El virus patea a los banqueros de Hong Kong cuando están en el suelo

La suspensión de un torneo de rugby muy popular entre ellos se suma al parón general de las fusiones y las OPV

Partido de rugby Fiji-Kenia, celebrado en Hong Kong en abril de 2018.
Partido de rugby Fiji-Kenia, celebrado en Hong Kong en abril de 2018.

A los banqueros de Hong Kong les están pateando mientras están en el suelo. El torneo de la Serie Mundial de Rugby a Siete que se celebra allí, y donde los financieros corporativos suelen charlar y relajarse con los clientes, se ha pospuesto seis meses debido al coronavirus. Su ausencia la agenda de abril será un triste recordatorio de un año difícil en potencia.

Los visitantes acuden en masa al antiguo territorio británico para su mayor evento deportivo y social, el más prestigioso de los 10 que conforman la Serie Mundial de Rugby a Siete, y que se celebran en todo el mundo (desde Dubái a Francia, pasando por Canadá; el de Singapur también se ha aplazado).

Aunque los asistentes del extranjero representan la mitad de la venta de entradas, una mayor parte de los ingresos proviene de los paquetes corporativos vendidas a empresas como Citigroup, Goldman Sachs y JP Morgan, que pagan hasta 50.000 dólares por espacio para acoger a empleados y clientes, y más del doble por paquetes aún más elegantes. HSBC es patrocinador principal junto con la aerolínea local Cathay Pacific.

El evento de este año prometía ser más un momento de conmiseración que de celebración. “Todos nuestras operaciones, tanto de mercados de capital como de fusiones y adquisiciones, están suspendidas”, contaba esta semana un banquero de Hong Kong a Reuters. “No está pasando nada.”

Se están ampliando los plazos de las pujas en las que participan compradores o vendedores chinos, y se han ralentizado los preparativos para los debuts en Bolsa. Los principales bancos están restringiendo los viajes a la China continental y los emisores de bonos han cancelado las reuniones presenciales con inversores.

Un enero intenso, antes de que se conociera la gravedad del brote, ha ayudado a sostener el volumen de las ofertas públicas iniciales de venta. Pero este año solo se han anunciado 38.000 millones de dólares en fusiones y adquisiciones asiáticas, excluyendo las de Japón, lo que supone una caída del 60% con respecto a hace un año, según la plataforma de información financiera Dealogic. Es el peor comienzo desde 2013. Y el número de bonos emitidos en la región ha caído a su número más bajo desde 2009.

Aunque los banqueros y demás podrían haber recibido bien la distracción que supone el torneo de rugby, el pobre entorno de negocio también amenazaba con deslucir su celebración. En cualquier caso, la seguridad pública era la principal preocupación, aunque solo se ha identificado una cincuentena de casos del virus en Hong Kong. Es la primera vez en los 45 años de historia del torneo –incluyendo durante la epidemia del SARS en 2003– que no se celebrará en primavera.

Para octubre, las cosas pueden haber vuelto a tomar forma. Incluso es posible que las operaciones corporativas suspendidas puedan volver a rugir. Si no es así, al menos los banqueros y sus clientes tendrán la Serie Mundial en el otoño para ahogar sus penas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías