La colección de coches europeos de Geely es ya demasiado ecléctica

Más que en invertir en marcas como Aston Martin, debería centrarse en vender utilitarios a la clase media china

Coche Aston Martin DBX, en su presentación en Pekín (China) en noviembre pasado.
Coche Aston Martin DBX, en su presentación en Pekín (China) en noviembre pasado.

La moderna colección de coches europeos de Geely se está volviendo demasiado ecléctica. El fabricante de coches chino, salvador de Volvo, Lotus y los taxis negros de Londres, podría ahora inyectar fondos en Aston Martin (el coche favorito de James Bond). Su fundador, Li Shufu, se está convirtiendo en coleccionista de marcas europeas elegantes en pérdidas. Es bonito, divertido... y distrayente.

Para los inversores de Aston, que la han visto caer un 73% en Bolsa desde su debut en octubre de 2018, sería una medida bienvenida. La deuda neta, de 990 millones de euros, implica un apalancamiento de 7 veces el ebitda. El nuevo efectivo ayudará a reducirlo. Aston también necesita un nuevo plan de negocios para hacer frente a la caída de ventas y al mismo tiempo invertir en una nueva gama de coches eléctricos de lujo bajo su descuidada marca Lagonda.

Geely compró una participación mayoritaria en Lotus en 2017 y a principios de este mes lanzó una joint venture con Daimler para llevar la futura producción de Smart eléctricos a China. Con Aston, al igual que con Lotus, se pueden buscar economías de escala. En teoría, la propiedad china coloca ambas marcas en buena posición para vender más en la República Popular, y quizás incluso permita a Li armar el primer deportivo nacional de China.

Sería un bonito trofeo. Pero los accionistas necesitan que Li se centre en vender utilitarios y berlinas a la clase media en el mercado continental. Las ventas de Geely Automobile Holdings, que cotiza en Hong Kong con un valor de 17.000 millones de euros, cayeron un 9% en 2019 respecto al año anterior, y proyectan un tibio aumento del 4% en 2020.

Li, que una vez se refirió a los coches como “sofás con ruedas”, ha desarrollado una pasión por los vehículos más cómodos e icónicos. Si la transacción se lleva a cabo a través del grupo matriz, que no cotiza en Bolsa, los inversores no se verán arrastrados por ella. Pero si Li pasa demasiado tiempo dando vueltas en taxis negros y en los automóviles retro de Bond, sus competidores domésticos podrían adelantarle.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías