El arsenal de la Fed deja en evidencia la cerbatana de Trump

Es el turno de los estímulos fiscales o los remedios sanitarios adecuados

Jerome Powell, presidente de la Fed.
Jerome Powell, presidente de la Fed. AFP

La Reserva Federal está haciendo todo lo posible para combatir los efectos financieros del nuevo coronavirus. El domingo impulsó recortes de tipos, condiciones crediticias más suaves y acceso más barato a dólares, y argumenta que tiene más bajo la manga si es necesario. Pero no es suficiente, sin estímulo fiscal o remedios de salud pública adecuados. En eso, depende de los políticos dar un paso adelante.

El recorte de tipos de emergencia de medio punto porcentual a principios de este mes no logró calmar a los mercados. Las empresas recurrieron a las líneas de crédito, mientras que las operaciones del Tesoro experimentaron perturbaciones preocupantes de liquidez.

Otros bancos centrales en Europa se habían movido más rápido y con mayor decisión. Por tanto, las nuevas decisiones de la Fed de reducir los tipos a casi cero, comprar al menos 700.000 millones de dólares en valores del Tesoro y valores respaldados por hipotecas y mejorar las líneas swap (de intercambio) de dólares estadounidenses con otros bancos centrales son todas de utilidad.

El banco central también está haciendo lo que puede por la microeconomía, aunque ahí tiene menos poder. Los bancos pueden pedir prestado hasta por 90 días de la llamada ventana de descuento, y se les dice que pueden aprovechar las reservas de capital y liquidez acumuladas desde la última crisis. Eso les ayuda a dar servicio a sus clientes.

Aun así, el presidente de la Fed, Jay Powell, reconoció el domingo que no tiene las herramientas para llegar a los hogares o pequeñas empresas. La reacción inicial de los inversores refleja los límites del banco central: los futuros del índice S&P 500 cayeron casi un 5%.

Ahí es donde entran en juego otras palancas del Gobierno. El viernes por la noche, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un paquete para proporcionar algunas bajas por enfermedad pagadas, pruebas gratuitas del Covid-19 y mayores beneficios de seguro de desempleo.

Aun así, no está claro cuándo aprobará el Senado el proyecto de ley. Uno de los mayores problemas es que la administración del presidente Donald Trump ha actuado con demasiada lentitud, al no hacer las pruebas de forma gratuita y enemistarse con otros Gobiernos con las prohibiciones de viajes. La Fed al menos ha trabajado con sus homólogos mundiales.

La Fed puede hacer más, aunque no fácilmente. Por ejemplo, para comprar otros activos que no están respaldados por el Gobierno necesitaría la aprobación del Congreso, que eliminó algunos de los poderes que recibió para la crisis financiera de 2008. Incluso si eso se autorizara, en algún momento la Fed se quedará sin municiones. La economía dependerá de otras autoridades que saquen su artillería pesada. En este momento, la respuesta de Powell indica que los políticos siguen disparando con cerbatanas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías