Energía

El petróleo cae a mínimos de 16 años: el barril ronda los 30 dólares

La medida de urgencia de la Fed espolea el miedo a una recesión económica

Un trabajador comprueba un cable de la estación de bombeo de petróleo durante un mantenimiento rutinario en la planta petrolera de la empresa checa MND en Uhrice, República Checa.
Un trabajador comprueba un cable de la estación de bombeo de petróleo durante un mantenimiento rutinario en la planta petrolera de la empresa checa MND en Uhrice, República Checa. EFE

Las ramificaciones del pánico a la recesión económica se extienden hoy por todos los rincones del mercado. La decidida actuación de los bancos centrales ha encendido todas las alarmas: las Bolsas caen con fuerza, las primas de riesgo se disparan y el petróleo, sangre que fluye por las venas de la economía mundial, se desploma ante la perspectiva de un frenazo en la demanda. 

Petroleo Brent 33,940 -2,303%

El barril de Brent, crudo de referencia en Europa, hunde su precio un 11,5% hasta perder los 30 dólares por barril, niveles que no marcaba desde hace 16 años. En el caso del West Texas, petróleo más comerciado en Estados Unidos, ya ha perdido los 29 dólares al bajar un 9,5%. 

Para ver desplomes tan pronunciados como el de hoy, es necesario mirar lo que ocurrió el lunes anterior, cuando la alianza entre la OPEP y Rusia saltó definitivamente por los aires. Entonces, Arabia Saudí y el país euroasiático iniciaron una guerra de precios que ha terminado de deprimir la cotización del oro negro en medio de la debacle de la demanda por el coronavirus. 

Con el petróleo en estos niveles, queda en el aire el negocio de las petroleras. Repsol se hunde hoy un 9,6%, en línea con el castigo que está arrastrando el Ibex 35. Precisamente, hoy la mayor petrolera del mundo, Saudi Aramco, ha presentado sus resultados de 2019.

La joya de la corona saudita ganó el año pasado un beneficio neto de 330.690 millones de riales (78.677 millones de euros), lo que, a pesar de suponer una caída del 20,6% en comparación con el año anterior, mantiene a la petrolera estatal saudí como la empresa más rentable del mundo.

La compañía ha achacado el descenso de los beneficios al bajo precio del petróleo en 2019. En lo que va de año, el barril de Brent ya ha perdido más de un 50% de su valor, con lo que de seguir así, la situación será todavía mucho peor este 2020.

Luis Domínguez Rodrigo, asesor de Gravitas Global Advisors, analiza en un informe elaborado para Macroyield la situación del oro negro. El experto arranca señalando que los tres primeros productores mundiales son Estados Unidos, Arabia Saudí y Rusia, cuyas cuotas de producción mundial se sitúan respectivamente en torno al 18%, 13% y 12%. "Pero su producto no es de igual calidad, ni tampoco sus costes de extracción ni la cuota de mercado a que atienden", distingue.

Domínguez destaca que la producción petrolera tiene para el país de origen una finalidad principal fiscal, sea por el gravamen que impone, sea porque los recursos van directamente al tesoro público a través de las empresas estatales.

"Las dos grandes economías más sensibles al precio del crudo en la actualidad son la europea y la china, por razones diferentes y siendo sus fuentes de aprovisionamiento también distintas; le siguen Japón y la India", apunta. De entre los países productores, algunos se ven particularmente afectados por una baja importante del precio (especialmente Irán, como también Venezuela o Indonesia y fuera la OPEC Nigeria y Angola). Otros países como Brasil, Canadá o Bolivia son autosuficientes y las ventas al exterior son mínimas. Hay varios que pueden ver afectado su presupuesto fiscal sensiblemente por una disminución de precios (Ecuador, Colombia, México).

En opinión del experto, la perspectiva de análisis de la situación ha de atender a la situación de Arabia Saudí dentro de la OPEC, la capacidad productiva norteamericana que le ha permitido el liderazgo mundial a partir de esquistos bituminosos, y la peculiar situación rusa (con las mayores reservas mundiales en el ártico y dificultades tecnológicas transitorias para su explotación por las sanciones internacionales). 

"En cualquier caso lo cierto es que el beneficio directo de esta situación es para la Unión Europea y para China, si bien la reducción de la factura energética es distinta en ambos casos. Actualmente China tiene como principal proveedor a Rusia, y el precio es esencialmente político, al requerir compensaciones. Para Europa (con excepción de Reino Unido y Noruega) se reduce en un 35% el coste energético", concluye.

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