La CNMC permite a las aseguradoras que salgan en rescate de los hospitales privados

Las clínicas piden a Unespa ayuda directa ante el riesgo de quiebra

La patronal del seguro rechaza el pacto global y lo deriva a cada empresa

Pruebas en un centro médico privado de Asturias.
Pruebas en un centro médico privado de Asturias.

Conflicto interno entre patronales dentro de CEOE. Los hospitales privados acusan a las aseguradoras de estar embolsándose las primas de las pólizas de seguros de salud mientras no afrontan gastos debido a que el 80% de la actividad médica está paralizada en clínicas y consultas ante el riesgo de quiebra del sector médico. Por eso, buscan un pacto que otorgue ayudas de hasta 500 millones mensuales de las aseguradoras y han buscado la conformidad de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) a que se abra una negociación por la situación de excepcionalidad sin menoscabar la competencia.

Los hospitales privados y pequeños consultorios llevan desde el comienzo del estado de alarma, el 14 de marzo, advirtiendo del grave problema que supone para el sector la desprogramación obligatoria de toda consulta no urgente ni vinculada a la atención del Covid-19. Los datos de la patronal ASPE (Alianza de la Sanidad Privada Española) indican que estas clínicas han facturado de media un 15% de sus ingresos en comparación con marzo de 2019. De toda su actividad habitual, el 72% está sufragada por las pólizas del seguro.

Ante el riesgo de quiebra, ASPE contactó el pasado mes con la patronal del seguro Unespa para solicitar ayuda e iniciar una negociación, a lo que la asociación empresarial presidida por Pilar González de Frutos se opuso, escudándose en un agravio contra la competencia.

Por eso, ASPE acudió a consultar a la CNMC, que ahora le da la razón en un escrito fechado el 27 de marzo. Competencia detalla que ASPE reconoce que lo que pretende es que se pague a los centros sanitarios, por parte de las compañías aseguradoras, “los mismos importes abonados, en los meses de marzo, abril, mayo y junio de 2019”. El organismo presidido por José María Marín Quemada detalla que la aspiración de la patronal de los hospitales es poder reunirse con las aseguradoras para renegociar ciertas condiciones y, por otro, abrir el camino a esas ayudas.

“En opinión de esta CNMC, ambas medidas pueden ser razonables dentro de la situación de excepcionalidad que está afrontando el sector”, destaca el documento del organismo, que recuerda la intervención estatal en muchos sectores y, en concreto, en el ámbito sanitario. Sin embargo, pone como condición que en las negociaciones y posibles acuerdos no haya discriminación entre operadores, y que todos ellos conozcan la iniciativa. Además, ciñe las negociaciones a esta crisis, “quedando terminantemente prohibido realizar potenciales intercambios de información comercialmente sensible”.

Sin embargo la respuesta de Unespa ha sido la de derivar la responsabilidad a cada aseguradora para que inicie negociaciones si así lo considera, algo que desde ASPE consideran que dificulta un acuerdo global para el sector en igualdad de condiciones, ya que el poder de negociación de las aseguradoras es mayor sobre un sector de clínicas muy atomizado.

“Corresponde a cada aseguradora negociar individualmente con sus proveedores los términos de servicio. Unespa no forma parte de esas conversaciones. Esto no obsta para que desde la asociación se reconozca que los hospitales y clínicas privadas son una parte esencial del seguro de salud y que su actuación está siendo y ha sido siempre excelente”, señala un portavoz de la patronal del seguro.

“Pedimos a las aseguradoras que asuman una parte de la situación, porque si no se están enriqueciendo mientras sus proveedores de servicios se van a la quiebra”, lamenta Carlos Rus, presidente de ASPE.

Los hospitales piden que las aseguradoras se corresponsabilicen de la situación con un pacto que incluya aportaciones directas y anticipos por consultas futuras por valor de 500 millones mensuales. El flujo anual de las aseguradoras al sector es de 6.100 millones.

En ese sentido, SegurCaixa Adeslas, compañía de Mutua Madrileña y Caixa, avanzó el jueves que establecía un fondo de 160 millones para ayudar a clínicas y a su cuadro médico en anticipos de trabajos futuros para otorgar liquidez al sector. Aunque desde ASPE creen que es una iniciativa valiosa, apuntan a que es insuficiente para el conjunto del sector.

Cómo es la sanidad privada

Seguros. El sector asegurador en el área de la salud movió primas por 8.832,8 millones de euros en 2019, según el Instituto ICEA, y dispone de más de 10 millones de clientes. Es una actividad donde solo unas pocas compañías controlan casi todo el mercado. SegurCaixa Adeslas (29% de cuota), junto a Sanitas, Asisa, DKV y Mapfre acaparan el 72% del negocio. Si se suma IMQ, Axa, Asistencia Sanitaria Colegial, Catalana Occidente y Fiatc llega al 83%. Por eso, como alternativa al diálogo con Unespa, ASPE prevé poder abrir una mesa en la que estén representadas las principales compañías pero en conocimiento de todo el sector,según su presidente Carlos Rus, quien explica que ya se han mandado cartas a los presidentes de las aseguradoras.

Hospitales. De los 1.280 socios de ASPE, 900 son centros sin internamiento (69%). De estos, un 94% tienen menos de 50 trabajadores y hasta el 40% son de menos de 10. A ellos se unen 380 hospitales con internamiento. El sector se ha visto con un problema agravado, ya que debido a que el Gobierno considera a este servicio como esencial, no han podido aplicar ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) para aquellas especialidades que no pasan consulta ni están en primera línea frente al Covid.

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