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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Un plan para salvar el turismo sin descuidar la seguridad

El Gobierno debe escuchar atentamente a la industria, estudiar con seriedad sus propuestas y dialogar con las empresas

La crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19 ha caído como una plaga de langosta sobre la mayor parte de los sectores de actividad, aunque su efecto destructivo no será igualmente intenso en todas las ramas. Entre las áreas más castigadas figura el turismo, que está acusando ya de forma devastadora las restricciones a la movilidad y los cierres de las fronteras. A ello hay que sumar los efectos que tendrá la crisis sobre el ocio y el consumo, como también la aversión al riesgo de muchos ciudadanos, que no desaparecerá con la nueva normalidad, sino que muy probablemente persistirá hasta que se halle una vacuna o un tratamiento efectivo contra el Covid-19.

El estallido de la pandemia y la crisis económica que han provocado las medidas de contención ha sorprendido al sector hotelero español inmerso en el proyecto de añadir 26.000 habitaciones nuevas a la planta hotelera entre 2020 y 2021, lo que se traduce en un volumen de inversión cercano a los 3.500 millones de euros. Un plan estratégico que tendrá que ser valorado y redimensionado a la luz de las duras perspectivas que afronta la industria tanto en España como en otros países. La OMT calcula que el número de viajeros internacionales se reducirá hasta en un 30% este año y que la caída de los ingresos turísticos alcanzará los 400.000 millones de euros. La factura sobre el empleo podría ascender a 75 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. En España, el sector ha presentado ya 200.000 ERTE que afectan a unos 900.000 trabajadores.

El turismo español tiene un fuerte componente internacional, algo que lo hace especialmente vulnerable frente a esta crisis global y que obligará al sector a concentrarse en incentivar el negocio local para tratar de salvar, al menos en parte, la temporada de verano. Desde la industria se están reclamando al Gobierno con insistencia fórmulas más ágiles de liquidez para las pymes, la suspensión de los arrendamientos o la extensión de los ERTE, entre otras medidas de apoyo, además de un modelo de desescalado ajustado al sector, que tenga en cuenta su heterogeneidad y contemple modelos de prevención que permitan sobrevivir a las empresas.

El turismo constituye uno de los grandes sectores estratégicos de una economía española que afronta una recesión de magnitudes históricas. El papel del Gobierno en este contexto es poner las condiciones necesarias para facilitar la actividad del tejido empresarial, aunque siempre sin poner en peligro la seguridad. Ello exige escuchar atentamente a la industria y estudiar con seriedad sus propuestas para diseñar una plan de desescalada turística que no descuide las medidas de prevención contra el Covid-19, pero que permita sobrevivir al sector.

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