El coronavirus de Wuhan infecta el aire que respiran los mercados

El petróleo barato tiene ventajas para Japón o India, pero es un gran indicador de la caída de la demanda mundial

Un hombre con mascarilla, ante un panel del Nikkei, en Tokio.
Un hombre con mascarilla, ante un panel del Nikkei, en Tokio.

Los mercados de valores mundiales, sacudidos por la epidemia de coronavirus de Wuhan, se están desestabilizando aún más por el error humano. La drástica caída del 30% en el precio del petróleo de ayer, además de los signos de pánico viral en Italia, hizo que algunos de los principales índices asiáticos bajaran hasta un 6%, invirtiendo el repunte de las acciones chinas y provocando una desestabilizadora apreciación del yen. La huida hacia la seguridad está empezando a parecer inquietante.

Después de un largo período de complacencia en torno al Covid-19, se ha puesto en marcha tardíamente un movimiento para reducir la exposición al riesgo, empujando a la baja los valores de las acciones e inflando los precios del oro. Pero ahora los errores monetarios y políticos están agravando la liquidación.

Por ejemplo, el recorte de tipos de la semana pasada por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, con la intención de restaurar la confianza, tuvo el efecto contrario. La incapacidad inicial de Italia para controlar el brote ha llevado al Gobierno a implementar una agresiva cuarentena que podría afectar a 16 millones de personas... y plantea la posibilidad de que estos métodos drásticos que inhiben la oferta y la demanda podrían extenderse al resto de Europa y más allá.

Los precios del petróleo estaban destinados a caer después de que el viernes no se llegara a un acuerdo sobre los cortes de suministro en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pero Arabia Saudí ha dado ahora la señal de salida para una guerra de precios en toda regla al recortar sus propias tarifas.

La pregunta es qué se necesitará para detener la hemorragia. Si bien el petróleo barato tiene algunas ventajas para muchas grandes economías, como Japón e India, también es un indicador importante de la caída de la demanda mundial, y el 30% del PIB de Asia oriental procede de las exportaciones, según datos del Banco Mundial.

Las monedas locales también se han visto afectadas por el movimiento de la Reserva Federal de Estados Unidos. El yen, por ejemplo, ha ganado un enorme 10% desde el 20 de febrero, alcanzando las 101,6 unidades por dólar americano en las operaciones matutinas de ayer, su posición más fuerte desde 2016. Son noticias terribles para los exportadores japoneses, en particular para fabricantes de coches como Toyota y Nissan. Un dólar débil también es un dolor de cabeza para otras economías asiáticas, incluida China.

Los bancos centrales tienen un margen limitado para ayudar. Casi una década de expansión monetaria ha reducido los beneficios de introducir más liquidez. Los que ya tienen tipos negativos tienen poco margen de maniobra. El gasto fiscal es un camino a seguir, pero no es fácil tapar las grietas del pánico con limosnas. Los políticos tendrán que ser creativos, convincentes y moverse rápido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías