Carlos Sanlorenzo: “La náutica tiene mucho que aportar al turismo”

Confía en alargar la temporada para hacer frente al impacto del Covid-19

náutica

Estudió Derecho, pero siempre estuvo vincu­lado a la náutica por la empresa familiar. El tiempo le llevó a aunar estas dos grandes pasiones hasta ser nombrado secretario general de la Asociación Española de Empresas Náuticas (Anen). Carlos Sanlorenzo (Gandía, 1975) está al frente de la patronal de una industria que genera 95.000 empleos y 5.000 millones de euros sobre el valor agregado bruto. El directivo asegura que esta actividad tiene mucho que aportar al sector turístico durante la desescalada.

¿Cómo está viviendo la industria la crisis del Covid-19?

Lógicamente, este sector se ha visto muy afectado; las matriculaciones han caído casi un 80% y en un mes hemos vuelto a los peores datos de la crisis económica de 2008, cuando ya caímos un 80%. No obstante, yo guardo cierto optimismo de cara a esta temporada.

¿Tiene razones para ello?

Creo que la náutica puede aportar muchísimo al sector del turismo durante la desescalada. Esta actividad implica un distanciamiento social; mientras se navega se está en el mar, en un espacio abierto, alejado de núcleos urbanos. Además, las embarcaciones son autosuficientes, tienen baño y cocina propios, con lo que no requiere de servicios públicos. Hay pocas actividades hoy en día que estén tan fuera de las masificaciones como lo está la náutica. Creemos que puede tener un papel importante como modelo seguro de cara a la situación actual.

¿Cómo se están preparando para un verano tan atípico?

Hemos trabajado muy intensamente con la Secretaría de Estado de Turismo en la creación de un protocolo de protección y prevención para recuperar la actividad en el sector náutico, que puede comenzar a operar con restricciones a partir de la fase 1. Para nosotros, la protección es lo más importante, y apelamos a la responsabilidad de todos. A partir de ahí, queremos pensar en retomar la actividad cuanto antes porque somos un sector muy estacional que dependemos solo de dos meses al año. Es crucial aprovechar al máximo el periodo estival porque, una vez se acabe, no se piensa en la náutica, desgraciadamente. España tiene muchos meses de sol para disfrutar de esta actividad, pero por razones culturales solo se navega en verano.

¿Están pensando en alguna medida para desestacionalizar el sector?

Sí, estamos trabajando con Turespaña porque consideramos que ese turista internacional que no podrá venir en un primer momento, sin ninguna duda, querrá venir a nuestras costas en septiembre, octubre o noviembre. España no deja de ser uno de los destinos europeos por excelencia a nivel de consumo náutico; tenemos que competir con destinos como Croacia o Grecia, pero si lo hacemos bien, se puede poner a la cabeza.

¿Cómo puede competir España con ellos?

Para ser competitivos tenemos que ponerlo fácil y jugar en igualdad de condiciones. En Croacia, como saben que los chárter son vitales para su actividad económica, lo primero que hicieron fue protegerlos y ayudar a todos los operadores a través de incentivos. En Francia, cuentan con un impuesto reducido porque se considera una actividad turística, como los camping o los balnearios. Es un tema cultural. Para paliar los efectos del Covid-19 nosotros no exigimos compensaciones económicas, solo que se impulse el consumo, aunque sea con medidas transitorias.

¿Existe una gran dependencia del exterior?

Depende mucho de la zona; en lugares como Baleares, Málaga o la Costa Brava sí que hay un peso muy importante del turista extranjero. En esas zonas el turismo externo puede representar entre el 50-60% del consumo náutico. En el resto está más equilibrado, pero queremos tratar de suplir ese consumo internacional en verano con viajeros nacionales. Además, si se permite el desplazamiento entre comunidades autónomas, todo el territorio español tiene zonas costeras muy próximas, lo que facilita bastante este reto. Después, en septiembre y octubre, aprovechar los turistas internacionales para alargar la temporada. Muchos de ellos tienen incluso sus embarcaciones aquí amarradas.

¿Cómo lo viven quienes tienen sus barcos en España pero no saben si podrán venir?

Tienen muchas ganas de venir porque, además, son conscientes de que navegar es una actividad segura, pero también tienen mucho respeto. Sobre todo, hay que ser responsables con las indicaciones de las autoridades sanitarias.

¿Qué aprendieron de la crisis de 2008?

Lo bueno es que, ahora, el sector no depende tanto del consumo interno. Además, no nos ha pillado en una burbuja; en la época dorada podíamos llegar a vender 15.000 unidades al año, ahora llevamos cuatro años en positivo, pero rondamos las 6.000 unidades anuales. El sector se ha profesionalizado y está mucho más consolidado que entonces. Dependeremos de la situación económica del país, pero es uno de los sectores que se puede recuperar rápidamente.

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