Los productores de cava buscan la paz en Navidad

La DO de los espumosos aprueba una serie de medidas en línea con las exigencias de nueve bodegueros díscolos, que abandonaron el consejo regulador

De izquierda a derecha, Pere Guilera (PimeCava), Javier Pagés (DO Cava), y Damià Deàs (Institut del Cava), tras el acuerdo firmado este lunes.
De izquierda a derecha, Pere Guilera (PimeCava), Javier Pagés (DO Cava), y Damià Deàs (Institut del Cava), tras el acuerdo firmado este lunes.

Los productores de espumosos, amparados bajo la Denominación de Origen Cava, dieron este lunes un primer paso para recuperar una parte del prestigio que habían perdido, después de un año difícil. De forma unánime se aprobó un plan trascendental y sin precedentes para seguir fortaleciendo este vino. La hoja de ruta apuesta por la calidad, por una mayor diferenciación de los diferentes tipos de cava y establecerá un sistema de clasificación territorial.

El presidente de la DO, Javier Pagés, destaca la importancia del acuerdo sobre todo por “el consenso y la unidad del sector”, con el fin de impulsar una serie de medidas que refuerzan la viña, la sostenibilidad y los tiempos de elaboración, tras un largo estudio técnico realizado con el apoyo de numerosos expertos reconocidos a nivel nacional e internacional.

El pleno de la DO en el que se ha cerrado este histórico acuerdo está formado de forma paritaria por representantes de los sectores viticultor y bodeguero. Se trata de un plan inclusivo que quiere integrar la gran diversidad de actores que forman parte de la DO Cava. Además, es una clara apuesta por la calidad en todo su conjunto, de la viña y de la elaboración, que “pone en valor a toda la cadena de elaboración y revaloriza el cava en beneficio del consumidor, señaló Pagés, en conversación telefónica con Cinco Días.

Este plan de trabajo, que continuará a lo largo de 2020, surge tras las desavenencias con un grupo de productores, en concreto nueve bodegas de relevancia –Gramona, Llopart, Torelló, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Can Feixes, Júlia Bernet y Mas Candí–, el 0,94% de la producción total de este espumoso, que decidieron abandonar la DO Cava y unirse en una nueva asociación, Corpinnat, sin el amparo del consejo regulador y bajo el paraguas de la Asociación de Elaboradores y Viticultores Corpinnat (AVEC), que ellos mismos comenzaron a dar forma en 2017 e impulsaron en abril de 2018. Se trata de “una marca colectiva de la Unión Europea nacida con la voluntad de distinguir los grandes, nos espumosos elaborados en el corazón del Penedès, a partir de la uva 100% ecológica recolectada a mano y vinificada íntegramente en la propiedad”, señalan los promotores. Todos los vinos espumosos bajo este paraguas llevan el distintivo Corpinnat en la etiqueta frontal de la botella.

El acuerdo alcanzado persigue la revalorización del territorio y el origen. La procedencia del cava, la viña de origen, debe incluirse en la etiqueta de la botella. Además, entre otras medidas se ha aprobado que la crianza del vino reserva se amplíe de 15 a 18 meses; y la de gran reserva a más de 30 meses. En ambos casos, la uva ha de ser de procedencia ecológica. También se acordó un ambicioso plan de promoción para el cava. Pero lo más importante, en palabras de Pagés, es que este acuerdo puede abrir a la puerta de nuevo a la DO a los nuevos bodegueros que desertaron hace un año. “El deseo del sector sería poder trabajar todos juntos, porque la unidad es la fuerza”, señaló.

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