Recetas sociales

El FMI a España: el gasto social por sí solo no reduce la desigualdad

El organismo pide un mercado laboral más inclusivo y una reforma integral del sistema de pensiones para hacerlo sostenible

Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

España registra grandes disparidades sociales y económicas en muchas áreas. El gasto social es una herramienta para reducir dichas desigualdades, pero ese tipo de gasto por sí solo, no reduce muchas de las disparidades existentes, así que los esfuerzos del país deberían centrarse directamente en hacer el mercado laboral más inclusivo. Este es, a grandes rasgos el análisis de un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la efectividad del gasto social en España, utilizando los trabajos de fiscalidad del gasto público (spending reviews) realizados por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

El FMI considera que los programas de asistencia social “no cumplen plenamente sus objetivos”. Encuentran lagunas en su efectividad y en su cobertura debido, entre otras cosas, “a las ineficiencias de los sistemas administrativos”, a los umbrales de renta fijados para su obtención o la descentralización y falta de coordinación entre las administraciones.

El organismo dirigido por Kristalina Georgieva hace críticas similares al sistema formativo y de políticas activas para el empleo. De ahí que, el FMI recomiende para estas cuestiones “una mayor coordinación y reabrir el diálogo sobre las reformas necesarias”. Asimismo, aconsejan “reducir la superposición de prestaciones e incentivar la movilidad entre regiones”.

Además, el documento asegura que "el elevado gasto en protección contra el desempleo refleja el alto nivel de paro estructural". Es más, los técnicos del FMI creen que persisten desajustes entre las aptitudes requeridas por el mercado laboral y los programas de educación y capacitación, que están "mal orientados".

Asimismo, critican que de todo el gasto social, las menores partidas son las que se dedican a los más vulnerables que son los niños y los hogares de bajos ingresos. Concretamente, mientras que a la protección a la vejez y a la sanidad se dedicaban en España el 9,5% y el 6,5% del PIB según las cifras que maneja el FMI de 2017, las ayudas a las familias o a la vivienda tan solo suponían el 1,3% y el 0,1% del PIB.

Por el contrario, este organismo detecta una mayor efectividad en el sistema de pensiones, “cuya generosidad evita la pobreza entre los más mayores”. Pero advierten, nuevamente, que el envejecimiento de la población exigirá Pero a la luz del envejecimiento de la población, el mantenimiento de esas prestaciones de pensiones sin reformas integrales no es sostenible y se haría a expensas de la generación joven ya desfavorecida.

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