El niño que quería ser diplomático sin saber lo que era, al frente de Telefónica Alemania

Ex-CEO de Siemens, Peter Löscher tiene una amplia experiencia en todos los sectores industriales, especialmente el farmacéutico

Peter Löscher, presidente de Telefónica Alemania.
Peter Löscher, presidente de Telefónica Alemania.

Cuando tenía siete años, le escribió a su maestro de primaria que quería ser diplomático, sin saber lo que era eso. Con el tiempo se convirtió en una verdadera figura en el mundo empresarial de habla germana, con muchos vínculos con España. Y es el nuevo presidente de Telefónica Alemania. Peter Löscher (Villach, Austria, 1957) fue consejero delegado de Siemens durante cinco años, y está en el consejo de administración de la matriz de la teleco desde 2016, cuando se incorporó coincidiendo con la llegada a la presidencia de José María Álvarez-Pallete.

Villach, la séptima ciudad de Austria, está cerca de la frontera italiana y de la eslovena. Los antepasados de Löscher eran italianos, aunque sus progenitores ya eran austriacos; el padre tenía un negocio de silvicultura. Peter se licenció en Económicas y obtuvo un máster por la Universidad de Economía y Administración de Empresas de Viena. Fue capitán del equipo de voleibol en la escuela secundaria y la universidad, su primera experiencia de liderazgo, como él mismo destaca. También estudió en Harvard y en la Universidad China de Hong Kong.

Sus primeros 20 años de profesional se desarrollaron en el sector biosanitario. Entre 1988 y 2000 trabajó para la farmacéutica alemana Hoechst en Japón, Gran Bretaña o Estados Unidos, país donde dirigió un equipo que incluía gente de México y Canadá. De aquella etapa recuerda que aunque todos hablaban en inglés, las diferencias culturales eran notables. Siempre le interesó la diversidad: habla alemán, inglés, francés, italiano y español, y algo de japonés y chino.

El español lo aprendió en su etapa con Hoechst en Barcelona, donde conoció a su esposa, la médico Marta Montal, hija y nieta de presidentes del Fútbol Club Barcelona (Agustí Montal Costa fichó al jugador Johan Cruyff). Löscher suele decir que su sueño imposible es presidir el club. Le encanta hacer deporte: esquí, montañismo, vela, tenis, correr y esquí acuático, al igual que coleccionar arte contemporáneo latinoamericano y español. Dos de sus hijos son estadounidenses y el tercero español, y ahora mismo Löscher vive entre Múnich y Barcelona, su ciudad favorita, que ha seguido visitando a menudo a lo largo de los años, incluso cuando dirigía Siemens.

Después de que en 2000 Hoechst se fusionase con la química francesa Rhône-Poulenc, Löscher permaneció dos años en Aventis, la compañía resultante (que más tarde sería absorbida por Sanofi). Luego fue jefe de operaciones y consejero de la británica Amers­ham (diagnósticos médicos), que sería comprada por General Electric, en la que el directivo fue CEO de Healthcare Bio-Sciences y miembro del consejo ejecutivo corporativo. En 2006 entró en el consejo ejecutivo de la estadounidense Merck. Siempre en el sector farmacéutico-sanitario.

El gran salto

Su paso a la industria generalista tuvo lugar en 2007. Löscher se convirtió en el primer consejero delegado de Siemens procedente de fuera de la compañía, con el objetivo de limpiar la reputación del grupo, inmerso en múltiples casos de corrupción. Bajo su mandato, que él calificó de “inflexible” en cuestiones éticas, el gigante se desprendió de su unidad de iluminación Osram.

Löscher simplificó la estructura, que se asemeja desde entonces a la de su exempleador General Electric, y recortó 30.000 empleos. Lanzó nuevos trenes y productos eléctricos, pero otros negocios, como el de energías renovables, no fueron tan bien. Tras el empeoramiento de los resultados y varios profit warnings, fue sustituido por Joe Kaeser y dejó la empresa en 2013, cuatro años antes del final de su contrato.

Mantuvo la presidencia de la fundación del grupo (dedicada a la educación) hasta un año después, cuando fue contratado por el multimillonario ruso Viktor Vekselberg, empresario del petróleo, el gas y el aluminio, para dirigir Renova Management, que supervisa sus participaciones industriales internacionales, entre otras en las firmas suizas Sulzer (manufacturas) y Oerlikon (tecnología). Löscher dejó Renova en 2016 para presidir el consejo de supervisión de la petrolera y gasista OMV, la mayor compañía industrial de Austria. Durante su mandato, que terminó el año pasado, mostró su incomodidad con la influencia del Gobierno, principal accionista.

En esta última década, el directivo ha compaginado esos cargos ejecutivos con su presencia en múltiples consejos corporativos. Es presidente no ejecutivo de Sulzer y consejero no ejecutivo de los vehículos de inversión TBG (Thyssen-Bornemisza Group), de Suiza, y Doha Venture Capital, de Qatar. También ha sido miembro de los consejos de supervisión de Deutsche Bank, la aseguradora Munich Re y la ingeniería británica Smiths, y está pendiente de su nombramiento como consejero de Philips, previsto para el 30 de abril. Posee además un 4,75% (7,4 millones de euros) en Malin Corporation, cotizada en Dublín que invierte en el sector farmacéutico.

La nueva etapa

Löscher sustituye en la presidencia de Telefónica Alemania a Laura Abasolo, directora financiera del grupo, que impulsará la nueva Hispam, división que abarca todo el negocio de Telefónica en Latinoamérica excepto Brasil. En 2019, Alemania fue el tercer país más importante para la teleco, solo por detrás de España y Brasil, al aportar más del 15% de los ingresos. La teleco tiene el 69% de su filial germana, cuyo CEO es Markus Haas, integrante del comité ejecutivo del grupo.

El reto principal de la compañía en Alemania, como en el resto de mercados, es desarrollar las redes 5G, un proceso que puede retrasarse por la crisis del coronavirus. Löscher tendrá que tirar de diplomacia para supervisar un negocio con márgenes cada vez más ajustados, y unas grandes necesidades de inversión. Aunque viendo la situación económica del Barcelona de fútbol, quizás eso sería aún más difícil.