Alemania y Francia plantean que las ayudas europeas funcionen hasta 2022 en vez de 2024

Apuestan por que el fondo de reconstrucción se apruebe "lo antes posible"

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y su homólogo francés, Bruno Le Maire, este lunes en Berlín.
El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y su homólogo francés, Bruno Le Maire, este lunes en Berlín. AFP

Los movimientos entre los socios para intentar acercar posturas antes del Consejo Europeo que aspira a cerrar el fondo de reconstrucción comunitario en una sola cumbre ya han comenzado. Tan solo tres días después de la primera ronda de contactos de los 27 líderes, que puso de relieve los puntos de consenso pero también las fuertes divergencias a la hora de definir la herramienta de rescate, los representantes económicos de Alemania y Francia se han visto las caras en Berlín para empezar a dar forma a la propuesta de la Comisión Europea, por la que se movilizarían 750.000 millones de euros con una mayoría de transferencias directas (500.000 millones) y otra parte formada por créditos a devolver (250.000 millones). El fondo, insisten Berlín y París, tiene que aprobarse "lo antes posible".

Los ministros de Economía y Finanzas de Alemania, Peter Altmaier y Olaf Scholz, respectivamente, y su homólogo francés, Bruno le Maire, ven con buenos ojos, según las primeras declaraciones tras la reunión, que la cantidad de subvenciones directas llegue hasta los 500.000 euros, tal y como recoge la propuesta del Ejecutivo Comunitario. Sin embargo, prefieren que las ayudas se canalicen a los Estados miembro hasta el año 2022, y no hasta 2024, como sugería en un principio la Comisión y como defienden a día de hoy países como España o Italia.

La cantidad del fondo de reconstrucción, así como los detalles y la letra pequeña del plan, en el que se incluye la duración de la herramienta pero también la proporción de las transferencias y créditos o la condicionalidad de las ayudas, son los principales puntos que dividen a los dos bloques mayoritarios que se han formado en el seno de las negociaciones. A un lado están los socios más castigados por la pandemia, y al otro los conocidos como frugales o halcones (Holanda, Dinamarca, Austria y Suecia), que se decantan por una cifra menor a los 750.000 millones y un peso mayoritario de los préstamos.

Alemania y Francia, las dos principales economías de la UE, quieren que las ayudas echen a andar cuanto antes, a ser posible durante los últimos meses de 2020, tal y como han señalado los ministros de Finanzas de ambos países tras la reunión. Rebajar en dos años de vida el fondo es, por ello, una forma de intentar acercar posturas con los frugales, que reclaman una rebaja temporal de la herramienta diseñada por la Comisión a la vez que insisten en que no tienen prisa a la hora de poner en marcha el mecanismo.

Este martes, el presidente francés, Emmanuel Macron, viajará a Países Bajos para reunirse presencialmente con su homólogo holandés, Mark Rutte, con el objetivo de romper la resistencia de los frugales al fondo de reconstrucción. Rutte, que lidera el bloque de los cuatro países austeros y ortodoxos, insiste en que el planteamiento actual del fondo supondría que la UE viese aumentar sus niveles de deuda. Además de rebajar los 750.000 millones y priorizar los créditos, los halcones proponen que los socios que se beneficien de las ayudas tengan que llevar a cabo importantes reformas de tinte económico en sus sistemas.

Con todo, Scholz y Le Maire mostraron su confianza en que el fondo propuesto por Ursula von der Leyen, con sus modificaciones y actualizaciones, termine por aprobarse. "Tenemos que ser eficientes y rápidos”, ha dicho el alemán, quien admite los recelos persistentes de un grupo de socios a la propuesta de Comisión. El eje franco-alemán, añadió Scholz, "trabajará conjuntamente, como suele hacerlo", para lograr el pacto.

La propuesta de Bruselas vincula los 750.000 millones de la reconstrucción al presupuesto europeo para el marco 2021-2027, que ascendería hasta los 1,1 billones de euros. Grancias a este presupuesto, la Comisión emitiría deuda para movilizar las cantidades asignadas al fondo, para hablar, por ello, de un total de 1,85 billones que se canalizarían a los socios a fin de acelerar la transición verde y digital, uno de los ejes sobre el que girará la recuperación tras el coronavirus, y en el que, en este caso sí, están de acuerdo todos los socios.

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