El poder blando de Pekín se endurecerá con el Covid-19

La crítica extranjera radicaliza las actitudes chinas y el caos occidental envalentona a los nacionalistas

Vista de un mural del presidente estadounidense Donald Trump (D) y el presidente chino Xi Jinping besándose usando mascarillas en el Parque del Muro de Berlín.
Vista de un mural del presidente estadounidense Donald Trump (D) y el presidente chino Xi Jinping besándose usando mascarillas en el Parque del Muro de Berlín. EFE

El poder blando de China se está endureciendo por el Covid-19. Incluso antes, sus socios estaban reconsiderando sus lazos. La crítica extranjera está radicalizando las actitudes chinas, y el caos occidental envalentona a los nacionalistas. Ello llevará a las empresas a adoptar un enfoque más agresivo en el extranjero.

El Partido Comunista nunca ha sido especialmente hábil para hacer amigos; su red de apoyo diplomático se ha mantenido unida mediante transacciones, en contraposición a los valores compartidos que definen el poder blando.

Ahora el país afronta su mayor crisis de relaciones públicas desde los tanques de Tiananmén, tras la censura a los médicos, que ha exacerbado la resistencia a la presencia china en instituciones internacionales, redes de tecnología, universidades y laboratorios. Las sospechas han frenado los intentos de Pekín de redirigir el relato hacia su contención de la enfermedad.

Pero si China sale primero de la recesión, como parece probable, no saldrá más humilde si Occidente sigue tambaleándose. Validará a los guerreros lobo del partido, hartos de perder los concursos de popularidad con reglas extranjeras. Tienen el apoyo de muchos ciudadanos de a pie que creen que la hora del dominio ha llegado, y al diablo con su imagen pública.

Pese a todas sus bravatas, el equipo económico chino ha tratado de reequilibrar el comercio y mejorar áreas como la protección de la propiedad intelectual. Se ha minimizado el molesto programa de sustitución de importaciones Made in China 2025. Ello podría revertirse fácilmente, ya que el crédito barato fluye de los bancos oficiales a los paladines estatales.

Con el apoyo de un mercado interno en recuperación y alentadas por los partidarios de la línea dura en economía, empresas como el gigante de las telecomunicaciones ZTE podrían aprovechar los fondos para ganar guerras de precios en el extranjero o adquirir tecnología estratégica. En abril, crecieron las exportaciones chinas, desafiando la caída de la demanda foránea. Será aún más difícil llevarse bien con una China aislada diplomáticamente pero económicamente triunfante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías