Así es la acción de oro de Juan Roig en Mercadona

Un solo título de Inmo Alameda, el holding del empresario valenciano, tiene más derechos de voto que el resto de las acciones. Es una participación 'A' con 1.000 votos

Inmo Alameda
Juan Roig, presidente de Mercadona.

Es solo una acción de Inmo Alameda, el holding en el que Juan Roig agrupa el control de sus participaciones empresariales, solo una, pero tiene más valor que todas las demás juntas. Y es ella la que en manos de Roig proporciona estabilidad y seguridad societaria a todas las participaciones del holding y especialmente al 50,6% que controla de forma directa (53% si se excluye la autocartera) en la primera cadena de supermercados española, Mercadona.

El blindaje diseñado por Juan Roig asienta sus cimientos en la existencia de dos tipos de participaciones sociales, A y B. En total son 999 acciones B y una acción A. La singularidad de esta acción A no estriba únicamente en que solo exista una, su verdadera singularidad radica en el hecho que esta participación A tiene reconocidos 1.000 derechos de voto. Por contra dada una de las acciones B solo tienen derecho a un único voto.

Control

De ahí nace y parte la estabilidad y el blindaje del holding familiar y, por extensión de Mercadona ante cualquier eventualidad futura, imprevista, pero no imposible de suceder. Desde 2010 hasta la actualidad nada ha cambiado, todas las acciones están en manos de Roig, la A y las B y desde entonces y hasta que el empresario valenciano siga al frente de la sociedad, dirigiéndola y gestionándola, la titularidad de esa única acción proporciona el control accionarial del voto en la junta de accionistas de Inmo Alameda.

En definitiva es la que verdaderamente proporciona estabilidad a todo el sistema Mercadona, un negocio que da empleo hoy por hoy a 90.000 empleados, mueve al año 20.000 millones de euros de en compras a 1.400 proveedores. Y según sus propios datos genera un empleo entre directo, indirecto e inducio de más de 655.000 trabajadores.

Es pues la titularidad actual y futura de esta acción de oro la que determinará quien o quienes serán los dueños de Mercadona en el futuro, una vez que Roig y su familia determinen quién o qué empresa, sociedad o fundación, ostenten la propiedad de la actual y única participación A.
Y será así siempre que continúen vigentes los estatutos actuales de Inmo Alameda, modificados en 2010 cuando Roig optó por convertirla en una sociedad limitada y eliminó al consejo de administración para ser él mismo el único administrador único.

Estabilidad familiar

Pero el blindaje va más allá. Los estatutos dejan solucionada cualquier hipotética disputa familiar por el control de una empresa que a la vista ya de la dimensión social que tenía en 2011 no podía desestabilizarse por una imprevista o remota disputa accionarial familiar en el caso de la desaparición del fundador y primer accionista.

Por eso prevé igualmente que en el caso de que se decida llevar a cabo una ampliación de capital, en la que se eleve el número de acciones y se creen participaciones de los dos tipos. Solo el titular de la acción A (con derechos de votos ultra reforzados) tiene opción de suscribir las acciones nueva tipo A que se emitan.Los titulares de las participaciones B no podrán optar a la adquisición de este tipo de acción. 

Además establece que independientemente del número de acciones B que se emitan eventualmente, la acción nueva A tendrá tantos derechos de voto reconocidos como títulos B nuevos se decidan crear. Con ello queda asegurado el control de la sociedad por el titular o los titulares de las acciones A.

Fuentes cercanas a Juan Roig explican que “ser previsibles es una de las fortalezas de Mercadona y ese fue el motivo de que en 2010 se incluyese este artículo en los estatutos”. Dichas fuentes aseguran que hace nueve años el empresario tomó la decisión de modificar la estructura de control de Inmo Alameda aconsejado por asesores cercanos. Estos vieron necesario adaptar los estatutos del holding “por si en un futuro se abría la posibilidad de hacer algo con la empresa”.

Estas fuentes no detallan que se podría considerar bajo esta posibilidad. Pero sin duda un blindaje de estas características deja el camino abierto para que nada ni nadie amenazase el control de una empresa de la trascendencia de Mercadona, para la economía nacional. Ya fuese porque se decidiese en el futuro absorber una empresa, mediante un canje de acciones o, eventualmente, organizar una salida a Bolsa.“Operación esta que nunca sucederá”, se apresuran a subrayar los medios consultado por Cinco Días.

Sin embargo, el férreo control del capital de Inmo Alameda contrasta con la ausencia de medidas similares en el otro gran holding familiar, propiedad de Hortensia Herrero, esposa de Juan Roig.
Es la sociedad Herrecha Inversiones, propietaria de un 27,71% del grupo Mercadona, en cuyo capital, conformado por 4 millones de participaciones, cada una de ellas cuenta con un solo voto.

Evitar factores de riesgo no previstos

En las empresas fuertemente personalizadas cuya gestión depende de una persona o un grupo de personas muy determinadas y con un enorme liderazgo, no es extraño que, a pesar que el control del accionariado este en manos de un grupo familiar, se establezcan unos protocolos de sucesión a los únicos efectos de permitir, que ocurra lo que que ocurra, la estabilidad de la empresa no se vea comprometida. No hay pocos ejemplos de grandes empresas desestabilizadas por pugnas accionariales en la segunda o tercera generación famliar de accionistas. Esto es lo que el blindaje. con una acción de oro u otro esquema similar, pretende solucionar.

Amancio Ortega posee en Pontegadea una arquitectura parecida a la que impera en Inmo Alameda. El fundador de Zara definió en 2012 y posteriormente renovó en 2018 un blindaje para tener bajo su control y eventualmente, bajo el control de su familia, su gran portaaviones, Pontegadea.

Entonces los asesores de Ortega diseñaron una estructura por la cual un reducido paquete de acciones de Pontegadea, en concreto un 8,3%, tiene reservado un derecho reforzado de voto (40 por acción) con lo que se asegura en sus manos, un 53% de los derechos de voto en su holding inversor. Y de ahí cuelga tanto el control del activo inmobiliario como el de la mayoría de Inditex.

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