Brexit, lo más ‘hard’ está por empezar

La ciudadanía británica ha dado carta blanca a Boris Johnson, pero sin saber con qué tipo de salida de la UE va a comprometer a su país

Brexit, lo más ‘hard’
está por empezar

En 1970, Edward Heath, primer ministro británico, con motivo de su primera visita a la reina Isabel II, fue interrogado por esta sobre sus prioridades de gobierno. Rápidamente contestó que su primer objetivo era que la reina viajase a Francia a fin de persuadir al entonces presidente de Francia, Georges Pompidou, “para que no bloquee nuestra entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) como su predecesor”. Por ello, la monarca en el discurso pronunciado en Rouen (Francia) manifestó: “No debemos olvidar nuestros vínculos tan profundos y nuestra convicción de tener objetivos comunes; unidos de la mano en esta augusta empresa europea nos espera una gran aventura por delante. Señor presidente de Francia, la unión hace la fuerza”. Finalmente, en 1973 el Reino Unido consiguió entrar en la Unión Europea.

Lejos quedan aquellos deseos sobre la unión hace la fuerza. Este 31 de enero, después de más de tres años y tres aplazamientos de la fecha de divorcio desde que se celebrase el referéndum, se producirá la separación de las instituciones europeas por parte del Reino Unido. Así se cumplirá la promesa electoral de Boris Johnson: “Get Brexit done”, y podrá concretar su sueño para que Gran Bretaña recupere el control de acción y se convierta en una Gran Bretaña global (Global Britain).

De este modo, en las elecciones del pasado mes de diciembre, la ciudadanía británica le ha dado carta blanca a Boris Johnson, pero sin saber con qué tipo de Brexit va a comprometer a su país, lo que genera una serie de problemas para ambas partes.

En principio, a partir del momento en que se haga oficial la salida británica de la UE existirá un periodo transitorio de 11 meses para establecer conjuntamente un acuerdo comercial integral. Por lo tanto, las relaciones entre ambas partes permanecerán sin cambios durante dicho periodo.

Tengamos en cuenta que un acuerdo de esta magnitud en un año es “misión imposible”. Sin ir más lejos, el último acuerdo de libre cambio negociado por la UE con Canadá (CETA) tardó más de siete años en completarse. Según Michael Barnier, el negociador jefe de la UE para el Brexit, un acuerdo comercial entre la UE y el Reino Unido será más difícil que el acuerdo de retirada ya que este último solo explicita cómo se producirá el divorcio, pero no establece el futuro de las relaciones. La extensión del plazo es posible, pero Johnson tiene la intención de impedir por ley la ampliación del periodo transitorio. No obstante, aunque los desacuerdos son muy numerosos, el mundo está para los acuerdos.

La UE va a tener una disminución en términos cuantitativos ya que su población se verá reducida del orden de 67 millones de habitantes. Asimismo, en su presupuesto, ya que el Reino Unido representa más del 15% del PIB de la UE. Un dato a tener en cuenta se refiere al comercio. Las exportaciones del Reino Unido a la UE representan el 47% del volumen total de sus exportaciones, y tan solo el 14% a Estados Unidos; mientras que las exportaciones europeas al Reino Unido representan el 7% (España exporta 20.000 millones de euros con una inversión de 80.000 millones).

Con relación a la circulación de personas e inmigrantes, el Reino Unido pretende, una vez finalizado el periodo de transición, abandonar el área europea de libre circulación e instaurar una política migratoria más restrictiva. Los europeos (trabajadores o estudiantes) serán tratados como cualquier otro inmigrante de un país tercero, y serán obligados a efectuar los correspondientes trámites de inmigración.

Sin embargo, el tema se complicará a partir del próximo año. El primer ministro pretende aplicar un sistema de concesión de visados por puntos que recompensen el conocimiento del idioma, las habilidades profesionales y el salario ofrecido, entre otros factores. Así, se pretende que para obtener el visado se tenga una oferta concreta de más de 30.000 libras anuales, lo que va a provocar graves problemas entre el personal extranjero del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) británico, como recientemente indicaba la BBC News.

En concreto, en el área de enfermería, que perciben remuneraciones muy inferiores y, por lo tanto, se van a ver obligados a disminuir el nivel propuesto si quieren mantener la asistencia y calidad del servicio actual. En caso contrario, no podrán cubrir sus necesidades de profesionales de enfermería, como asimismo en los sectores de construcción, hostelería y agricultura. Por otro lado, se han otorgado importantes concesiones a los europeos ya establecidos en el Reino Unido, así como a los británicos que viven en la Unión Europea con antelación al Brexit. La mayoría de ellos podrán obtener la residencia permanente por un periodo ilimitado y mantener sus derechos existentes.

Los europeos que viajen, por estancias cortas, al Reino Unido no se les exigirá ningún tipo de visado, como tampoco a los británicos que realicen turismo en cualquier país de la Unión Europea. Es decir, para quienes quieren ir a trabajar al Reino Unido será necesario un visado, pero no para los turistas a ambos lados del canal de la Mancha. Se podrá entrar al Reino Unido con pasaporte o con DNI hasta nueva orden.

Para aquellos expertos que creían que el Brexit estaba hecho, esto no ha hecho más que empezar. Ahora viene la era pos-Brexit y la incertidumbre… persiste. Lo más hard está por llegar.

Vicente Castelló es Profesor de la Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local