José Luis Carrillo, el hotelero que sobrevivió a la quiebra de Air Madrid

El grupo que dirige dispara un 22,5% sus ingresos hasta 144 millones. Prevé salir del concurso de acreedores entre 2020 y 2022.

José Luis  Carrillo, fundador de Hoteles Globales y Air Madrid, en enero de 2006.
José Luis Carrillo, fundador de Hoteles Globales y Air Madrid, en enero de 2006.

Los quince años de crecimiento continuado de la economía española (1993-2008) hicieron que muchos empresarios salieran de su zona de confort y arriesgaran su patrimonio en aventuras fuera de su negocio tradicional. Unos se hicieron de oro y otros todavía arrastran el coste de esos delirios de grandeza.

Este último es el caso de José Luis Carrillo, empresario hotelero que fundó la cadena Hoteles Globales en 1967 y que 37 años después se convirtió en el máximo accionista de Air Madrid, una nueva aerolínea que pretendía competir con Iberia para conectar los grandes aeropuertos de España con Latinoamérica.En 2006, solo veinticuatro meses después, Fomento le retiró la licencia por las numerosas cancelaciones, retrasos y problemas acumulados en ese tiempo y el consejo de administración del grupo optó por presentar el concurso de acreedores voluntario por insolvencia inminente.

Trece años después, Carillo empieza a ver la luz al final del túnel, gracias al tirón del tradicional negocio hotelero, favorecido por una coyuntura que ha llevado a España a batir récords en las llegadas de viajeros extranjeros durante varios años seguidos. AMLA Explotaciones Turísticas, como se redenominó la matriz del grupo en 2012, cerró el pasado ejercicio con una facturación de 144 millones de euros, un 22,5% más que en 2017, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, y un beneficio neto de 7,8 millones de euros, que se destinó íntegramente a compensar pérdidas de ejercicios anteriores.

La sociedad gestiona en régimen de alquiler 36 hoteles (3 de ellos incorporados este año), la gran mayoría en Baleares (18 en Mallorca y 6 en Menorca) y augura que cerrará este ejercicio con incrementos en los niveles de ocupación y precios medios, lo que, según la compañía, “compensara en gran medida el efecto del incremento de los costes laborales, sobre todo en Baleares”.

Empresarios y sindicatos de esa autonomía firmaron a finales de 2017 un convenio colectivo para cuatro ejercicios que fijaba una agresiva hoja de ruta de recuperación salarial: crecimientos de los salarios del 5% anual en los dos primeros ejercicios y del 3,5% en el tercer y cuarto año. Un pacto que afecta directamente a una firma intensiva en mano de obra como la de Carrillo, ya que en 2018 tenía en plantilla a 1.718 personas en plantilla, de los que 28 eran directivos (con un sueldo medio de 73.582 euros), 222 eran mandos intermedios (con un salario medio de 33.112 euros) y 1.468 eran personal en general (con una media de 22.083 euros brutos al año).

El buen tono del negocio hotelero ha mejorado las cifras del grupo, pero todavía no ha conseguido enderezar el rumbo para salir del concurso de acreedores. El informe de auditoría de las cuentas anuales refleja que la sociedad presenta a 31 de diciembre de 2018 un patrimonio neto negativo de 19,2 millones de euros y un importe total del pasivo a corto plazo que excede del total activo circulante en 67,5 millones de euros.

De hecho cuestiona el plan de negocio de la compañía, recogido en la memoria adjunta a las cuentas, en el que tiene planteado salir de la situación patrimonial en la que se encuentra, una vez aprobado el convenio de concurso de acreedores por el Juzgado Mercantil n°5 de Madrid en fecha 10 de enero de 2012. “Según lo establecido en dicho plan de negocio, la dirección de la Sociedad estima salir de dicha situación entre los ejercicios 2020 y 2022”. Asimismo, el informe también llama la atención sobre los 15,7 millones que mantiene la compañía en el apartado de Periodificaciones a corto plazo del pasivo del balance, que equivalen al importe de los billetes comprados por pasajeros para vuelos posteriores al 15 de diciembre de 2006.

Un pasivo de 107 millones de euros

Deuda. AMLA Explotaciones Turísticas debía 107 millones de euros al cierre de 2018. La partida más importante (32,9 millones) correspondía a los saldos pendientes del concurso de acreedores a largo plazo, seguido por las deudas con las empresas del grupo (31,6 millones).

Vencimiento. Del total de pasivo, 70 millones (el 65% del total) vencían al cierre de este año y la otra partida importante (31,4 millones) no tendrá que devolverla hasta después de 2023.

Inversión. La compañía invirtió 22 millones entre 2017 y 2018 para rehabilitar la planta hotelera. Esos trabajos incrementaron en 2018 un 22% las pernoctaciones hasta las 3,5 millones de estancias, mientras que el resultado bruto operacional también se vió incrementado un 20% en el mismo período.

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