Sánchez pierde una primera votación que anticipa su investidura el martes

Obtiene 166 votos a favor y 165 en contra, con 18 abstenciones y la ausencia de una diputada de Podemos, tras un crispado debate centrado en Cataluña

Pedro Sánchez durante su intervención en el debate de investidura, en el Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez durante su intervención en el debate de investidura, en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez, líder socialista y actual responsable del Ejecutivo en funciones, será investido el martes como presidente del Gobierno de la nueva legislatura según anticipa el resultado de la primera votación del debate parlamentario, celebrada a medio día de este domingo, en la que no ha logrado la mayoría absoluta requerida pero ya reúne más votos a favor que en contra, lo que bastará en la segunda vuelta.

En concreto, la votación ha culminado con 166 votos a favor, sumando los de PSOE (120), Unidas Podemos (34, tras la ausencia de una diputada), PNV (6), Más País (2), Compromís (1), Nueva Canarias (1), Teruel Existe (1) y BNG (1). El resultado, gracias a la abstención de ERC (13) y EH Bildu (5), supera en un voto a los 165 pronunciamientos en contra de PP (89), Vox (52), Ciudadanos (10), JxCAT (8), la CUP (2), Navarra Suma (2), el PRC (1) y Coalición Canaria (1). Dos fuerzas, estas últimas que han cambiado su decisión de apoyar a Sánchez, y abstenerse, respectivamente, por el de votar en contra, en ambos casos, tras conocer su pacto con ERC. El giro fue particularmente sorpresivo en el caso de la diputada canaria Ana Oramas, que lo anunció en pleno debate, en contra de la decisión de abstenerse que su formación votó el viernes.

Un resultado global que, en todo caso y salvo nuevos cambios de postura en las próximas horas, promete dar a Sánchez la investidura, por primera vez tras dos tentativas frustradas, en 2016 y en 2019, y después de acceder al poder mediante una moción de censura en junio de 2018. La votación tendrá lugar en torno a medio día del martes, 48 horas después de la primera, cuando se esperan 167 votos a favor (una vez asistan todos los diputados de Podemos), 165 en contra y 18 abstenciones.

"Patriotismo social"

Con solo dos votos de ventaja, tras un maratoniano y crispado debate que anticipa las tensas dificultades que depara la incierta legislatura que arranca, Sánchez se prepara para impulsar, de la mano de Unidas Podemos, el primer Gobierno de coalición desde la transición democrática. El candidato se presentó al debate, que arrancó el sábado, presentando como pilares de su programa un paquete de medidas de “patriotismo social” y la defensa de la vía del “diálogo frente al conflicto territorial”, en contraposición a una crítica oposición que ante todo le afea haber cedido a crear una mesa de negociación con el secesionismo catalán para asegurarse la permanencia en La Moncloa.

“No se va a romper España, no se va a romper la Constitución. Aquí lo que se va a romper es el bloqueo al Gobierno progresista democráticamente elegido por los españoles”, arrancó su discurso de investidura Sánchez, en el que fue ampliamente ovacionado tanto por los socialistas como por Unidas Podemos.

“Vamos a crear una Mesa de diálogo bilateral entre el Gobierno de España y el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, la vamos a crear y vamos a debatir dentro del marco constitucional y vamos a poner fin a esta confrontación territorial”, defendió sobre su acuerdo con ERC.

"Epitafio político"

“Este Gobierno será su epitafio político”, le espetó en su turno el líder del PP, Pablo Casado, retomando su línea discursiva más dura. “Un delincuente encarcelado por un delito tan grave como el de sedición no debería ser un interlocutor válido para negociar una investidura”, dijo en referencia al acuerdo con el partido que lidera Oriol Junqueras, que cumple 13 años de prisión por la causa del procés. “Se imagina usted que hubiera pactado con Tejero la investidura el presidente Calvo Sotelo”, llegó a comparar Casado, acusando al líder socialista de haber sellado “un bestiario” de pactos.

“España es una única nación y defenderemos la unidad nacional, el PP, en las antípodas a la ignominia que usted representa”, le espetó, amenazando a Sánchez con llevarle a los tribunales por “estar incurriendo en prevaricación” si no cesa al president de la Generalitat, Quim Torra.

Un asunto que ha llegado a poner en duda la victoria socialista del martes después de que, en la tarde del viernes, la Junta Electoral Central respondiera a los recursos presentados por el PP ordenando la inhabilitación de Torra, por no haber retirado los lazos amarillos de la Generalitat durante la campaña electoral del 28A, y negó el acta de eurodiputado a Junqueras.

La decisión de ERC

Dos pronunciamientos ante los que ERC convocó de urgencia a su ejecutiva el sábado para replantearse el sentido de su voto, si bien al término de la misma se ratificó en la decisión de abstenerse, condición sine qua non para que, en el actual crisol parlamentario, Sánchez resulte investido. “Si no hay mesa, no hay legislatura”, advirtió, en todo caso, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián.

El propio Casado dio por hecha la victoria del candidato socialista tachando de “Gobierno de pesadilla” el Ejecutivo que se dispone a formar. “Señor Sánchez, usted duerme bien?”, se burló Casado, recordando que el secretario general del PSOE llegó a declarar hace meses que no podría conciliar el sueño si daba entrada a Podemos en su Gabinete.

El debate, en todo caso, dejó entrever la buena sintonía existente entre PSOE y Unidas Podemos, cuyos diputados se comportaron ya como miembros de un mismo Ejecutivo, ovacionando a sus líderes y centrando todas las críticas en el bloque de derechas de la Cámara Baja.

Podemos ejerce de socio

“Pedro, estarás al frente de una coalición progresista histórica. Para nosotros será un honor caminar junto a vosotros. ¡Sí se puede!”, clamó el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, minutos antes de que ambos se fundieron en un nuevo abrazo, como ya hicieran tras firmar un preacuerdo de Gobierno tan solo 48 horas después de las elecciones del 10N.

Ambos defendieron durante sus intervenciones un programa político que pasa por derogar la reforma laboral, subir el salario mínimo, controlar el precio de los alquileres, prohibir por ley las amnistías fiscales y elevar la presión tributaria sobre rentas altas y grandes empresas, lo que mantiene esperanzados a los sindicatos y cada vez más preocupados a los empresarios.

Está por ver, en todo caso, que la investidura de Sánchez suponga la puesta en marcha de todas estas medidas, pues la mayoría requieren del impulso de unos nuevos Presupuestos Generales cuya tramitación promete complicar la exigua mayoría lograda por los socialistas.

El reto económico

Aunque fuentes conocedoras de la negociación confirman que PSOE y Podemos tienen ya muy avanzado el diseño de unas nuevas cuentas, elaboradas a partir del plan presupuestario que ambas formaciones ya sellaron para el ejercicio 2019, estas deberán matizarse con delicados equilibrios.

De un lado, las cuentas deberán adecuarse a las concesiones realizadas por el PSOE en las últimas semanas para granjearse los apoyos parlamentarios suficientes, incorporar la factura que impongan los diputados regionales y nacionalistas para apoyar también los Presupuestos, y no perder de vista las exigencias de equilibrio fiscal de Bruselas, cuyo cumplimiento supone un imperativo legal para España –autoimpuesto- desde este año. Todo, sin defraudar a un electorado al que se le han prometido más medidas sociales, con su consecuente coste público, en medio de una desaceleración económica.

Bronca ante la intervención de Bildu

Pese a lo complicado de esta agenda político-económica, el grueso de los ataques al candidato se centraron en sus cesiones a Cataluña y en el apoyo indirecto que le presta EH Bildu con su abstención. De hecho, la intervención de su portavoz este domingo ha reavivado la crispación, ante la bronca desatada en la bancada del PP, que ha tachadao de "infamia" que Sánchez logre la presidencia con su abstención.

En esta misma línea, Santiago Abascal, líder de Vox, se estrenó como líder de la tercera fuerza parlamentaria el sábado tachando a Sánchez de “mentiroso, charlatán, timador profesional, traidor”, entre otros calificativos.

Por su parte, la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, insistió en pedir “valientes” entre las filas socialistas que se desmarquen del voto general e impidan un Gobierno socialista amparado por fuerzas soberanistas.

De momento, que se sepa, solo reaccionó a su llamamiento la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, que en el turno de cierre del domingo la increpó subrayando que “hay algo peor que está en la oposición, y es estar en la relevancia”. “Hemos visto al PP hacer cosas desesperadas, pero nada semejante al ridículo que ha hecho usted alentando Tamayazos. No sé a qué está acostumbrada usted, pero los diputados de esta Cámara no son arribistas ni tránsfugas”, agregó.

“Vamos a hacer Historia”, celebró Lastra, dando las gracias a los grupos que apoyan la investidura y ofreciendo ataques más bajos que los del presidente en funciones a los opositores. "A ver si la próxima vez hacemos Historia un poco más rápido", ironizó, poniendo en perspectiva que el país lleva con Gobierno en funciones desde los comicios del 28A, repetidos el 10N y que culminan con un debate de investidura celebrado a las puertas de la Noche de Reyes.

“Hay esperanza”, clamó Sánchez en su discurso final, pidiendo “hacer de esta legislatura una reivindicación de la mejora de las políticas” para “abrir una nueva etapa” con “altura de miras” y la “vocación de dialogar” con todos los grupos de la Cámara. A falta de ver cuántos le respaldan, le hará falta tender dichos puentes a tenor de la exigua mayoría con la que saldrá investido.

Las claves del programa económico

“Patriotismo social”. Durante su discurso, el candidato socialista a la presidencia del Gobierno avanzó que el Ejecutivo de coalición que formará con Unidas Podemos hará gala de una suerte de “patriotismo social” con “el propósito de recortar las desigualdades lacerantes”, elevando los ingresos más bajos (con nuevas alzas del salario mínimo) y ampliando la redistribución de la riqueza con una reforma fiscal. “El dinero no está siempre mejor en el bolsillo de quienes poseen una fortuna. A menudo el dinero está mejor en las escuelas y en las bibliotecas que nos hacen más sabios, en los hospitales que nos mantienen más sanos, en las vías que nos comunican, en las pensiones que amparan nuestra vejez, en las comisarías y en los juzgados que protegen nuestros derechos y libertades”, defendió Pedro Sánchez.

Fiscalidad. “Evitaremos cualquier aumento de la presión fiscal sobre las clases medias”, prometió, anunciando aumentos en el IRPF para las rentas de más de 130.000 euros; un tipo mínimo de Sociedades para las grandes empresas, una rebaja del de las pymes; la creación de las tasas Tobin y Google; mayores gravámenes sobre la contaminación; devolver el control de las Sicav a la Agencia Tributaria y aumentar los poderes de esta con un plan antifraude que prohibirá por ley las amnistías fiscales.

Reforma laboral y pensiones. Sánchez se comprometió a combatir el desempleo y la precariedad laboral con un nuevo Estatuto de los Trabajadores; a “recuperar los derechos laborales arrebatados con la reforma laboral de 2012”; simplificar las modalidades de contratación; reforzar la causalidad del despido; y o ligar las pensiones al IPC y asegurar su permanencia.

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