El coronavirus contribuirá a fijar la visión china de las ‘smart cities’

Grandes inversiones en salud, IA o vigilancia podrían ayudar a frenar futuras pandemias y amortiguar debilidades institucionales

Pasajeros procedentes de Wuhan (China), llegando al aeropuerto Narita, en Tokio (Japón), el jueves 23.
Pasajeros procedentes de Wuhan (China), llegando al aeropuerto Narita, en Tokio (Japón), el jueves 23.

Wuhan, con 11 millones de habitantes, está bajo una cuarentena sin precedentes por el nuevo coronavirus. Grandes inversiones en salud, IA e incluso vigilancia podrían ayudar a frenar futuras pandemias y amortiguar algunas debilidades institucionales.

Los científicos informaron del brote rápidamente a las organizaciones mundiales de salud, pero puede que los burócratas locales procrastinaran. La situación la ha empeorado la crónica falta de inversión en infraestructura básica, como camas de hospital, además de la exclusión de los trabajadores migrantes de las prestaciones sanitarias, que ha complicado la contención.

Puede que el futuro sea menos sombrío: el presidente, Xi Jinping, está impulsando una mejorar del sistema de salud, reclutando a gigantes como la tecnológica Tencent y la aseguradora Ping An. Una unidad de esta se ha asociado con los gobiernos locales de Shenzhen y Chongqing para desarrollar un algoritmo que, afirman, puede predecir la transmisión de enfermedades infecciosas con más del 90% de precisión. Aparte, Hikvision, firma de videovigilancia valorada en 45.000 millones de euros, está ayudando a Pekín a desarrollar zonas urbanas de alta tecnología y con conexión digital.

Según el Gobierno, ya se están construyendo en China más de 500 de smart cities, equipadas con sensores, cámaras y otros artilugios que pueden procesar datos de todo tipo, desde tráfico y contaminación hasta salud y seguridad públicas. Ese mercado podría alcanzar los 13.000 millones de euros de ingresos para 2023, según una investigación encargada por la startup de reconocimiento facial china Megvii.

Hasta ahora, el impulso se ha centrado en la automatización de la vigilancia política, sin tener en cuenta los derechos humanos o la privacidad. Pero hay un bien público en potencia, como detectar números inusuales de personas febriles en las estaciones de tren, por ejemplo, mientras simultáneamente se cruzan historiales de salud, registros de viaje y patrones meteorológicos. Después de Wuhan, la presión para proporcionar seguridad sanitaria, y no solo política, será mayor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías