El PIB de China es refrescante y deprimentemente sincero

Podría significar que se está replanteando sus objetivos de crecimiento

Cola para entrar a un banco en China, el 10 de abril.
Cola para entrar a un banco en China, el 10 de abril. EFE

Las últimas estadísticas económicas de China parecen refrescantemente sinceras. La segunda economía más grande del mundo se contrajo un 6,8% interanual el pasado trimestre, su primera contracción desde que China comenzó a publicar el dato oficialmente. Este politizado indicador suele ser uno de los menos fiables del país, pero esta vez dice mucho. Sugiere que Pekín está repensando su enfoque de las directrices económicas.

Los economistas esperaban que esta lectura fuera sombría, pero muchos se preguntaban si el gobierno “suavizaría” los datos para hacerlos más halagüeños, como ha hecho en el pasado. La Oficina Nacional de Estadística, sin embargo, publicó una serie de datos increíblemente lúgubres el viernes.

No solo la producción cayó un poco más de lo que predecían los analistas, sino que otros indicadores también fueron desoladores. Las ventas al por menor cayeron un 15,8% en marzo, y la inversión en activos fijos se hundió un 16,1%. Estos datos siguen a un conjunto igualmente brutal publicado en febrero, lo cual hace poco probable que el país alcance su objetivo oficial de crecimiento anual de alrededor del 6%.

Algunos culpan a China de encubrir la primera fase del brote del coronavirus. Pero pocos pueden acusar a su agencia estadística de endulzar sus consecuencias. Puede ser simple realismo: unos números optimistas no harían otra cosa que exponer a Pekín al ridículo y la sospecha, mientras que establecer una base estadísticamente baja para la recuperación podría salir a cuenta más tarde. Pero estos feos datos también podrían servir para que los reformistas cambien el modelo de gestión económica del Gobierno.

Por ejemplo, la cifra del viernes implica que China podría no alcanzar su objetivo de duplicar la producción económica de 2010 a 2020, un objetivo controvertido que Pekín ha dejado en gran medida de defender. El siguiente paso podría ser revisar a la baja el objetivo de todo el año para que sea más un pronóstico realista que un objetivo de rendimiento para las autoridades, o abandonarlo por completo.

Ma Jun, miembro académico de alto rango del comité de política monetaria del banco central, lleva mucho tiempo sosteniendo que China debería abandonar sus objetivos de PIB. Es una actitud que comparten cada vez más los economistas del país, que argumentan que la excesiva dependencia respecto a esa métrica -y respecto las políticas industriales destinadas a apoyar industrias específicas- distorsiona la forma de invertir del país.

Por ejemplo, China cuenta con una infraestructura de transporte de primera clase en muchas ciudades, pero el gasto en salud como porcentaje del PIB es aproximadamente la mitad del promedio mundial, un defecto puesto de relieve por la pandemia. El Covid-19 ha dado al Gobierno una excusa para revisar sus planteamientos. Las malas noticias ahora podrían ser buenas más adelante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías