El Eurogrupo alcanza un acuerdo y desbloquea más de 500.000 millones contra el coronavirus

Nadia Calviño valora positivamente en Twitter el plan pactado

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno.
El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. EFE

A la quinta va la vencida. El Eurogrupo, los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, ha alcanzado a última hora del jueves un acuerdo de mínimos para desbloquear más de 500.000 millones de euros que servirán para luchar contra los efectos económicos y sanitarios del coronavirus a corto plazo, de forma inmediata. El documento firmado también deja la puerta abierta a un posible plan de recuperación con vistas al medio plazo, algo que reclamaban Francia y España. No menciona, sin embargo, la emisión de deuda conjunta a través de los coronabonos, a la que se oponían Alemania o Países Bajos.

El primero en anunciarlo ha sido el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, en un mensaje compartido en la red social Twitter. "Excelente acuerdo entre los ministros de Finanzas europeos: 500.000 millones de euros estarán disponibles inmediatamente. Un fondo de recuperación por venir. Europa decide y se muestra a la altura de la gravedad de la crisis", ha escrito. Acto seguido lo ha hecho la vicepresidenta económica, Nadia Calviño: "Hemos alcanzado un buen acuerdo en el Eurogrupo, con una red de seguridad triple para trabajadores, empresas y estados en la lucha contra el Covid-19. Seguiremos trabajando en mecanismos comunes de financiación para la recuperación económica". El plan de choque llega tras más de un mes de negociaciones y enfrentamientos entre norte y sur, con especial tensión entre Países Bajos e Italia, bien en el Eurogrupo, bien en el Consejo Europeo. También llega tras más de un mes en el que el Covid-19 se ha cebado con los socios del Mediterráneo.

Este jueves, como había sucedido dos días antes, la reunión empezó con retraso. Esta vez, con casi cinco horas. Tras el largo receso, que sirvió para intentar acercar posturas, los ministros han evaluado un borrador de pacto que había sido previamente consensuado entre Alemania, Francia, España, Italia y Países Bajos, han confirmado a Europa Press varias fuentes comunitarias. Estos son los cinco países que marcan el ritmo de las negociaciones. Suponen el 80% del PIB de la eurozona, y más del 80% del fondo de rescate europeo, el MEDE. El acuerdo contempla la movilización de más de medio billón de euros: más de 200.000 del MEDE (con un debate que se ha centrado en las condiciones e intereses del préstamo), otros 200.000 del Banco Europeo de Inversiones (destinados a grandes empresas y pymes), y los últimos 100.000 de Sure, el fondo contra el paro propuesto por la Comisión. Es, como dice Calviño, una triple red de seguridad para gobiernos, empresas y trabajadores.

Los intereses a los que estaba sujeto el MEDE han situado en las últimas semanas al sur y al norte en posiciones antagónicas, muy cerca de llegar a puntos irreconciliables. De los cinco socios que llevan la batuta, al que se añade Portugal, todos salvo Italia y Países Bajos habían rebajado antes de la cumbre sus líneas rojas en mayor o menor medida. Roma y Madrid han ganado finalmente esa pequeña batalla, ya que el acceso al MEDE (hasta un 2% del PIB por cada país) no estará sujeto a condiciones ni a la necesidad de llevar a cabo ningún tipo de reforma estructural. Siempre y cuando el dinero se destine a la lucha contra la pandemia. El ministro alemán, Olaf Scholz, y el ministro francés, Bruno Le Maire, al igual que el presidente del Eurogrupo, el luso Mário Centeno, presionaron durante todo el jueves a Países Bajos para que diese su brazo a torcer. Nadia Calviño también recordó antes de la videoconferencia que Europa se jugaba hacer honor a su nombre. El bloque del norte, no obstante, gana el debate sobre Sure: el documento firmado establece que el fondo para costear los ERTE y ayudas a autónomos "se suspenderá una vez pase la emergencia". Limitar temporalmente este instrumento era una de las exigencias de Países Bajos.

Además de la movilización del medio billón de euros, también se acuerda "trabajar en un Fondo de Recuperación" para preparar y apoyar la reactivación económica, proporcionando fondos a través del presupuesto de la UE a programas diseñados para impulsar la economía. Dicho fondo sería temporal, específico y limitado a los costes extraordinarios de la crisis. El documento, a su vez, hace referencia a la posibilidad de lanzar "instrumentos financieros innovadores", una de las propuestas que ha defendido España. Si bien, no concreta cuáles.

En el acuerdo queda también reflejado, entre otros puntos, que el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) de la UE "desempeñará un papel central en la recuperación económica.Tendrá que reflejar el impacto de esta crisis y el tamaño de los desafíos futuros, permitiendo a los Estados miembros abordar de manera efectiva las consecuencias de la crisis del coronavirus, apoyar la recuperación económica y garantizar esa cohesión".

Los eurobonos, al igual que las condiciones para que los países más perjudicados puedan acceder al MEDE (el fondo de rescate europeo), eran el principal campo de batalla entre norte y sur. España, Francia, y sobre todo Italia, reclamaban la emisión de deuda conjunta a través de algún tipo de vehículo, que Madrid y París han aceptado rebajar a fórmulas diferentes al coronabono a fin de ser más pragmáticos. El sur también reclamaba que el acceso al MEDE no esté sujeto ni a condiciones ni a reformas y supervisión posteriores. El documento, aunque abre la puerta a fórmulas innovadoras, no hace referencia a la emisión de deuda mediante este instrumento.

El norte, encabezado por Países Bajos, pero con Austria, Finlandia y Alemania de la mano, rechazaba que estas condiciones sean simbólicas tras la primera movilización –de unos 80.000 millones–, y exigía algún tipo de garantía. También se negaba en rotundo a lanzar al mercado los bautizados como coronabonos. La canciller alemana, Angela Merkel, a pesar de haber acercado posturas con Francia y España en la última semana, volvió a enfriar esta posibilidad antes de la cumbre. Fuentes cercanas a Bruselas indican que, a priori, estas condiciones serán simbólicas tras el pacto alcanzado.

España ha ido virando hacia posiciones más realistas. El objetivo de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha sido dar luz verde al primer paquete de medidas y buscar algún tipo de respuesta para el medio y largo plazo. El objetivo, tal y como explican desde el Ministerio de Economía, es una reactivación de la economía tras la crisis. El mensaje en Twitter de Calviño celebrando el acuerdo apunta, de nuevo, en esa dirección.

Así, en palabras de Calviño, ese primer instrumento de liquidez extraordinario que proteja a los ciudadanos, que financie el gasto sanitario y que ayude a los Estados, es importante, “es un primer paso”. Pero hay que seguir avanzando, ya que también se necesitan medidas preventivas y de liquidez a medio y largo plazo. “En el ámbito internacional es imprescindible un mayor grado de coordinación y contar con herramientas para que la UE haga honor a su nombre”, explicó el jueves.

Los socios podrán entrar en el capital de las empresas

Antes de la cumbre, Bruselas volvió a mover ficha en la tarde del jueves para intentar acercar posturas entre los socios de la Unión Europea, profundamente divididos en dos bloques. Era una idea que ya se había dejado caer días antes, pero la Comisión Europea anunció formalmente que propondrá una ampliación de las normas temporales que permitirá a los Estados miembros entrar en el capital de empresas especialmente golpeadas por la pandemia de Covid-19, aunque esta solución deberá ser empleada como “último recurso” y estará sujeta a una serie de condiciones. El organismo que dirige Ursula von der Leyen hizo público el anuncio al mismo tiempo que los ministros de Economía y Finanzas ultimaban los preparativos y acercamientos previos a la cumbre del Eurogrupo, que había sido cancelada el martes por la falta de acuerdo.

En medio del bloqueo, el planteamiento básico de la enmienda que prepara el Ejecutivo comunitario, y que forma parte del Marco Temporal de ayudas públicas puesto en marcha a raíz de la pandemia, es que los gobiernos puedan apoyar la recapitalización de empresas en dificultades económicas derivadas de la crisis. Estas intervenciones, explica la Comisión en un comunicado, podrían tener un “impacto significativo” en la competencia y por eso “deberían ser acciones de último recurso”. Con la misma lógica, para poder entrar en el capital de compañías golpeadas por la pandemia, los Estados miembros tendrán que cumplir una serie de condiciones estrictas.

La Comisión Europea, que ya ha flexibilizado las normas de gasto público para que los socios puedan dedicar los recursos necesarios a la lucha contra la pandemia, y que también ha propuesto la creación del fondo Sure para costear los ERTE, llevaba varios días urgiendo a los Gobiernos a un acuerdo. También lo hizo el jueves la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, que garantizó que, pese a todo, ningún Estado quebrará. Lagarde, no obstante, quitó hierro a la falta de entendimiento en cuanto a la emisión de deuda conjunta a través de los coronabonos.

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