Tecnología

La CE movilizará 20.000 millones al año para ser líder en inteligencia artificial y 'big data'

Presenta su estrategia digital y apuesta por una IA "segura" y un mercado interior de datos competitivo. Valora obligar a los gigantes tecnológicos a compartir sus datos

La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, junto a la vicepresidenta ejecutiva comunitaria, Margrethe Vestager, durante la presentación de la estrategia digital europea.
La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, junto a la vicepresidenta ejecutiva comunitaria, Margrethe Vestager, durante la presentación de la estrategia digital europea.
Madrid / Bruselas

Europa quiere ser un líder mundial en inteligencia artificial (IA) y big data. Así lo aseguró hoy la Comisión Europea durante la presentación de su estrategia digital, donde aseguró que pretenten movilizar más de 20.000 millones de euros anuales en la próxima década, con el apoyo del sector privado y la cofinanciación de los Estados. ¿El objetivo? plantar cara al poder de EE UU y China y a las empresas de ambos países en estas tecnologías, pero sin renunciar a los valores democráticos de Europa.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió en rueda de prensa que quieren que “la transformación digital dé poder a nuestra economía” y destacó que “Europa es ya líder en inteligencia artificial; producimos el 25% de los robots industriales y la mayoría de artículos de investigación”. Sin embargo, insistió en que la Comisión quiere que los europeos puedan “confiar” en la inteligencia artificial, un área “compleja”, que puede implicar “riesgos significativos en ciertas áreas”, como la salud o el transporte. Por eso, subrayó, habrá que dotarla de “normas claras” y “más estrictas” en lo que se refiere a la protección de los consumidores para lidiar con prácticas comerciales desleales y proteger los datos personales.

Sobre este punto, la vicepresidenta ejecutiva comunitaria, Margrethe Vestager, aseguró que “hay situaciones específicas que levantarían rápido una bandera roja, situaciones en las que puede haber un daño material o inmaterial o que nos expone a discriminaciones”. De ahí, que en opinión de la CE las autoridades deban poder comprobar y certificar los datos utilizados por los algoritmos. "Es necesario contar con datos imparciales para garantizar el respeto de los derechos fundamentales, en particular la no discriminación", subrayó.

Vestager recordó, por ejemplo, que el reconocimiento facial a través de reconocimiento biométrico remoto está “generalmente prohibido y solo puede utilizarse en casos excepcionales, debidamente justificados y proporcionados”, sujetos a “salvaguardas basadas en leyes de la UE o nacionales”. Por ello, dijo, quieren recabar opiniones sobre en qué circunstancias, si las hay, podrían justificarse tales excepciones. “La inteligencia artificial debe servir a la gente y debe cumplir siempre sus derechos”, subrayó von der Leyen.

La estrategia digital presentada hoy incluye una consulta pública sobre cómo desarrollar de forma segura la inteligencia artificial y debatir las excepciones en las que podría permitirse el uso del reconocimiento facial, una tecnología que ha desatado fuertes críticas por temas de privacidad. La CE quiere un sistema regulatorio para la inteligencia artificial basada en el riesgo, y donde esta se utilice de forma ética, segura y responsable.

Por lo que se refiere a las aplicaciones de inteligencia artificial “de bajo riesgo”, la CE contempla un esquema de etiquetado voluntario para las que aplicar altos estándares de seguridad. Para el desarrollo de esta tecnología, Bruselas apunta a asociaciones entre el sector público y privado y crear los incentivos adecuados para incluir también a las pymes.

La Comisión también dio a conocer hoy una hoja de ruta para crear un “verdadero espacio europeo de datos”, un “mercado único de datos”, a fin de liberar datos que no se utilizan y dejar que fluyan libremente en beneficio de empresas, investigadores y administraciones públicas.

Aunque el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, admitió que Europa ha perdido la batalla de los datos personales, que fue ganada por EE UU y sus gigantes tecnológicos (Google, Facebook, Amazon y Twitter), defendió que “la batalla por los datos industriales empieza ahora y Europa será el principal campo de batalla”.

Se trata de crear una red europea de big data, de modo que a través de superordenadores se cree un sistema que permita a los Estados miembros y sus empresas compartir datos. La CE planea disponer de hasta 6.000 millones para crear esas infraestructuras de big data y crear ese espacio europeo de datos. Esto implica crear incentivos para el intercambio de datos y adoptar, según apuntaron, "normas prácticas, justas y claras para el acceso y el uso" de los datos.

En este contexto, la Comisión admitió que valora obligar a que los gigantes del sector compartan sus datos con empresas más pequeñas. "Actualmente, un pequeño número de compañías controlan una gran parte de los datos del mundo. Esto podría reducir los incentivos para que se creen y crezcan nuevos negocios basados en los datos y la innovación en Europa", apuntó la CE.

El documento presentado hoy por la comisión es un punto de partida. Ahora, la CE pondrá en marcha una consulta pública durante 12 semanas para crear la legislación sobre big data e inteligencia artificial. "Me comprometo a que Europa no se parezca a EE UU o China en este desarrollo tecnológico. Queremos que la tecnología esté al servicio de los ciudadanos, y no al revés", remarcó Vestager, quien añadió que apuestan por un mercado "competitivo y justo". 

La asociación europea de consumidores, BEUC, pidió a la Comisión normas vinculantes para establecer los derechos de los consumidores en relación con la inteligencia artificial, obligaciones para las empresas y que las autoridades públicas tengan el poder de garantizar que esas aplicaciones no exponen a daños a los usuarios. 

Por su parte, la patronal europea, BusinessEurope, pidió una inteligencia artificial de confianza según la cual las empresas puedan desarrollar aplicaciones, teniendo en cuenta que sigue habiendo una brecha de inversión digital en la UE de 190.000 millones de euros anuales en comparación con Estados Unidos o China.

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