El plan de estímulos de Trump: la hora del capitalismo inclusivo

EE UU impulsa por primera vez la renta básica universal. Pero si las respuestas a la crisis son solo estatales, crecerá el nacionalismo económico

El plan de estímulos de Trump: la hora del capitalismo inclusivo

El coronavirus ha infectado a más de 878.06 personas y causado la muerte a más de 43.000. China ha reducido en tres meses los casos nuevos diarios de transmisión local (no importada) por debajo de la decena. Más de 78.000 de los 81.439 infectados en China se han recuperado. Después de que el sistema hospitalario italiano quedara desbordado, los Gobiernos han preferido curarse en salud. Más de una tercera parte de la población mundial vive en países sometidos a restricciones de actividades o cuarentenas más o menos severas de distinta duración. Las más restrictivas son las de China, Italia, España, Francia, el Reino Unido, Polonia, Australia y Nueva Zelanda. El 80% de la población de EEUU reside en estados con cuarentenas o restricciones de movimientos y actividades. En estos momentos el número de infectados y fallecidos aumenta exponencialmente en diversos países europeos y EEUU, pero si la población sigue las directrices de las autoridades en cuatro o seis semanas deberíamos de frenar la curva. Quizás en pocos meses alguno de los siete medicamentos con los cuales se está experimentando demuestre ser eficaz.

La multinacional Gilead Sciences revelará a mediados de abril si las pruebas con personas con el medicamento remdesivir tienen éxito. Su eficacia contra el virus del SARS (SARS-Cov) está demostrada y frena la multiplicación del SARS-Cov-2 (Covid-19). El medicamento Kaletra combina ritonavir y lopinavir (dos inhibidores de la proteasa) y dio ciertos resultados con pacientes de SARS en 2003. Si dichos y otros tratamientos pueden fabricarse a gran escala y las cuarentenas consiguen frenar la curva de contagios en junio, las temperaturas más elevadas en el hemisferio norte en verano también contribuirán a contener la pandemia. Aunque América del Sur padecerá más casos cuando llegue su invierno, la segunda ola de Covid-19 en el hemisferio norte debería ser mucho menos mortífera debido a la denominada inmunidad de grupo, que se desarrolla cuando suficientes personas son infectadas por un virus, pero no experimentan síntomas o son suaves, también puede ayudar.

Johnson & Johnson ha anunciado que a principios de 2021 puede tener disponible una vacuna. Pero hasta entonces, la política monetaria y los estímulos fiscales deberán mitigar el impacto sobre la economía. Diversos bancos centrales han reducido los tipos de interés a cero y reemprendido la compra de activos. La Reserva Federal ya ha inyectado 700.000 millones en liquidez con compras que en esta ocasión abarcarán también bonos de empresas. La deuda corporativa de empresas no financieras asciende globalmente a 74 billones de dólares. En EE UU dos terceras partes de los bonos de empresas no financieras tienen la calificación de BBB o de basura. Los fondos de pensiones, aseguradoras y fondos de inversión son los mayores poseedores de bonos y deuda empresarial y pueden asumir pérdidas. Los Gobiernos tendrán que obligar a las entidades financieras a facilitar crédito a las empresas.

La pandemia brinda la oportunidad de reformar la gobernanza de las empresas y apostar por un capitalismo más ético. El Congreso ha aprobado por unanimidad en ambas Cámaras el programa de estímulo más grande en la historia de EE UU. La ley Cares es un paquete de 2,2 billones de dólares cuyas partidas y reglas fomentan un capitalismo más inclusivo. Se pone en práctica por primera vez el ingreso básico universal, al que se destinan 300.000 millones. El Ministerio del Tesoro abonará 1.200 dólares en la cuenta de cada estadounidense con ingresos anuales no superiores a los 75.000. Se suspende temporalmente el cobro de las deudas universitarias u hipotecas cuyo acreedor sea el Gobierno federal. Se complementará con una partida de 260.000 millones la subvención de de­sempleo semanal que otorgan los estados con una cantidad adicional semanal de 600 dólares durante cuatro meses para los afectados por el virus, los parados, autónomos, trabajadores a tiempo parcial y los que deben quedarse en casa para cuidar de sus hijos.

El número de contagios por Covid-19 en EEUU ha superado 205.000. El retraso en realizar pruebas a las personas en riesgo fue un fracaso. La ley Cares lo compensa permitiendo que cualquier persona cuyo desempleo total o parcial se deba a la infección o la presencia de síntomas se acoja asimismo al pago semanal de 600 dólares. Se destinan 100.000 millones para el sector sanitario. Las empresas con menos de 500 empleados recibirán 350.000 millones en préstamos que no deberán devolver si mantienen sus plantillas. Un comité supervisará los 500.000 millones en préstamos a las grandes empresas de sectores muy afectados (aerolíneas, hostelería), estados y municipios. Por insistencia del Partido Demócrata, las empresas beneficiadas no podrán comprar sus acciones, pagar dividendos a sus accionistas y se fijarán límites a la retribución de sus ejecutivos. La deriva del Partido Demócrata –y otros partidos de centroizquierda– hacia una izquierda más radical se debe en parte a la percepción de que en la última crisis se rescató a los bancos y grandes empresas pero se ayudó poco a las pymes y particulares. Los consejos de administración deben fomentar una gobernanza corporativa que otorgue más valor al mantenimiento de estándares medioambientales, laborales y de transparencia que a maximizar sus salarios y el beneficio por acción. La tributación de las grandes fortunas y la lucha contra la economía sumergida aportaría más ingresos para invertir en la formación e I+D+i de una fuerza laboral que debe adaptarse a la revolución digital y en reducir las diferencias entre regiones. JP Morgan prevé un desplome del PIB en EEUU en el segundo trimestre del 14%, y los economistas de la Reserva Federal en St. Louis vaticinan una tasa de paro del 32% en EEUU. El presidente Trump presentó una proyección de hasta 240.000 muertos en EEUU. El paquete de estímulo de EEUU es generoso y logra un equilibrio entre ayudar a las familias y las empresas. Pero sería deseable que la respuesta monetaria, fiscal y comercial se consensuara a nivel del G20 o mediante organismos multilaterales. Si las respuestas son únicamente estatales, se ahondará en la deriva hacia el nacionalismo económico y el populismo.

 

Alexandre Muns es analista de economía internacional y profesor de EAE Business School