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El BCE acude al rescate de los Gobiernos con compras de deuda récord

Solo la semana pasada, el Banco Central Europeo dedicó 39.000 millones de euros a la compra de activos

Vista de la fachada del Banco Central Europeo (BCE).
Vista de la fachada del Banco Central Europeo (BCE). EFE

La semana pasada, el Banco Central Europeo pasó de las palabras a los hechos en su promesa de ayudar a mantener la rentabilidad de la deuda de los países miembros de la Unión en niveles aceptables. En concreto, la institución presidida por Christine Lagarde, empleó 39.000 millones de euros a la compra de activos, su mayor desembolso semanal en toda la historia.

Con los líderes europeos divididos a la hora de tratar de fijar una respuesta común al desafío que supone el Covid-19 a todos los niveles, por el momento, el BCE ha sido la única institución europea que ha tomado medidas contundentes para tratar de ofrecer estímulos.

Antes de la intervención del BCE, la rentabilidad del bono español a 10 años llegó a dispararse al 1,38% el pasado 18 de marzo en medio de temores a una nueva crisis de deuda. Entonces, la prima de riesgo, baremo que mide la fiabilidad de un país a la hora de abonar sus créditos al comparar la rentabilidad de su bono con el alemán, escaló hasta los 146 puntos. Tras las enormes compras del BCE, tanto rentabilidad del bono español como prima de riesgo se han relajado hasta alcanzar hoy el 0,57% y los 108,7 puntos respectivamente.

Si bien el BCE ya estaba comprando 120.000 millones de euros anuales en deuda, al calor de su Programa de Compras por la Emergencia Pandémica (PEPP) aumentó las compras de activos en 750.000 millones de euros adicionales para este año.

Bajo su programa de Compra del Sector Público, el BCE incrementó la semana pasada sus adquisiciones hasta los 20.000 millones de euros, el mayor repunte semanal desde que se creó hace cinco años. Pese a no proporcionar detalles en profundidad del PEPP, el BCE gastó 15.600 millones de euros en solo dos días desde su lanzamiento el 26 de marzo. También compró 1.700 millones de euros en bonos bancarios y 1.300 millones en deuda corporativa.

Se espera que los Gobiernos de la eurozona cierren este año con un enorme déficit debido a sus intentos de apoyar a la economía en mitad de la súbita contracción. En medio de una creciente falta de confianza crediticia, el papel del banco central está demostrando ser clave a la hora de evitar que la situación empeore aún más. 

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