Coronavirus

Los datos y las previsiones auguran un derrumbe del PIB

Goldman Sachs estima que la economía española se hunda un 9,7% y los indicadores PMI europeos anuncian una recesión

 Una joven mira un escaparate
Una joven mira un escaparate EFE

El cielo gris de Madrid se ha extendido al goteo de previsiones económicas que comienzan a lanzar los expertos, tras la brutal propagación del Covid-19. Las estimaciones del banco americano Goldman Sachs y las de la escuela de negocios IESE anuncian un grave deterioro de la economía española, al que se suman los índices de gestión de compras (PMI, por sus siglas en inglés) en toda Europa.

El banco estadounidense pronostica que la actividad en nuestro país se hundirá un 9,7% y el déficit fiscal llegará a situarse en el entorno del 10%. Antes de la pandemia, Goldman Sachs calculaba que el PIB español crecería el 1,8% en 2020, ratio que revisó a la baja en marzo, hasta el 1,3%.

La negrura de los datos se ha ido agudizando en las últimas semanas. Así, hace tan solo siete días estimaba una contracción en España del 1,3%. Ahora, tras las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la previsión de que el estado de alarma se prolongará hasta mediados de abril, la entidad ha revisado la caída en más de ocho puntos, lo que supondrá una contracción económica del 9,7% para este año.

Goldman Sachs no es la única voz agorera: sus proyecciones coinciden con las de IESE, difundidas ayer. “La crisis del coronavirus podría costarle a España el 3.9% del PIB, en un escenario leve, pero si las medidas actuales de confinamiento y crisis se extienden durante tres meses, el PIB puede caer hasta seis puntos, y si se mantienen hasta el verano, de casi 10 puntos”. Esta es una de las conclusiones del informe presentado por Nuno Fernandes, profesor de Finanzas de IESE Business School.

La visión es peor si el cierre de la actividad económica se prolonga hasta finales de abril, lo que provocarían que España entrara en recesión, con una disminución del PIB del 2,1%. La crisis le puede costar al país aproximadamente el 3,9% de su PIB. Uno de las razones es su dependencia del sector servicios, que ya se está viendo perjudicado y que tendrá más empleos en riesgo.

Países como Grecia, Portugal y España, que dependen mucho del turismo (más del 15% del PIB), se verán más afectados por esta crisis. Y sufrirán especialmente los países cuya economía depende principalmente de las exportaciones.

Para Goldman Sachs, sin embargo, el peor dato entre las principales economías del euro será para Italia, cuya economía caerá un 11,6% en 2020 y repuntará un 7,9% en 2021.

Por su parte, Alemania y Francia registrarán contracciones del 8,9% y del 7,4%, respectivamente, mientras que en 2021 crecerán un 8,5% y un 6,4%. De esta forma, el conjunto de la zona euro experimentará una contracción anualizada del 9%, mientras que la recuperación de 2021 se traducirá en un crecimiento del PIB del 7,8%.

Para el experto de IESE, la mayoría de los países europeos se enfrentarán a recesiones significativas, viendo contracciones de su PIB de un 2% a un 3%. A juzgar por las recesiones anteriores, una disminución del PIB de esta magnitud aumentará significativamente el desempleo.

Indicadores PMI

Estas estimaciones se suman al desplome histórico de los indicadores PMI europeos, que recogen datos de producción, nuevos pedidos, empleo y precios de los productos. Las lecturas preliminares de marzo de los sectores servicios y manufactura de las dos principales economías de la zona euro, Francia y Alemania, elaborados por Markit, reflejan como ningún otro la salud de las economías y evidencian un histórico deterioro del PIB en relación a febrero.

Para IESE, en este escenario, casi todos los países analizados experimentarán un crecimiento negativo del PIB, excepto China (aunque su crecimiento aún se reducirá de una estimación previa a la crisis del 6%, a menos del 3%). En general, en todos los países estudiados, se espera un impacto promedio del 3,5% del PIB.

A diferencia de crisis anteriores, Fernandes señala que “en esta ocasión, nos estamos enfrentando a una caída combinada de oferta y demanda”, agravada por una variedad de factores, como la naturaleza global de la economía mundial y por el papel clave que juega China, donde se inició el brote.

La pandemia mundial también ha llegado en un momento en que los tipos de interés iniciales son bajos y las herramientas económicas para combatir la crisis son limitadas. “Los bancos centrales agotaron su poder de fuego durante los buenos tiempos. Casi no hay espacio para que el estímulo monetario pueda ayudar a mantener los riesgos que se avecinan”, advierte el profesor de Finanzas del IESE.

Déficit

Asimismo, los paquetes de estímulos que han anunciado varios países europeos afectarán negativamente a su equilibrio presupuestario. Los analistas de Goldman Sachs Sven Jari Stehn y Nikola Dacic estiman que España contabilizará este año un déficit del 10%, la peor lectura desde 2012. Italia pasará de un déficit del 1,6% en 2019 al 10,3% este año.

Para el próximo año, la previsión de Goldman Sachs ha seguido el camino inverso y ha sido revisada al alza de forma acusada. Así, la entidad espera que el PIB español crezca un 8,5% el ejercicio que viene. IESE pronostica que en 2020 disminuirá un 2,1%.

En lo que coinciden todos los analistas es en que cuanto más dure la crisis sanitaria, peores serán las consecuencias económicas.

UBS, la voz optimista

El arcoíris económico llega de la mano de UBS. Así, Roberto Ruiz-Scholte, director de estrategia de UBS en España, asegura que, “como prevemos una recesión corta y las políticas monetarias y fiscales se están desplegando con una rapidez y contundencia inusitadas, hay una gran oportunidad en los bonos corporativos y de países emergentes”. Como fichas de dominó, los activos financieros han ido cayendo conforme se propagaba la epidemia y aumentaban los temores a una recesión. Primero se desplomaron las acciones, mientras la deuda pública se revalorizaba y los bonos corporativos y de emergentes aguantaban el embate.

Después, la liquidación masiva de posiciones de las estrategias cuantitativas rompió las correlaciones habituales y también los bonos gubernamentales y el oro se vinieron para abajo, a pesar de las agresivas medidas de los bancos centrales.

De todos los movimientos extremos –muchos de ellos sin precedentes– vistos en los mercados en el último mes, el más brutal ha sido el hundimiento de los activos crediticios. En un periodo de baja liquidez, las ventas forzadas no encontraron contrapartida y los precios se desplomaron, disparando las primas de riesgo hasta niveles no vistos desde 2009.

Por ello, “el desplome de los bonos corporativos y de países emergentes da la mejor oportunidad de inversión en estos activos de la última década”, concluye.

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