La nueva forma de ahorrar mientras se paga con la tarjeta

Caser ha lanzado una fórmula revolucionaria para que los consumidores rompan la incercia y empiecen a acumular parte de su gasto para cubrir futuros imprevistos

pagar con tarjeta
De izquierda a derecha, Gustavo Trillo (director comercial de Bestinver), David Conde (consejero delegado de Coinscrap), José Fermín Rosell (profesor de ESIC), Elisa Ricón (directora general de Inverco) y Juan José Cotorruelo (director de vida y pensiones de Caser)

“Solo haciendo cosas diferentes se obtienen resultados diferentes”. Esta es la máxima de Juan José Cotorruelo, director de vida y pensiones de la aseguradora Caser. Bajo esta premisa, la firma ha desarrollado un proyecto revolucionario para convertir parte del gasto en ahorro. Una tendencia que cada vez cobra más fuerza en el sector y que podría vencer las tradicionales reticencias que tiene el cliente español a la hora de ahorrar a través de productos financieros.

Para debatir sobre este tipo de innovaciones financieras y sus implicaciones sobre la previsión social complementaria, CincoDías ha reunido a varios especialistas del sector, con el patrocinio de Caser.

“Cada vez parece más evidente que en los próximos años habrá algún tipo de reforma en el sistema público de pensiones que implicará una reducción de la pensión pública”, reflexiona, Elisa Ricón, directora general de Inverco, la asociación de las gestoras de fondos y planes de pensiones. “Desde la industria defendemos la importancia de que el sistema sea lo más claro y transparente posible y que cualquier reforma tenga en cuenta tanto la parte pública como la de la previsión social complementaria”.

Las cifras relativas a la Seguridad Social son poco halagüeñas. Para 2019 se espera que el sistema cierre con un déficit de unos 20.000 millones de euros. Esta cuantía crecerá en los próximos años. La jubilación de la generación del baby boom (la más numerosa de la historia de España), el constante envejecimiento de la población y la escasa natalidad hacen que el problema se vaya a agravar.

“A pesar de la delicada situación demográfica soy optimista en lo relativo a las pensiones. España es un país que siempre ha cuidado de sus mayores, y lo seguirá haciendo. Pero creo que la Seguridad Social tendrá que tomar medidas tanto en el lado de los ingresos, tal vez con nuevos impuestos, y del lado de los gastos. Lo que es importante es que desde la industria se ayude a ahorrar a los particulares con productos sencillos y comprensibles”, reflexiona José Fermín Rosell, profesor de dirección financiera en ESIC Business &Marketing School. 

Cuatro fórmulas para acumular dinero en la hucha digital

  • Redondeo. Varias de las aplicaciones y tarjetas que se han creado aplican esta técnica. El cliente define, de cada gasto, cuanto más quiere destinar al ahorro. Se puede hacer un redondeo al euro. Así, si abonamos en el supermercado una factura de 5,3 euros, la aplicación hace una aportación de 70 céntimos a un vehículo de ahorro. Para un cliente más ambicioso se puede fijar un redondeo a 10 euros. Si gasta 123 euros en .
  • Gaming. Las aplicaciones diseñadas como huchas digitales también están incorporando la posibilidad de que el cliente se adhiera a pequeños retos y desafíos que le impulsen a ahorrar. Puede ser desde aportar 0,1 euros por cada botella que se recicla; hasta ligar las aportaciones al plan de ahorro al plan de preparación de una maratón. Lo importante es que la idea de ahorro se convierta en algo lúdico y cueste menos esfuerzo.
  • Mayoristas. Otro canal de ahorro sin esfuerzo es a través de convenios con grandes distribuidores. En lugar de lograr un descuento del 5% cuando se utiliza la tarjeta de fidelización en una gasolinera, estas aplicaciones proponen que el dinero se convierta en una aportación a un plan de ahorro. La tarjeta Cling Cling de Caser ha llegado a acuerdos con 150 grandes distribuidores, desde IKEA a Decathlon. También permite lograr estas aportaciones con la domiciliación del recibo del gas comercializado por una de las grandes gasistas españolas.
  • Aportaciones periódicas. Estas huchas digitales también permiten programar la aplicación para que cada mes o cada trimestre se saque dinero de la cuenta corriente y se destine al plan de ahorro. En ocasiones, esta cantidad puede completar la parte que no se ha logrado a través de otras vías.


Soluciones imaginativas

Con unas cuentas exhaustas en la Seguridad Social, los trabajadores españoles deberían tener muy presente la necesidad de ahorrar de cara a la jubilación, pero no es así. En los planes de pensiones hay ahorrados poco más de 110.000 millones de euros. La cifra puede parecer abultada pero, cuando se divide entre el número de partícipes y se tiene en cuenta la esperanza de vida se obtiene que estos productos de previsión social solo aportarán, de media, unos 30 euros mensuales a sus partícipes hasta la previsible fecha de fallecimiento.

La tasa de ahorro en España es inferior al 5%, una de las más bajas de Europa. Y no es solo una cuestión de renta per cápita, puesto que hay otros países europeos con un nivel de riqueza inferior que ahorran mucho más.

“Al final, ahorrar es como ir al gimnasio. A todos nos parece loable y nos atrae el objetivo, pero ponerse a ello nos cuesta”, explica David Conde, consejero delegado de Coinscrap.

Esta firma lleva dos años tratando de buscar fórmulas para que la gente ahorre sin mucho sufrimiento. Junto a Caser han desarrollado la tarjeta Cling Cling que permite ahorrar a través de fórmulas variadas.

Una, con el redondeo de los pagos. Esto es, que cuando se pagan 63 euros por una cena para dos, esté programado que esos dos euros extra hasta los 70 euros vayan a alguna fórmula de ahorro. Otra alternativa es con acuerdo con grandes firmas como Ikea, Decathlon o la tienda online de El Corte Inglés. En estas firmas, en lugar de aplicarse un descuento al comprar con la tarjeta Cling Cling, lo que se hace es una aportación a un producto de ahorro, equivalente al 2, 3 ó 4% de la compra.

Otra opción es ahorrar por medio de retos, o juegos. “Por ejemplo, puedes conectar la aplicación a tu reloj inteligente y, si un día das más de 10.000 pasos, hacer una aportación de un euro. O fijarte una aportación de 10 euros cuando gana tu equipo”, apunta Cotorruelo.

El dinero que se va ahorrando con la tarjeta y la aplicación se destina a un seguro de ahorro denominado Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS), con un bajísimo nivel de riesgo. Está pensado para un ahorro a corto y medio plazo, y el dinero siempre está disponible. En una segunda fase, Caser se plantea crear una fórmula de ahorro a largo plazo que se concrete en la suscripción de un plan de pensiones.

“A nadie se le escapa que la pensión pública está bajo cuestión. Ninguno podemos saber exactamente qué va a pasar, pero lo mejor es prepararse por si finalmente hay recortes”, reflexiona Gustavo Trillo, director comercial de la gestora de fondos Bestinver.

A su juicio, los particulares deberían cambiar la forma que tienen de concebir el ahorro. Normalmente, el particular tiene en cuenta su sueldo, descuenta sus gastos fijos, luego sus gastos voluntarios y, con lo que le queda, ahorra. “Debería ser al revés. Del sueldo tendría que descontarse los gastos fijos, y luego el ahorro y, con lo que te queda, tener los gastos voluntarios”, apunta Trillo.

La aplicación Cling Cling también permite pautar una serie de aportaciones mensuales o trimestrales, la mejor forma de acuerdo con los expertos para ahorrar.

“Creemos que la propuesta de valor de Cling Cling es una de las más atractivas que hay ahora en el mercado, porque incorpora cuatro fórmulas diferentes para incentivar el ahorro. Vamos a lanzar el producto en 2020 y esperamos llegar en un año a unas 20.000 tarjetas”, explica Cotorruelo. Estos medios de pago estarán emitidos por el banco Wizink.

Las huchas digitales y el ahorro a través del consumo están cobrando cada vez más fuerza. En Estados Unidos ya hay aplicaciones que tienen más de dos millones de usuarios. En España, además de Cling Cling hay proyectos como Pensumo, Arbor, Goin, Vidahorro (de Axa)... También bancos como Evo Banco y BBVA han creado cuentas de ahorro con redondeo en pagos de tarjetas y domiciliaciones.

“Este tipo de iniciativas deberían estar acompañadas con una buena definición del objetivo de inversión. Si el dinero lo quieres para dentro de un año no tiene sentido invertirlo en Bolsa, pero si estás ahorrando con un horizonte temporal de cinco o 10 años, lo más rentable es tener tu dinero trabajando en inversiones bursátiles”, comenta Trillo, de Bestinver.

El fondo estrella de la gestora, Bestifond, ha logrado un retorno medio anual del 14% desde que se puso en marcha hace 25 años. “El interés compuesto acaba logrando maravillas. Por ejemplo, alguien que desde los 22 años fuera capaz de ahorrar 2.000 euros al año, y lo metiera en un producto que obtuviera un retorno del 10% anual, sería capaz de ahorrar casi un millón y medio de euro en el momento de su jubilación”, apunta Trillo.

Uno de los factores que hacen que los españoles ahorren poco es la poca transparencia sobre las perspectivas de la pensión pública. A pesar de que existe una normativa que obliga a la Administración a mandar un cálculo riguroso de cuál es la pensión estimada que cobrarán los mayores de 50 años, esto aún no se ha hecho. “El Gobierno tiene que tomar cartas en el asunto y reactivar el proyecto de información sobre la pensión, para dar cumplimiento a la normativa”, insiste Elisa Ricón, de Inverco.

Otro de los problemas ligados a los bajos niveles de ahorro es la baja cultura financiera. “Lo observo entre mis alumnos. Cada vez hay peores conocimientos prácticos financieros. La gente ni siquiera sabe cómo funciona el sistema de incentivos fiscales de los planes de pensiones”, apunta el profesor Rosell.

Detrás de las iniciativas de ahorro como Cling Cling hay una profunda reflexión académica sobre las finanzas conductuales. “El premio Nobel de Economía Richard Thaler escribió un interesantísimo libro llamado 'Nudge' [se podría traducir como acicate], en el que se reflexiona sobre cómo el ser humano es remiso a tomar algunas decisiones muy importantes y cómo, con un pequeño empujón que le anime, pueden dar ese primer paso”, comenta David Conde.

Las huchas digitales no pretenden convertirse en una alternativa a las pensiones públicas, pero sí que quieren usar esos sesgos estudiados por las ciencias del comportamiento para vencer la reticencia al ahorro.

“Hay que tener presente que la mitad de los niños que están naciendo va a vivir más de 100 años. Es decir, que cuando lleguen a los 70 años todavía les quedarán 30 ó 35 años en los que tendrán que vivir de la pensión pública y de los ahorros. Creo que tenemos la responsabilidad como industria de ir diseñando iniciativas para ayudar a estos jóvenes a comenzar a apartar algo de dinero para el futuro”, apunta Cotorruelo.

Otra de las iniciativas más mencionadas en la industria para tratar de cubrir el déficit de ahorro es la necesidad de potenciar los planes de pensiones de empleo. En Reino Unido, la normativa que ha obligado a todas las empresas (incluso a las pymes) a tener que ofrecer a sus empleados la posibilidad de cobrar parte del sueldo en forma de pensión ha sido un éxito rotundo. En España, en cambio, todo ese camino está aún por recorrer.

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