La compra de E*Trade por Morgan Stanley pone a Washington en el foco

Es posible que no levante muchas banderas rojas, pero provocará mucha burocracia política y regulatoria

Cúpula del Capitolio de Washington DC (EE UU).
Cúpula del Capitolio de Washington DC (EE UU).

Wall Street tiene amigos firmes y enemigos feroces en Washington. El acuerdo de Morgan Stanley para comprar por 13.000 millones de dólares el bróker online E*Trade Financial –la mayor adquisición de Wall Street desde la crisis financiera– enfrentará a un bando contra el otro. Puede que no levante muchas banderas rojas, pero es probable que haya mucha burocracia.

La Reserva Federal, que supervisa las instituciones financieras de Estados Unidos, debe aprobar la fusión, y se tomará su tiempo porque Morgan Stanley es considerado de importancia sistémica.

La empresa dirigida por James Gorman no tiene actualmente muchos depósitos de consumidores. Pero como gran trader de valores, es importante para la estabilidad financiera. La Oficina del Contralor de la Moneda, que regula los bancos nacionales, también tendrá voz y voto. Puede que intervengan también otros órganos de control.

Gorman espera consolidar su acuerdo para finales de 2020. Incluso con experiencia en el cierre de transacciones, es optimista. La Reserva Federal no trabaja con plazos específicos. La fusión de los bancos BB&T y SunTrust, ahora rebautizados como Truist Financial, tardó 10 meses, pero Morgan Stanley es una especie más compleja. Sus 895.000 millones de dólares de activos a finales de 2019 hacen que casi duplique el tamaño de Truist.

El Congreso también podría poner la zancadilla a la agenda de Morgan Stanley. Maxine Waters, que preside la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, es una crítica de Wall Street y sus “megabancos”. Una sesión de comparecencias en abril con siete jefes de bancos, incluido Gorman, no consiguió golpearles fuerte, pero el acuerdo de E*Trade es una nueva oportunidad. Waters puede convocar a los ejecutivos y solicitar documentos internos, y tiene influencia en la Reserva Federal.

Un retraso podría llevar el acuerdo a un nuevo período presidencial, y si Donald Trump no gana la reelección eso puede significar un entorno menos favorable para las empresas financieras.

El autodeclarado socialista Bernie Sanders lidera las encuestas entre los contendientes demócratas y quiere que los grandes bancos sean más pequeños, no más grandes.

Incluso si Trump gana un segundo mandato, un largo período de limbo y un retraso en la materialización de los 400 millones de dólares de ahorros de costes anuales previstos, erosionarán el valor del acuerdo.

Al menos, Morgan Stanley tiene menos bagaje que rivales como Goldman Sachs, al haber evitado grandes polvaredas desde la crisis financiera. Pero es el banco de Gorman el que los políticos y reguladores pueden arrastrar ahora sobre las brasas. Es poco probable que saboteen el acuerdo, pero podrían alterar sus delicados plazos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías