La ayuda a los países pobres del FMI vale más que sus pronósticos

Dada la incertidumbre, sus predicciones son poco más que meras conjeturas

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en febrero.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en febrero. REUTERS

El Fondo Monetario Internacional está repleto de economistas muy capacitados. Las sombrías nuevas predicciones que arrojan sus sofisticados modelos son probablemente poco mejores que meras conjeturas, dada la gran incertidumbre sobre lo que el prestamista internacional llama el “Gran Confinamiento”. Más útil será la ayuda práctica que está tendiendo a los países más vulnerables.

La economista jefe del FMI, Gita Gopinath, predijo ayer que los cierres económicos para contener el coronavirus desencadenarían la peor recesión mundial desde la Gran Depresión, con una previsión de que la economía mundial se contraiga un 3% este año.

El descenso de más de 6 puntos porcentuales respecto a las previsiones publicadas hace solo tres meses significa que las pérdidas acumuladas por el PIB mundial en 2020 y 2021 podrían ser de alrededor de 9 billones de dólares, mayores que las economías de Japón y Alemania juntas.

Pero el FMI admite sin reservas que es posible que los resultados sean peores y que el rebote proyectado para 2021 esté en peligro si el virus no se extingue en la segunda mitad de 2020.

No se culpará a Gopinath y su equipo de errores de previsión. Como señala el FMI, el virus es similar a una guerra en cuanto a la incapacidad de determinar cuán largo e intenso será el impacto. También es comprensible que las prescripciones del prestamista de Washington sean algo genéricas y obvias. Los países avanzados ya han tomado medidas fiscales y monetarias extraordinarias para mitigar las consecuencias económicas y los países emergentes están siguiendo su ejemplo, por lo que hay menos motivos para acosarles.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dijo la semana pasada que las medidas fiscales tomadas en todo el mundo ascendían a unos 8 billones de dólares. Y en el calor de la crisis, es difícil señalar los posibles inconvenientes de algunas medidas, como la decisión de la Reserva Federal de la semana pasada de comprar deuda emitida por empresas estadounidenses cuya calificación crediticia bajó recientemente de grado de inversión al primer nivel de bono basura.

Sin embargo, el FMI está jugando un papel útil en esta crisis. Tiene una capacidad de préstamo de 1 billón de dólares y está aprobando con rapidez programas de financiación para algunos de los países más necesitados.

Por ejemplo, Georgieva anunció el lunes que 25 países, entre ellos Afganistán, Chad, Congo y Tayikistán, recibirán un alivio inmediato en el servicio de la deuda. Sin duda otros se unirán a sus filas. Extender una mano amiga práctica es la cosa más útil que puede hacer en este momento Georgieva.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías