Pablo de Mora: “La falta de un registro de pacientes con hemofilia dificulta la terapia”

El directivo afirma que la producción y el abastecimiento de medicamentos de la compañía sueca no se ven afectados por la crisis del coronavirus. Alprolix, su tratamiento para enfermos con hemofilia B, acaba de incluirse en la Seguridad Social

Pablo de Mora, Sobi
Pablo de Mora, director general para España y Portugal de Sobi.

Es, desde noviembre pasado, el nuevo director general para España y Portugal de Sobi, una compañía biofarmacéutica sueca especializada en enfermedades raras, específicamente en trastornos de la coagulación, ya sea por el déficit del factor VIII, IX o de plaquetas; una referencia en hematología. Pablo de Mora, de 51 años, nacido en Barcelona, con más de 25 años de experiencia en el sector, atiende a CincoDías tras un encuentro con los medios donde anunció la inclusión a la Seguridad Social de Alprolix (eftrenonacog alfa), su nuevo tratamiento para los pacientes con hemofilia B. El ejecutivo habla también de sus planes de expansión y próximos lanzamientos.

¿Qué ventajas tiene Alprolix respecto a los medicamentos que hay en el mercado?

La gran mejora es que reduce bastante la frecuencia de las inyecciones: de una cada dos días, la dosis habitual, a una cada dos semanas, ya que permanece más tiempo en el organismo frente al convencional. Es decir, es un factor de vida media extendida, mientras que el estándar es de vida media corta. Ofrece una protección prolongada contra los episodios de sangrado, 101 horas respecto a las 33,8 actuales, y mejora la calidad de vida del paciente, al pasar de unas 100 inyecciones al año a cerca de 20-25.

¿Cuántos pacientes se van a beneficiar en España?

Unos 320, porque es una enfermedad rara. En España hay 3.000 pacientes con hemofilia y el 45% padece la más grave, la A. Esta infusión también protege contra el daño articular que causa esta patología al producirse cero sangrados, como hemos visto en los ensayos clínicos que incluyeron a 123 enfermos (adultos y adolescentes mayores de 12 años).

En 2021-2020 queremos lanzar dos fármacos, Gamifant y Doptelet, para el HLH y la trombocitopenia

¿En qué otras áreas se centra?

En hemofilia A, donde tenemos un factor de vida media extendida llamado Elocta (efmoroctocog alfa), que permite tratar a los pacientes con un muy buen control, una muy buena eficacia y menos inyecciones; es el medicamento más vendido en España porque la mayoría padece la A. Y la otra es inmunología, donde contamos con Kineret (anakinra) para tratar la enfermedad de Still, que es una forma de artritis autoinflamatoria. Es un producto muy consolidado, que se comercializa también en España, y cuyas ventas en 2019 ascendieron a unos 145,7 millones de euros, un 19% más que el año anterior.

En los próximos años, ¿contempla algún lanzamiento?

Esperamos lanzar Gamifant (emapalumab) en 2021-2022 para tratar la enfermedad rara llamada HLH o linfohistiocitosis primaria hemofagocítica, de la que no se dispone todavía de ningún tratamiento aprobado, que afecta sobre todo a niños y que se caracteriza por una respuesta inmune anómala y una hiperinflamación. Si aparece durante la infancia, es mortal si no se aplica una terapia, que es lo que les permitirá mantenerse con vida hasta el trasplante de médula ósea. Este producto puede beneficiar a 10 pacientes en España, el número de casos estimados que se contabilizan al año. También en 2021 queremos lanzar otro para la trombocitopenia, un trastorno de la coagulación que se produce por el déficit de plaquetas y que afecta a menos de 1 por cada 2.000 habitantes. Se trata de Doptelet (avatrombopag), que adquirimos tras la compra de la sueca Dova en 2019, y ya se vende en EE UU y está aprobado por la EMA, el regulador europeo. La intención es, una vez obtenida la aprobación nacional, solicitar el precio de reembolso.

Pablo de Mora, en un momento de la entrevista en Madrid.
Pablo de Mora, en un momento de la entrevista en Madrid.

¿Y en desarrollo?

Tenemos dos productos que reem­plazarán los dos factores de vida media extendida VIII y IX que tenemos por otros que prorrogarán mucho más el intervalo de inyecciones. Se trata de un súper Elocta y un súper Alprolix. Siempre buscamos, frente al estándar, cómo mejorar el control de los sangrados y cómo reducir el número de inyecciones anuales.

¿Qué planes tiene la compañía para crecer?

Estamos en una fase de expansión fuerte, en Norteamérica, EE UU, un mercado muy importante para nosotros; Oriente Próximo, norte de África y Asia (China y Japón). En 2019 tuvimos un crecimiento muy fuerte del 56% respecto al año anterior, con una facturación global de unos 1.400 millones y 1.500 empleados, 50 en España y Portugal. Sobi lleva cerca de 10 años en el país, está presente en 30 Estados y entrega tratamiento a más de 70.

Estamos en una fase de expansión fuerte en Estados Unidos, Oriente Próximo, norte de África y Asia (en China y Japón)

¿Qué unidades de negocio aumentarán más?

La de hemofilia, trombocitopenia y la de HLH.

¿Cuáles son los desafíos?

En España no existe un registro de enfermos con hemofilia, por eso trabajamos de la mano de las asociaciones de pacientes. Esto dificulta la adherencia al tratamiento, algunos son mejores cumplidores que otros y a los que no lo son hay que tenerlos controlados para saber si siguen la terapia.

¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus a su empresa?

No dependemos de China, tenemos proveedores de principios activos dentro y fuera de este país; garantizamos la producción y el abastecimiento.

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