El Covid distorsiona también la formación de los precios de consumo

Los fuertes descensos en combustibles y carburantes, cuya actividad se ha venido abajo, compensan las subidas, que se han concentrado en la alimentación y los hoteles

Estadística asegura que los precios de los productos y servicios que componen la cesta de la compra avanzaron un 0,3% en el mes de abril, pero que descendieron un 0,7% en los últimos 12 meses, intensificando una tendencia desinflacionista propia de un periodo de intensa contracción de la demanda. Sin embargo, el índice de precios de consumo (IPC), que monitoriza más de 400 artículos entre los hábitos de consumo más comunes de los españoles, tiene en esta ocasión los sesgos propios de las dificultades en la recogida de datos en una economía semiconfinada, tal como admite el propio INE, que estima en función de las recomendaciones de Eurostat la evolución de cerca del 30% de los bienes y servicios.

Pero dando por atinadas tales estimaciones, el IPC de abril revela comportamientos atípicos en los precios y arroja un balance de la variable condicionado por fortísimas caídas de productos y bienes que no se consumen y subidas igualmente fortísimas en los que sí se consumen. El balance, para resumir, es que los fuertes descensos en las tarifas de los combustibles y carburantes, cuya actividad se ha venido abajo, compensan de forma más que sobrada las subidas que se han concentrado en la alimentación. Una simulación realizada por el INE acerca del comportamiento de los precios de bienes y servicios a los que el Covid ha sometido a una incidencia muy fuerte demuestra precisamente el despegue de los primeros y el desplome de los segundos. Al final, la columna vertebral de los precios, la que compone el IPC subyacente en el que se excluyen alimentos frescos, energía e impuestos, sigue donde estaba: 1% interanual.

Pero existe un riesgo de que la tasa subyacente tienda a subir en los próximos meses, en contra de lo que las leyes tradicionales del mercado dictan, cual es que un descenso en la demanda provoca un descenso en los precios. En abril, y en parte también en marzo, los precios de servicios como los hoteles o los vuelos han subido pese al desplome de la demanda, un fenómeno que no tiene más explicación que el sobrecoste de las medidas de seguridad, o el incremento voluntario de los márgenes unitarios para cubrir la falta de ingresos agregados del negocio.

Un impacto en el mercado que se ha notado también en la alimentación. Aunque, según los productores, buena parte de los precios en origen han descendido, hay restricciones de oferta, incremento de costes de distribución y un aumento puntual de la demanda por el acaparamiento y la sustitución de consumo frente a alternativas no disponibles. Esta rúbrica del índice, que pondera el 19,4% del mismo, registra un avance anual del 4% (6,9% en los productos frescos).