Así será la desescalada por sectores: los bares abrirán un mes antes que los gimnasios

El Gobierno fija un calendario y unos protocolos diferentes para cada actividad. El teletrabajo regirá para todas las áreas en que sea factible durante la transición

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El Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, la hoja de ruta aprobada el martes por el Consejo de Ministros para fijar la desescalada de las medidas de contención desplegadas ante la pandemia del coronavirus Covid-19, no solo será asimétrica por provincias, sino también por sectores de actividad. Según la letra pequeña del protocolo elaborado por el Ministerio de Sanidad, tanto el calendario como las medidas de seguridad previstas variarán con fuerza entre unos negocios y otros, distanciando, por ejemplo, en un mes la apertura de tiendas, bares restaurantes y hoteles de la de gimnasios o discotecas, o estableciendo diferentes rebajas de aforo y distanciamiento según la actividad.

La hoja de ruta conlleva cuatro fases, una de preparación que arranca oficialmente el próximo lunes 4 de mayo (excepto en la isla de Formentera en las Islas Baleares y las islas La Gomera, El Hierro y La Graciosa en Canarias, que por su baja tasa de contagios arrancarán directamente en el siguiente estadio); la fase 1, o inicial, que imperaría en todos los territorios desde el lunes 11 de mayo; y las fases 2, o intermedia, y 3, o avanzada, que se activarían tras un plazo mínimo de dos semanas siempre que cada provincia cumpla las exigencias que imponga Sanidad. La fase final, por tanto, no arrancará antes del 8 de junio y la llamada “nueva normalidad” no se alcanzaría, como pronto, hasta el 22 de ese mes. Cada etapa conlleva una serie de reaperturas y una desescalada progresiva de las medidas de seguridad en función de cada actividad.

A partir de ahí, sin embargo, cada sector tiene sus particularidades. Así, los servicios y el comercio minorista podrán ya atender ya desde el lunes con cita previa, usando guantes y mascarilla, mientras que los comercios reabrirán el 11 de mayo a un tercio de su aforo y manteniendo dos metros de separación por cliente (o atendiéndoles individualmente si no tienen espacio para ello). Autoescuelas, academias y centros comerciales tendrían que esperar a la fase 2, cuando el aforo se eleva al 40%, pero sus áreas comunes no reabrirán hasta la fase 3, cuando se habilitará el 50% de capacidad en todos los comercios.

En el caso de la hostelería, salvando la preparación de comida para llevar, la reactivación no llegará hasta el 11 de mayo cuando se habilitará el servicio en terraza a un tercio de su capacidad. La atención dentro de los locales, también para un tercio del aforo y sin servicio en barra, no llegará hasta la fase 2. La capacidad se elevará al 50% en la fase tres, cuando reabrirán discotecas y bares nocturnos, en su caso para solo un tercio del aforo.

Los hoteles, por su parte, permanecerán cerrados hasta el arranque de la fase 1, cuando deberán intensificar las medidas de desinfección y mantener clausuradas sus zonas comunes, que solo podrán disfrutarse al 30% del aforo en el siguiente estadio y al 50% en la fase 3.

En el campo del ocio y la cultura, solo los aficionados a los archivos podrán disfrutar de nuevos servicios desde la fase 0, mientras que las visitas a bibliotecas y museos se demorarán hasta el 11 de mayo. Comenzarán entonces los espectáculos, limitados a 30 personas en interiores (en locales para al menos 90 asistentes) o 200 sentados al aire libre. Las cifras se elevarán a 50 personas y 400, respectivamente, en la fase 2, cuando cines, teatros y auditorios podrán vender un tercio de su aforo. Este alcanzará el 50% en la fase 3, cuando reabrirán las playas, los gimnasios y los espectáculos tendrán hasta 80 espectadores, 800 al aire libre.

Aunque la educación presencial se reactivará en septiembre, los centros educativos comenzarán a reabrirse para su desinfección y tareas administrativas y de investigación desde el 11 de mayo, cuando se levantarán los límites que persisten en agricultura y pesca.

Finalmente, el transporte urbano se intensificará desde la fase 0, mientras que el de larga distancia mantendrá solo un 30% de servicios, al 50% de capacidad y sin catering, hasta la fase 3, dadas las restricciones de movilidad interprovincial durante la transición, y los vuelos seguirán condicionados a las decisiones de la UE.

Precauciones que complican la rentabilidad

Las cautelas del plan de desescalada del Gobierno amenazan con complicar la rentabilidad de algunos comercios. “Las limitaciones de aforo de la fase 1 impedirán que muchos establecimientos de restauración y hostelería abran al no cubrir costes”, asumían ayer desde la dirección de estudios de Banco Sabadell, que asume que el peor golpe será para el sector del turismo, afectado además por las restricciones de movilidad entre provincias de toda la desescalada.

“El sector retail/comercio también se vería perjudicado, ya que las limitaciones de eventos y reuniones sociales junto con la precaución del consumidor y las restricciones de acceso lastrarán las ventas y afectará a los márgenes con fuerte acumulación de inventarios en algunas empresas”, añade, estimando una caída de beneficios del 50% que prevé se recuperará en el segundo semestre.

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