El caótico rescate de Air France-KLM es una lección para los demás

IAG tiene mejor situación financiera, pero su estructura es una frágil mezcla de nacionalidades competidoras

Aviones de Air France aparcados en el aeropuerto Charles de Gaulle de París.
Aviones de Air France aparcados en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Getty Images

El caótico rescate estatal de Air France-KLM ha expuesto muchas debilidades. Los planes de los Gobiernos francés y holandés de prestar hasta 11.000 millones de euros a la renqueante aerolínea subrayan la debilidad del matrimonio, que dura ya 16 años. También reflejan la falta de solidaridad paneuropea en lo que respecta a los rescates. La alemana Deutsche Lufthansa y el operador anglo-español International Consolidated Airlines Group (IAG) podrían enfrentarse a retos similares.

El tan esperado paquete de rescate, presentado el viernes por la noche, fue extrañamente parco en detalles. El Gobierno francés prestará 3.000 millones de euros directos durante hasta seis años, y garantizará el 90% de otros 4.000 millones de un consorcio de bancos comerciales no identificados durante hasta tres ejercicios.

El consejero delegado, Ben Smith, negó que los fondos fueran un “cheque en blanco”, pero se dieron pocas aclaraciones sobre lo que sucederá si la aerolínea tiene dificultades para pagar. Dado que Smith no espera que la aerolínea se recupere totalmente de las restricciones por el coronavirus hasta 2022, es razonable preguntárselo.

Lo más extraño de todo es la aparente falta de coordinación con el Estado holandés, que sigue trabajando en un paquete de entre 2.000 y 4.000 millones de euros para KLM, que tiene su sede en Ámsterdam.

Las dos aerolíneas se situaron a la vanguardia de la concentración empresarial de la aviación europea cuando se fusionaron en 2004, pero siguen siendo incómodas compañeras de cama. La rivalidad que se demostró el año pasado cuando el Gobierno holandés compró el 14% de la compañía fusionada parece haberse trasladado a las conversaciones sobre el rescate.

El coronavirus podría exponer las tensiones en otras uniones transfronterizas de aerolíneas europeas. Lufthansa ya está en conversaciones con el Gobierno alemán respecto a un rescate de hasta 10.000 millones de euros. Austria, Suiza y Bélgica podrían contribuir a ayudar a las filiales de la aerolínea de 3.500 millones de euros. Pero, a cambio, quieren que ganen peso sus centros de operaciones locales.

Este tipo de tiras y aflojas podría resultar aún más caro si IAG necesita ayuda. La empresa matriz de British Airways, Iberia y la irlandesa Aer Lingus está en mejor situación financiera: su margen de beneficio operativo el año pasado fue del 13%, frente al 5% de Lufthansa.

Pero la estructura de la compañía es una frágil mezcla de nacionalidades competidoras. Está registrada en España, tiene su sede en Londres, y tiene un consejero delegado irlandés, Willie Walsh [el nombramiento de Luis Gallego se ha suspendido]. El Brexit ya estaba poniendo a prueba esa estructura. Un rescate estatal podría echarla por tierra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías