Moderna testea el oportunismo de emitir acciones

La prisa por vender de cada vez más firmas especulativas debería dar que pensar a los compradores

Sede de Moderna Therapeutics, en Cambridge (Massachusetts, EE UU), el 18 de mayo.
Sede de Moderna Therapeutics, en Cambridge (Massachusetts, EE UU), el 18 de mayo. REUTERS

Moderna está poniendo a prueba el oportunismo de emitir acciones. La biotecnológica que desarrolla una vacuna para el Covid-19 se ha unido esta semana a una lista en rápido crecimiento de empresas que venden más acciones a los inversores. Tiene sentido, dado el rebote del mercado y la necesidad de efectivo de algunos emisores. Pero la prisa por vender de cada vez más compañías especulativas como Moderna debería dar que pensar a los compradores.

La pandemia ha tenido un efecto grave en la economía, pero los mercados se han desconectado. El índice S&P 500 ha subido un tercio desde su mínimo a finales de marzo. Las empresas que necesitan dinero en efectivo, las preocupadas por el retraso de la recuperación y las empresas cuyos títulos han tenido un buen rendimiento están decidiéndose cada vez más por vender acciones.

Aquellas que necesitan apuntalar balances problemáticos, como las aerolíneas y las compañías de cruceros, tendieron a ser las primeras en salir el mes pasado.

Pero en las últimas semanas un número cada vez mayor de empresas ha recurrido al mercado secundario de valores como cuestión prioritaria. El conglomerado médico de EE UU Danaher, por ejemplo, vendió 1.500 millones de dólares en nuevas acciones a principios de mes (y lo mismo de nuevo en bonos convertibles) en parte para ahorrar algo de dinero para futuros negocio

En parte por eso, PNC Financial Services se deshizo de su participación en BlackRock la semana pasada, recaudando 14.000 millones de dólares en el mercado abierto. También le da al banco estadounidense una reserva de capital aún mayor en caso de que las pérdidas de los préstamos sean peores de lo esperado.

Como resultado, en lo que va de mes ha habido, según Refinitiv, unos 43.000 millones de dólares en las llamadas ofertas de acciones de seguimiento, en comparación con los 13.000 millones de marzo.

Empresas de aspecto menos sólido están ya siguiendo el ejemplo. Carvana, vendedor online de coches usados en pérdidas, va a vender acciones por segunda vez en dos meses. Con los títulos al doble de su valor de principios de abril y la caída de los clientes, es un buen momento para reforzar sus defensas.

Lo mismo ocurre con Moderna, que el lunes dijo que vendería más de 1.000 millones de dólares de acciones horas después de anunciar los resultados provisionales de un primer ensayo clínico de su vacuna. La firma de 27.000 millones aún no tiene aprobado ningún fármaco, y sigue habiendo dudas sobre la seguridad y eficacia de su tecnología. También está fundiendo dinero en efectivo. Pero sus acciones se han multiplicado por cuatro desde el comienzo del año por la agitación en torno al coronavirus, y solo en la jornada de ayer subieron un 20%.

Todo ello podría salir rentable tanto para las empresas como para los inversores. Pero con el daño de la pandemia aún acumulándose, las apuestas se están volviendo más arriesgadas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías