A WeWork no le bastará con tener un adulto al frente

Subir los alquileres puede no ser factible, o echar a los clientes, especialmente si la economía se enfría

Sandeep Mathrani, nuevo CEO de WeWork.
Sandeep Mathrani, nuevo CEO de WeWork. VIA REUTERS

Las más de dos décadas en el inmobiliario de Sandeep Mathrani pueden ayudar a WeWork a librarse de su reputación de crecimiento desmesurado alimentado por el excesivo gasto de dinero y el ego del cofundador y ex-CEO Adam Neumann. Pero no bastará con dejar el pasado atrás.

Los antecedentes de Mathrani son alentadores. Fue contratado como jefe de la firma de centros comerciales General Growth Properties después de que quebrara. Supervisó su recapitalización y luego, en 2018, su venta a Brookfield con una prima decente. Se quedó en la gestora de activos como jefe de su grupo minorista.

Y el listón está muy bajo: simplemente abstenerse de operaciones autofavorables, expandirse solo donde tiene sentido y vender negocios no relacionados como la plataforma online de eventos Meetup se considerará una gran mejora.

WeWork ha mostrado cierta habilidad para meter una variedad de clientes en un espacio pequeño. Además, tener oficinas en muchas grandes urbes puede atraer a grandes firmas que desean expandirse o liberarse de inmuebles. WeWork quiere concentrarse en ellas, esperando que sea un negocio más fiable y tal vez rentable. Eso aún no ha dado frutos: los ingresos casi se duplicaron en el tercer trimestre, pero las pérdidas crecieron más rápido, hasta casi 1.300 millones de dólares.

Mientras, el crecimiento se está desa­celerando drásticamente; eso da a Mathrani la oportunidad de reducir algunos costes, como en limpieza de oficinas. También puede tratar de subir los alquileres. Tiene algo de margen. WeWork dice que tiene acceso a 3.500 millones en efectivo y que tiene en marcha 3.000 millones en financiación de deuda. La esperanza es que baste para llegar a un flujo de caja libre positivo en 2022. Puede hacérsele largo, dadas sus enormes pérdidas. WeWork no tiene nada que la diferencie de otras empresas que alquilan espacio de oficina flexible. Subir las tarifas puede no ser factible, o echar a los clientes, especialmente si la economía se enfría. Pero dar las riendas a un adulto al menos da una oportunidad a WeWork.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías