Paschal Donohoe. En la carrera también estaba el luxemburgués Pierre Gramegna, que se retiró tras la primera ronda. Calviño habría sido la primera mujer en dirigir el órgano que reúne a los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, un organismo informal y sin competencias directas pero clave en la toma de decisiones de tinte económico y en los ritmos de la Unión Europea, más aún en plena crisis y en un momento en el que los socios discuten la forma y los detalles del fondo de recuperación poscoronavirus.

Donohoe ha asegurado que se siente "profundamente honrado de ser elegido nuevo presidente" del organismo. "Espero con interés trabajar con todos mis colegas del Eurogrupo en los años venideros para garantizar una recuperación justa e inclusiva para todos a medida que nos enfrentamos a los desafíos del futuro con determinación", ha publicado en su cuenta de Twitter.

El irlandés asumirá el cetro el próximo lunes 13 de julio, para un mandato que se prolongará durante dos años y medio. En la votación, en la que cada una de las tres grandes familias políticas europeas (populares, socialistas y liberales) tenía representación, han jugado tanto los equilibrios territoriales entre países para intentar diversificar los puestos de responsabilidad entre el máximo de socios, como las discrepancias a la hora de definir el fondo de rescate pos-Covid. Calviño, de hecho, al felicitar en su cuenta de la red social Twitter al vencedor, ha señalado que "esperamos trabajar juntos para garantizar una recuperación sólida que no deje a nadie atrás".

“Trabajaré duro con todos para que el Eurogrupo desempeñe un papel constructivo y positivo a la hora de alcanzar un acuerdo en la recuperación”, dijo en rueda de prensa Donohoe, aunque recordó que el “paso vital” llegará la semana que viene, en la cumbre de líderes europeos. Donohoe sí reconoció que “que hay mucho por hacer todavía”, y que toca “tomar decisiones complejas y desafiantes, aunque hay voluntad de llegar a acuerdos”, afirmó, tras anunciar que su mandato estará definido por la “construcción de puentes” entre el norte y el sur. “Es urgente combatir una crisis que amenaza las vidas, los trabajos y los ingresos de los ciudadanos europeos”, apuntó, pero hay que hacerlo “pensando en cuál es la mejor respuesta”.

Además de intentar limar las asperezas entre los dos principales bloques, Donohoe tendrá que coordinar las políticas de los socios del euro durante la recuperación, así como dar forma técnica al fondo de recuperación que acuerden, previsiblemente, los líderes europeos la próxima semana. También deberá poner sobre la mesa cuándo y cómo regresar a las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, hoy en estado de hibernación para ayudar a la recuperación económica. Ya en segunda línea tendrá que liderar un organismo que debate cómo y en qué forma deja entrar a más miembros a la Zona euro.

Votación

La carrera por suceder al portugués Màrio Centeno, convencido de que el Eurogrupo se habría quedado "en buenas manos" ganase quien ganase, ha estado ajustada hasta el último momento. La elección se lleva a cabo de forma secreta, y el ganador necesita al menos 10 de los 19 apoyos posibles. Como ninguno de los candidatos ha contado con la decena de papeletas en la primera ronda, los dos que más han recibido en un primer momento (Calviño y Donohoe) se han jugado la presidencia en segunda votación.

Antes de que comenzase la cumbre, en la que también se han tratado otros temas de índole comunitaria y económica, la española contaba con el apoyo público de Alemania, Italia, Portugal, Grecia, Chipre y Francia, que se sumó a última hora. El irlandés, por su parte, contaba con el apoyo de Austria, Letonia, Eslovaquia y Eslovenia, entre otros. Países Bajos y Bélgica, en un principio, apoyaban al luxemburgués, pero todo hace pensar que en la segunda ronda han optado por el irlandés.

Alianza de los pequeños

España contaba con el soporte de las tres principales economías de la UE (Alemania, Francia e Italia), y en total, los apoyos públicos a Calviño suponían cerca del 80% del PIB de la Unión. Una de las voces con más autoridad en Europa, la canciller alemana Angela Merkel, respaldó de forma notoria a la española, además de por su perfil técnico y puntos de vista, por ser la única candidata.

Sin embargo, en segunda ronda ha ocurrido lo que muchos preveían, y es que las capitales más pequeñas han hecho piña en contraposición al gran bloque, haciendo valer la norma de un país, un voto. Luxemburgo e Irlanda, además, comparten en buena parte los mismos postulados económicos y de tinte fiscal.

Graduado en Ciencias Políticas y Económicas por la Universidad de Dublín, Donohoe es ministro de Finanzas y Gasto Público y Reformas. Antes lo fue de Transporte, Turismo y Deportes y de Asuntos Europeos.

Fortalezas y debilidades de Calviño

Calviño cuenta con un perfil técnico que habían valorado personalidades del ámbito europeo en la carrera por la silla principal del Eurogrupo. Antes de ser la ministra de Economía del primer gobierno de Pedro Sánchez, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, Calviño fue directora general de la Dirección General de Presupuestos de la Comisión Europea, el departamento que se dedica a la programación financiera, los presupuestos anuales y las normas contables y financieras de la Unión. La española, que ha llegado a ser una de las funcionarias españolas de más peso dentro del Ejecutivo Comunitario, también peleó en un primer momento por hacerse con la presidencia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, entre las principales debilidades se encontraba el recelo de parte de los socios a la candidatura la vicepresidenta al ser España uno de los países más interesados en que las ayudas poscoronavirus salgan adelante, algo que podía poner en cuestión la arbitrariedad y neutralidad de Calviño como presidenta. Tampoco ha ayudado la división entre los países del norte (los más austeros) y los del sur a la hora de definir el paquete de ayudas, así como el papel que juega España en otras instituciones europeas, ya que los puestos de responsabilidad tienden a intentar repartirse entre las capitales.

Con Calviño en el Eurogrupo España habría tenido tres altas responsabilidades en las instituciones europeas. Por un lado, Josep Borrell, que ocupa desde el año pasado una vicepresidencia de la Comisión como alto representante para la Política Exterior y Seguridad Común. Por otro lado está el propio Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). La ministra de Asuntos Exteriores y Unión Europea, Arancha González Laya, que un primer momentó se postuló como posible candidata a la presidencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC), confirmó su descarte esta semana, aludiendo a su compromiso con el Gobierno de España.

España vuelve a pinchar

Desde que se creó la función de presidente del Eurogrupo, en 2004, ningún español ha ocupado el cargo, por el que han pasado el luxemburgués Jean-Claude Juncker (2004-2013), el holandés Djisselbloem (2013-2015 y 2015-2018) y el propio Màrio Centeno (2018-2020), que anunció su dimisión el pasado mes de junio. El exministro de Economía Luis de Guindos (PP) le disputó el puesto en 2015 a Djisselbloem, pero no logró imponerse, y en 2017, pese a que aún ocupaba la cartera de Economía, un requisito indispensable para este puesto, decidió no presentarse como candidato.

El Eurogrupo es un órgano informal, pero fuerte a la hora de crear influencias y poner en marcha ciertos mecanismos. Sin ir más lejos, activó el pasado mes de mayo la potencia del fondo de rescate europeo, el MEDE, con una movilización de unos 240.000 millones de euros que junto al BEI y el SURE conforman el primer paquete de respuesta al Covid-19, con una partida de más de medio billón de euros.

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