El dinero fácil del BCE es poco útil para los maltrechos bancos de la UE

Los nuevos PELTRO no mejorarán mucho su rentabilidad ni si compran deuda ni si prestan a empresas

Sede del BCE en Fráncfort (Alemania), el 29 de abril.
Sede del BCE en Fráncfort (Alemania), el 29 de abril. AP

A veces es prudente mirarle los dientes al caballo regalado. El Euro Stoxx Banks cayó un 5,5% el jueves, después de que la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, lanzara otro plan ofreciéndoles dinero mejor que gratis. La financiación barata no hace daño, pero tampoco es probable que haga más felices a los maltrechos inversores bancarios.

Se supone que el último resoplido de Lagarde engrasará los engranajes de la chirriante máquina de crédito europea. Los bancos representan dos tercios, o 3,6 billones de euros, de la deuda corporativa de la zona euro, en comparación con menos de un tercio en Estados Unidos, según UBS. Conseguir que el crédito fluya hacia las empresas y hogares afectados por el virus requiere, por lo tanto, lubricar sus balances.

Lagarde ya les ofrece financiación a tipos negativos, con condiciones que les incentivan a prestar a empresas de la “economía real”. El jueves endulzó esos términos y reveló una nueva serie de “operaciones de refinanciación a largo plazo para emergencias pandémicas”, o PELTRO, con un tipo de interés de -0,25% y sin ninguna mención a las condiciones.

Los bancos podrían teóricamente revivir el Sarko Trade, nombrado en honor al expresidente francés Nicolas Sarkozy, quien en 2011 sugirió que podrían utilizar la liquidez del BCE para comprar bonos del Estado. Sin embargo, el plazo máximo de 16 meses de los PELTRO significa que los bancos que esperen igualar sus activos con financiación probablemente comprarían deuda a un año, lo que en el caso de Italia ofrece un margen de 0,39 puntos porcentuales sobre la tasa PELTRO, -0,25%.

Incluso multiplicando eso por 20, basándose en una ratio de apalancamiento bancaria típica del 5%, el rendimiento de los fondos propios, del 7,8%, está por debajo del probable coste de capital del 10% de los bancos. Eso supone que los inversores y los supervisores estarían de acuerdo con que los bancos se atiborraran de bonos del sur de Europa en medio de una crisis, lo cual es poco probable.

Si la financiación barata se destina en cambio a las empresas, los beneficios podrían en cualquier caso fluir a los prestatarios, como deberían en un mercado competitivo. El tipo de interés compuesto para las empresas españolas e italianas se redujo a aproximadamente el 2% desde el 3,5% entre mediados de 2014 y finales de 2016, según los datos del BCE, tras el lanzamiento de las primeras operaciones de refinanciación a largo plazo (TLTRO). Los márgenes de interés neto de los prestamistas de la zona euro cayeron 40 puntos básicos, hasta el 1,63%, durante el mismo período.

La generosidad de Lagarde tiene otro problema. Un estallido de financiación ostensiblemente superflua puede hacer que los mercados se pongan nerviosos por temor a que la jefa del BCE sepa algo inquietante que ellos no saben. Esa podría ser una razón más para su poco entusiasta respuesta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías