Apple pone a los inversores ante la realidad del coronavirus

Su anuncio de que no cumplirá objetivos por el parón de las fábricas chinas evidencia el efecto dominó del brote

Tienda de Apple en Shanghái (China), el 29 de enero pasado.
Tienda de Apple en Shanghái (China), el 29 de enero pasado.

Apple podría hacer por fin que los inversores se preo­cupen tanto como la población en general por el nuevo coronavirus. El fabricante del iPhone advirtió el lunes de que los ingresos trimestrales no alcanzarían los 63.000-67.000 millones de dólares que había anunciado hacía unas semanas debido a los problemas de oferta y demanda en China. Puede que el efecto dominó del brote se haga ahora más evidente.

Las tiendas físicas de Apple en China siguen cerradas. Los vendedores externos y las ventas online no han proporcionado un colchón suficiente. El titán de la tecnología dijo que aunque sus socios fabricantes no tienen plantas en la provincia de Hubei, el epicentro del virus, la actividad en otras partes del país “se está incrementando más lentamente” de lo que habían previsto.

Este tipo de doble impacto puede afectar a Apple más que a muchas empresas. Los clientes chinos representan casi una quinta parte de los ingresos y esencialmente todos los iPhone los ensambla allí su socio Foxconn, que ha comenzado a reabrir sus plantas lentamente.

Sin embargo, con muchos trabajadores atrapados en sus casas, proveer las fábricas de personal está resultando difícil. La interdependencia entre los fabricantes de componentes implica que una pequeña pieza faltante o una fábrica estancada puedan paralizar todo el sistema de producción.

Todo, desde las vitaminas hasta los coches, depende de materiales y piezas de China, que sigue siendo un productor dominante de componentes intermedios. Puede que esta economía de complementos no sea sexy, pero es esencial. Nintendo, que ya ha trasladado su fabricación de consolas Switch fuera de China, ha dicho recientemente que no podía producir tantas como quisiera debido a los cierres de fábricas chinas.

Más preocupante que los videojuegos son los productos farmacéuticos. China es el mayor productor de muchos fármacos, y el proveedor único de productos químicos necesarios para fabricarlos.

Cuatro de cada cinco antibióticos de Estados Unidos proviene de la República Popular, ha dicho recientemente en el Congreso del país el jefe de la autoridad estadounidense del medicamento –la FDA–, Scott Gottlieb. Y muchas de las mayores empresas químicas chinas que suministran a los fabricantes de medicamentos tienen su sede en Wuhan, donde se produjo el primer caso de SARS-CoV-2.

A pesar de una letanía de notas de advertencia corporativas, el S&P 500 ha ganado casi un 5% en el año. Los índices de referencia chinos también se han recuperado desde el shock inicial de las noticias sobre el virus.

Tras el anuncio de Apple, que se produjo durante un cierre del mercado estadounidense por festivo, el índice tecnológico de Australia cayó un 3%. Esa es la primera señal de que tal vez sea una empresa de 1,4 billones de dólares la que dé la alarma necesaria.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías