Alemania aprueba un paquete de estímulo de 12.400 millones

Merkel cede a la presión de empresas y sus socios de Gobierno ante el creciente impacto del virus

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La canciller alemana, Angela Merkel, junto al ministro de Finanzas, Olaf Scholz. REUTERS

El gobierno de la canciller alemana Angela Merkel prevé invertir 12.400 millones de euros entre 2021 y 2024 y dar sus primeros pasos para ayudar a empresas y trabajadores afectados por las consecuencias del coronavirus. Después de más de siete horas de negociaciones, la coalición de Merkel acordó relajar las reglas para facilitar que las empresas que se vean forzadas a parar la producción puedan pedir compensaciones.

La presión para que Berlín tomara medidas se intensificó en los últimos días. Los líderes de los partidos de la coalición gobernante, socialdemócrata y democristiano, se reunieron ayer tras la primera muerte de un alemán por coronavirus, y ante las insistentes peticiones de economistas de estimular la economía germana, ya estancada antes del brote vírico.

El Ministro de Finanzas Olaf Scholz, ha asegurado hoy que no está claro si el impacto económico del virus será duradero, pero que Alemania está preparada "para hacer todo lo necesario para estabilizar la economía y asegurar los puestos de trabajo". "Nos aseguraremos de que siempre haya suficiente liquidez," Scholz dijo en una entrevista con la radio DLF. "Las muy sólidas finanzas públicas son la base que nos permitirá hacer todo lo necesario para hacer frente a cualquier crisis económica".

La coalición de Merkel no se puso de acuerdo, por el contrario, en otras medidas, como la eliminación acelerada del llamado impuesto de solidaridad, que ayudó a pagar la reunificación, o una ampliación de los fondos destinados a préstamos y garantías estatales que alivien la crisis de efectivo para empresas afectadas por los problemas de oferta o demanda derivados de la epidemia.

Mientras que Alemania tiene el  mayor margen presupuestario de Europa, el Gobierno de Merkel ha resistido durante mucho tiempo la presión del BCE y otras instituciones para ampliar gasto, una medida que podría haber beneficiado la economía de la eurozona. Los ministros de finanzas europeos fueron advertidos la semana pasada que un brote prolongado de coronavirus podría tener "efectos en cascada" derivados de empresas con posiciones de liquidez delicadas, un efecto que puede ser amplificado por los mercados.

Hasta el momento, Merkel se había resistido a las peticiones del ministro de Finanzas para activar un paquete de estímulos, argumentando que el gasto público no contendría los temores de inversores o consumidores. No obstante, las patronales empresariales y las instituciones internacionales han elevado su presión en las últimas jornadas.

El  socialdemócrata Scholz, mientras, presiona para retirar el impuesto de solidaridad, una tasa con la que el Estado recauda 19.000 millones de euros al año. Prevé que con esta retirada los consumidores tengan más dinero en el bolsillo y ello estimule la demanda. Scholz también ha defendido un plan para asumir 42.000 millones euros de deuda de ayuntamientos con problemas de liquidez, en un esfuerzo por destinar más dinero a proyectos de infraestructuras, como escuelas o carreteras. "Haré una propuesta este mes sobre cómo podemos facilitar la la carga de la deuda de más de 2.000 municipios", dijo Scholz esta mañana. "Habrá un programa de inversiones de todo el sector público.

En paralelo, Alemania está intensificando sus esfuerzos para frenar la propagación del COVID-19. El ministro de Sanidad Jens Spahn propuso el domingo cancelar las reuniones de más de 1.000 personas, movimiento que descartaría a la mayoría de eventos deportivos y grandes conciertos.

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