Juan Pemán: “Ya no queda ningún hotel de lujo antiguo”

Es el encargado de la decoración del nuevo hotel Ritz de Madrid, de la cadena Mandarin Oriental

Ritz

El negocio de Cidon Interior Design & Contract arrancó como distribuidor y diseño de muebles en 1997, año en el que todavía no había entrado Ikea en el mercado nacional. Lo recuerda Juan Pemán (Madrid, 1963), abogado y uno de los socios del estudio de interiorismo, en su luminoso despacho del showroom que ocupan en el distrito de Tetuán. Poco a poco fueron especializándose en el mundo de la hotelería, donde se han ocupado de la reforma de varios paradores y ahora están inmersos en diferentes proyectos, entre otros, el encargo de Mandarin Oriental para ocuparse de vestir el interior del hotel Ritz de Madrid, que abrirá el próximo verano. O el hotel Hilton Garden Inn de Casablanca Pura, un grupo inversor marroquí. También tienen en marcha el hotel Gran Palladium Sicilia, propiedad de Azora, varios locales del grupo Catalonia en la República Dominicana y la Riviera Maya en México, además del Parador de Jaén, que abrirá a principios de marzo. La lista sigue con diferentes proyectos para el grupo Vincci. Y la clave del éxito, afirma Pemán, es la satisfacción del cliente, que depende tanto del resultado final como de lo fácil que se le haga el camino a este.

Asegura que, además, la hotelería ha cambiado en las últimas décadas, sobre todo con la irrupción de las nuevas tecnologías, que ponen en valor la importancia de la imagen. Y con ello ha cambiado también la función del decorador, “que ha pasado de artesano a comunicador, en ocasiones con no demasiado talento, porque hay gente que compone algo muy comercial, pero sin interés alguno, y a todo esto ha contribuido una plataforma de publicidad como es Instagram”. En su caso, además de realizar el trabajo de interiorismo, también se ocupan de la contratación de todos los servicios y logística necesarios para llevar adelante el proyecto. Y para ello, asegura que se requieren elevadas dosis de talento en todas las áreas, pero especialmente en la de diseño. En Cidon, donde trabajan cerca de 40 personas, cerraron el año con una facturación de 10 millones de euros, y la previsión para este año es doblar la cifra. Desde su experiencia, toman el pulso a cómo ha cambiado el perfil del cliente de hotel: “No solo es muy viajado, sino que hoy tiene acceso a mucha imagen y lo que pide es exclusividad y confort”.

Bajo esos parámetros se concibe el diseño del nuevo Ritz, de cuya reforma arquitectónica se ocupa Rafael de La-Hoz. “Será una mezcla de elegancia, confort y de adaptación a los nuevos tiempos. Ya no queda ningún hotel de lujo antiguo, aunque las modas van y vuelven, y volverá a estar de moda el clasicismo, pero adaptado al tiempo de la tecnología”, explica el empresario. Y asegura que el cliente de lujo lo que le pide a una ciudad es que haya marcas como Mandarin o Four Seasons, cadenas con las que se siente identificado.

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