Los minoritarios de HSBC eligen un momento extraño para pelear

Los bancos se arriesgan a mayores problemas si se enfrentan abiertamente a sus reguladores por los dividendos

Sede HSBC en Dusseldorf (Alemania).
Sede HSBC en Dusseldorf (Alemania). Rolf Vennenbernd/dpa

Los minoritarios de HSBC han elegido un momento extraño para pelear. Los hongkoneses se están rebelando contra el banco por suspender los dividendos: una página de Facebook para discutir posibles acciones, como convocar una junta extraordinaria y procedimientos legales, tiene más de 3.400 miembros.El banco tiene lazos complejos con la ciudad, donde obtiene la mayoría de sus beneficios. Pero en un momento de profunda incertidumbre global, a la agitación falta clase.

Varios bancos cotizados en Londres han renunciado a los pagos de dividendos de 2019, tras la presión del regulador británico. Unos 4.000 millones de dólares debían provenir de HSBC. La decisión enfureció a sus altos ejecutivos e incluso reabrió, según el FT, el debate sobre si el banco debería redomiciliarse en Hong Kong, donde tiene el 35% de sus cuentas de clientes.

Aun así, la ira de los minoritarios parece miope. Desde luego, a Hong Kong le vendría bien un mayor activismo de base: no tiene un sistema de demandas colectivas. En lugar de eso, se apoya en activistas como David Webb, que hizo campaña para impedir que la inmobiliaria Kerry Properties se privatizara a bajo precio en 2003 durante el brote de SARS. O en firmas mayores como Elliott Management y Oasis Management.

Pero HSBC es también el mayor proveedor de tarjetas de crédito e hipotecas de Hong Kong y un gran prestamista para pequeñas empresas, que ya sufrían presión financiera después de que las manifestaciones prodemocracia obligaran a muchas a cerrar en 2019. Las autoridades locales acaban de implementar nuevas medidas de distanciamiento social [sic] ante una segunda ola de infecciones de Covid-19. El daño allí podría ser peor de lo esperado.

Los minoritarios podrían tener éxito en la convocatoria de una junta extraordinaria, y eso proporcionaría un foro para airear las continuas quejas sobre la estructura del grupo. Pero HSBC puede retirar los pagos como y cuando quiera. Los bancos se arriesgan a mayores problemas si se enfrentan abiertamente a sus reguladores. Los envalentonados minoritarios de Hong Kong harían mejor en centrarse en eso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías