Cataluña es la región que más grava las rentas bajas y Madrid la que menos cobra a las altas

La menor presión sobre ingresos bajos se da en las provincias vascas. Navarra es donde las grandes nóminas pagan más impuestos

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Las diferencias tributarias entre las comunidades autónomas van más allá de los impuestos cedidos. Las competencias regionales sobre impuestos como el IRPF hacen que, en función de la renta recibida, sea más barato residir en unas comunidades que en otras, pero el resultado puede variar con fuerza para un contribuyente con otros ingresos. Así, por ejemplo, las nóminas altas tienen el mejor tratamiento en Madrid, mientras que se someten a los gravámenes más altos en Navarra. Por contra, las rentas bajas disfrutan de las mejores condiciones en las provincias del País Vasco y se somenten a una mayor presión del fisco en Cataluña.

Así se deriva de los datos recopilados en el informe Panorama de la fiscalidad autonómica y foral 2020, publicado ayer por el Registro de Economsitas Asesores Fiscales (REAF) y el Consejo General de Economistas. El documento apunta, por ejemplo, a que un contribuyente soltero, sin hijos, con una edad inferior a 65 años, y sin derecho a deducciones especiales, que cobre 20.000 euros brutos al año pagará a Hacienda 2.510 euros en Cataluña y solo 2.185 en País Vasco, mientras que en Madrid el monto se situaría a medio camino: 2.269 euros.

La situación se repite para rentas medias, situadas en los 30.000 euros brutos anuales, de los que 5.102 acaban en las arcas públicas en el caso de los contribuyentes catalanes, mientras que en el de los vascos la factura fiscal se rebaja a 4.793 euros.

Euskadi ofrece la fiscalidad más favorable a los asalariados hasta los 70.000 euros anuales. A partir de ahí, el puesto es para Madrid, que lidera todos los tramos siguientes. En el caso de rentas de 160.000 euros anuales, la diferencia de gravamen ronda los 5.000 euros, entre los 57.985 que paga el madrileño y los 62.640 euros que se reclaman en La Rioja.

A partir de este umbral, en todo caso, la comunidad autónoma que más cobra a las rentas altas es Navarra. En el caso de un contribuyente con unos ingresos de 600.000 euros al año, Madrid impone una contribución por IRPF de 249.385 euros mientras que Navarra reclama 40.000 euros más, en concreto 288.875 euros.

Hay que tener en cuenta que el IRPF cuenta con una tarifa estatal, que oscila entre el 9,5% y el 22,5% en cinco tramos de renta, siendo el más alto el de los 60.000 euros. Las regiones tienen derecho a aplicar una tarifa adicional y a recibir el 50% de la recaudación, pero no necesariamente tienen que replicar los tipos estatales y pueden introducir nuevos tramos. De hecho, solo Castilla-La Mancha duplica las cifras estatales, con tipos totales que van del 19% al 45%. Los tipos mínimos finales más bajos, del 18,5%, se dan en Canarias, Madrid o La Rioja, y los más altos, del 21,5%, en Cataluña. Los máximos son menores en Madrid (43,5%), alcanzando el 48% en Asturias, Cantabria, Cataluña y Comunidad Valenciana, el 48,5% en Canarias y el 49,5% en La Rioja. En el caso de las Haciendas forales, País Vasco aplica del 23% al 49% y Navarra del 13% al 52%.

Este año, Andalucía y Murcia han rebajado sus tarifas, Canarias las ha subido y La Rioja las ha hecho más progresivas. Cataluña busca ahora elevar la presión sobre las rentas altas y reducirla sobre las bajas.

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