Hertz es un caso de estudio sobre las comorbilidades financieras

No todas las firmas endeudadas van a quebrar: véase American Airlines, salvada por el Gobierno

Vehículos de Hertz en Ottawa (Ontario, Canadá), el sábado.
Vehículos de Hertz en Ottawa (Ontario, Canadá), el sábado. AP

En retrospectiva, es fácil ver por qué Hertz se declaró en quiebra el viernes. La empresa de alquiler de coches de EE UU estaba cargada de deuda, expuesta directamente a la caída de los viajes, y tenía una larga historia de ingeniería financiera. Pero hace solo unos meses, nada de eso habría parecido terminal. Eso hace que sirva para ver bien lo que ha cambiado, y lo que debe hacerlo.

Con Hertz han trasteado lo largo de los años sus grandes accionistas, pero hasta hace poco iba en buena dirección. Su deuda corporativa era alta, pero bajaba. Los ingresos llevaban 10 trimestres creciendo. Entonces llegó el virus, y vino el problema, sobre todo por los 15.000 millones de dólares de préstamos garantizados contra su flota. Mientras el valor teórico de los coches caía, los prestamistas exigieron pagos adicionales, lo que presionó el flujo de caja hasta la ruptura.

La dependencia de Hertz de este tipo de préstamos respaldados por activos no es única. Avis tiene un balance similar, aunque logró un acuerdo con los acreedores. Otras empresas con sobreingeniería financiera han tenido destinos parecidos, como los minoristas J.C. Penney y Neiman Marcus, que han quebrado.

Es demasiado tentador para los supervivientes pensar que una compañía o persona se han visto afectados por sus patologías subyacentes. No todas las firmas endeudadas van a quebrar. Véase American Airlines, fuertemente cargada de préstamos pero salvada por el Gobierno. Incluso algunas moderadamente endeudadas estarán en crisis cuando los ingresos caigan, o los activos pierdan valor.

Hertz es interesante también por otra cosa. Dado que la quiebra rara vez es el final para las grandes empresas de EE UU, la siguiente pregunta es qué debe surgir de una reestructuración. Los acreedores, que no suelen querer acabar con una flota de coches usados, excluían un escenario de desplome de ingresos y de demanda de coches usados. Ahora podrían valorarlo. Las empresas que salgan de la reestructuración necesitarán sobre todo flexibilidad, que después de todo es lo que debería ser la ingeniería (financiera o real).

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías