El Gobierno de Baleares aprueba la primera norma europea en contra del turismo de borrachera

El régimen sancionador prevé multas de hasta 600.000 euros

Imágenes de archivo de un grupo de hombres bebiendo cerveza.
Imágenes de archivo de un grupo de hombres bebiendo cerveza. Wikimedia Commons

El Consejo de Gobierno de las Islas Baleares ha aprobado hoy un Decreto Ley para combatir el turismo de borrachera. Con la medida, el Govern intentará poner coto a los excesos en determinadas zonas turísticas, con el objetivo de "forzar un cambio real en el modelo turístico de estos destinos, fomentar el civismo, adoptar medidas de protección del destino y evitar los excesos derivados de un consumo excesivo de alcohol en determinados lugares de las Islas Baleares". Se trata de la primera norma de este tipo que se adopta en toda Europa.

La normativa afectará a tres zonas de Mallorca: Arenal, Magaluf y West End de Sant Antoni y contará con una vigencia temporal de cinco años. A partir de ahora los establecimientos de venta de alcohol permanecerán cerrados entre las 21:30 y las 08:00 horas, no se permitirán las "excursiones etílicas" y la publicidad que incite al consumo de alcohol, así como la de las barras libres, las happy hours y la promoción de fiestas en barcos. 

Pese a que está pensada para estas áreas, hay partes de la Ley que tendrán efecto en todas las Islas Baleares.

En concreto, el Gobierno balear prohibirá saltar de balcones en todas las islas. Cada verano, varios jóvenes, generalmente procedentes de Reino Unido, pierden la vida por realizar esta práctica. "Las personas que, pese a la norma, realicen estas prácticas, serán expulsadas inmediatamente del establecimiento y será considerado como falta grave, tanto para quien lo practique como para quien lo permita", detalla el Govern a través de un comunicado.

La nueva ley establece un régimen sancionador que según el Govern pone un acento especial en las faltas graves y muy graves. Se consideran faltas graves sancionables con multas de entre 6.001 y 60.000 euros las prácticas peligrosas para la vida, la integridad o la salud de los clientes (aplicable al turista que lo practica); la falta de información de manera expresa a los clientes sobre dichas prácticas peligrosas (aplicable al establecimiento); la no expulsión de clientes que realicen dichas prácticas peligrosas (apicable al establecimiento); ofrecer habitaciones por horas y publicitar bebidas alcohólicas o tener expuesto alcohol en los establecimientos, entre otros aspectos.  

Las faltas muy graves contemplan la venta de bebidas alcohólicas fuera de horario permitido; ofertar bebidas alcohólicas bajo modalidades del tipo barra libre, happy hours o 2x1 y 3x1; mantener los autodispensadores de alcohol; la venta de bebidas a menores y a embarazadas; la publicidad o realización de excursiones etílicas (Pubcrawling) o cometer dos faltas graves en seis meses, entre otras circunstancias.

Las faltas muy graves se sancionan con multas de 60.001 a 600.000 euros, y adicionalmente pueden llevar aparejado el cierre del establecimiento por un período máximo de 3 años, según las circunstancias que se presenten. Se considerarán faltas leves cualquier otra infracción considerada en el decreto, con multas entre 1.000 y 6.000 euros.

Además de estas prohibiciones y sanciones, la norma fija la creación de una comisión y una subcomisión para el Fomento del Civismo en Zonas Turísticas. La comisión estará formada por el Govern y representantes de Delegación del Gobierno y la subcomisión por patronales y asociaciones empresariales y vecinales.

"Baleares se convierte así en un destino pionero en combatir el turismo de excesos con una norma que cumple con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda Balear 2030 en busca de un turismo más sostenible y respetuoso, tanto con el entorno como con la calidad de vida de turistas y residentes" sostiene el Gobierno balear en un comunicado. 

El Ejecutivo arguye que los esfuerzos por promocionar el destino, dotarlo de una mayor calidad –vía inversiones tanto públicas como privadas- y posicionarlo en un mercado cada vez más competitivo y global se habían visto afectados en los últimos tiempos por determinados comportamientos incívicos, la mayoría directamente relacionados con el abuso de alcohol, en determinadas zonas turísticas de Mallorca e Ibiza.

"Con esta norma, defendida y solicitada por instituciones, agentes sociales, empresariales y patronales, el Govern proporciona las herramientas necesarias para combatir esta situación y revertirla", concluye. 

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